SESIÓN 6
Matrimonio, no martirio.
TESORO DE LA SEMANA
Eclesiastés 4:12: «Uno solo puede ser vencido, dos pueden resistir. ¡La cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente!», BAD.
En cada enseñanza consideraremos tres aspectos:
La revelación que es el conocimiento espiritual de la Palabra de Dios.
La instrucción o conocimiento intelectual que permite ajustar la voluntad para obedecer.
La aplicación o conocimiento empírico que se adquiere al utilizar los nuevos recursos para experimentar una realidad diferente.
Revelación: Un matrimonio es para toda la vida cuando su primer amor es Dios
“Esto dice el Señor: “Párense en los caminos y miren, pregunten por los senderos antiguos, busquen el buen camino y sigan por él. Así encontrarán descanso para su alma…”, Jeremías 6:16 (PDT).
Se nos exhorta a preguntar por los senderos antiguos. ¿A qué se refiere? A no vivir de acuerdo con los modelos que la sociedad nos ofrece sino a edificar conforme al diseño original. Si quieres que tu hogar sea el lugar de la presencia de Dios y tu familia supere la prueba del tiempo tendrás que respetar las leyes espirituales establecidas en su Palabra. ¡Créenos! La Biblia compila una guía exhaustiva de cómo tener un matrimonio bendecido.
1 – Que la relación con Dios sea tu principal preocupación.
Todos aquellos que tuvieron un matrimonio bendecido hicieron de la relación con Dios la prioridad de sus vidas. Ninguna universidad te dirá eso. Piensa en Adán y Eva. El matrimonio no tenía fisuras y su familia era un ejemplo hasta el día en que descuidaron su mayor tesoro: la relación con Dios. Adán y Eva perdieron el Edén, pero antes habían ‘perdido’ a Dios en el lugar secreto. El éxito en la vida, y por supuesto en el matrimonio, deriva del éxito en el lugar secreto.
Observa la familia de David. Violación. Incesto. Rebelión. Asesinatos y muerte prematura. Una verdadera desgracia, pero todo después de que David pecara. Dios le había dicho: “¡Tu familia jamás tendrá paz!…”, 2º Samuel 12:10 (PDT). David perdió su familia pero antes perdió a Dios en el lugar secreto. Hubo un momento en el que su sensibilidad espiritual era tan aguda que el solo hecho de cortar el borde del manto de Saúl le hizo doler el corazón. Pero más tarde no parece haber sentido ningún escrúpulo al mirar a Betsabé con ojos llenos de lujuria. La vida espiritual de David se había debilitado y era menos consagrado que antes. No se puede explicar cómo un hombre apasionado por la presencia de Dios, cuya intimidad con el Señor fuera excepcional se transformara en un adúltero y asesino a menos que se haya interrumpido antes la comunión. Esa transición entre ‘el hombre conforme al corazón de Dios’ y el ‘homicida’ resulta, de otro modo, inexplicable.
Ya no es una novedad: el propósito del diablo es destruir familias. ¿Y cómo lo hace? Rompiendo la unidad. Pero lo que la gente no sabe es que la unidad es un derivado de la comunión con Dios. La unidad matrimonial solo es posible si cada uno de sus integrantes se mantiene unido a Cristo. Jesús oró de la siguiente manera: “Te pido que se mantengan unidos… para eso deberán permanecer unidos a mí…”, Juan 17:21-22 (TLA). Cuando te pones de acuerdo con Dios y comienzas una vida de intimidad vibrante con Él el resultado será la unidad en tu matrimonio. Si te alineas con el cielo, la unidad en la tierra estará garantizada. El secreto de un matrimonio con futuro radica en la relación con Dios de cada uno de sus miembros. Cuanto más cerca estén de Dios, más cerca estarán el uno del otro. ¡Si observas a un matrimonio crecer en su relación con Dios verás que ese matrimonio tiene un esplendoroso futuro!
2 – Ordena tu vida y tu casa. ¡No esperes a que Dios lo haga por ti!
Dios no va a cualquier casa, ¡solo va a la casa de quienes lo honran! Es cierto que Dios decidió visitar el hogar de Cornelio pero lo hizo porque era “temeroso de Dios, igual que todos los de su casa”, Hechos 10:2 (NTV). El ambiente de honra que atrae la manifiesta presencia de Dios debe ser promovido por nosotros, Él no lo hará. No es su responsabilidad poner orden en un lugar. Cuando Dios encuentra una casa donde se siente bienvenido Él se establece. Cada vez que toleres irreverencia cuando tienes el poder para evitarlo, entristeces al Espíritu Santo y cooperas con los planes del diablo. ¡La irreverencia aleja a Dios!
Estudiemos Josué 7. Israel es derrotado a manos de un pueblo insignificante llamado Hai. Josué oró al Señor buscando una explicación. Entonces Dios le dijo: “¡Levántate! ¿Por qué estás ahí con tu rostro en tierra?”. ¡Israel ha pecado y ha roto mi pacto! Robaron de lo que les ordené que apartaran para mí… además mintieron y escondieron los objetos robados… Por esa razón, los israelitas huyen derrotados de sus enemigos… No seguiré más con ustedes a menos que destruyan esas cosas que guardaron…”, Josué 7:10-12 (NTV).
Observa cuidadosamente lo que Dios le dijo a Josué: “¡Levántate! ¿Por qué estás ahí con tu rostro en tierra?”; en otras palabras: “deja de orar porque esto no se soluciona con oración”. Dios le pide que deje de orar porque no lo puede ayudar. Parece una herejía pero no lo es. En su infinita misericordia Dios le mostraría la raíz del problema para aplacar Su enojo y evitar que se marchara con Su presencia. La solución estaba en las manos de Josué y no en las de Dios. Dios amenazó con retirarse si ELLOS NO RESTAURABAN EL AMBIENTE DE HONRA. ¿No podía Dios hacerlo por sí mismo? ¿No podía Dios ajusticiar a quién había traído semejante desgracia a todo Israel? No es descabellado pensar así si tenemos en cuenta que nadie sabía que Acán había pecado. Sin embargo, Dios le mostró a Josué la causa de su enojo pero no decidió por él. Si quería seguir contando con SU PRESENCIA Y SU BENDICIÓN él debía devolverle a Dios un ambiente de respeto y reverencia. Fue Josué y los demás ancianos quienes tomaron la iniciativa para resolver el asunto. Crear una atmósfera de honra y respeto que atrae a Dios es nuestra responsabilidad, no la de Dios.
Estaba muy claro, si Josué no restauraba el ambiente de honra DIOS SE RETIRABA: “No seguiré más con ustedes a menos que destruyan esas cosas que guardaron…”. ¿Lo ves? Dios proveerá para tus necesidades como lo hizo con Israel en el desierto. Él será tu guía y peleará tus batallas pero no pretendas que Él haga lo que solo tú tienes que hacer. No puedes hacer la vista gorda mientras en tu casa se deshonra a Dios. No puedes fingir que nada pasa cuando tus hijos llegan borrachos los fines de semanas, tu esposo amanece mirando pornografía o tu esposa anda con malas amistades alejándose de Dios cada día más. Si tú no haces algo para que el temor de Dios se restaure en tu casa, Dios no lo hará. Es como si Dios dijera: “mientras ustedes sigan con el jolgorio yo me marcho”. Empuja a tu familia a honrar a Dios. Reúne a tus seres queridos, habla claro con ellos y diles con toda la autoridad que Dios te ha dado que estás decidido a que Dios sea honrado en tu hogar. Pelea con las armas espirituales de la oración y el ayuno. Empújalos a amar a Dios. No tengas miedo a la reacción. El precio por no hacerlo será la ausencia de DIOS EN TU HOGAR. Ten por seguro que Dios te va a ayudar siempre que tú tomes la iniciativa y restaures el ambiente de respeto. El milagro vendrá cuando asumas tu responsabilidad y pongas orden. Lo único que Dios necesita es un lugar en el que se lo respete y se lo honre. No hay dudas de que la razón por la que Dios no se manifiesta en un lugar es porque no se le teme.
Déjanos enfatizar esta enseñanza. Dos familias en el Antiguo Testamento tuvieron la oportunidad de tener en su casa el arca de la presencia de Dios. Sin embargo, lo que sucedió en cada una de ellas fue muy diferente. El arca estuvo 20 años en casa de Abinadab y nunca se nos dice que fuera bendecida. Sin embargo, en casa de Obed-edom el arca trajo mucha prosperidad, 2º Samuel 6:12. ¿Por qué Dios no bendijo la casa de Abinadab como bendijo la de Obed-edom? Porque allí Dios pasó desapercibido. Lo que sucedió con Uza, hijo de Abinadab, al tocar indebidamente el arca es el reflejo de lo que acontecía en su hogar. La actitud de esta familia ante la presencia de Dios era pura indiferencia. El arca era un ‘mueble’ más. Si estaba o no estaba daba lo mismo. La tenían por obligación y no la respetaban. Sin embargo, lo que no sucedió con Abinadab en veinte años sucedió con Obed-edom en tres meses. ¿Cuál era la diferencia? La respuesta no es el arca. Las dos casas la tuvieron. La respuesta es la actitud frente al arca. Obed-edom recibió el arca con temor y reverencia. Abrió su casa y recibió la presencia con respeto y expectación. Su anhelo de tener la presencia misma de Dios en su hogar le trajo gran bendición.
No estamos insinuando que tratemos bien a Dios por conveniencia sino por amor. Obed-edom estaba enamorado de Dios y no de sus regalos. Es cierto, cuando tú lo buscas a Él, también encuentras su favor. Pero Obed-edom sabía la gran diferencia entre tener a Dios y tener su bendición. Pretender su bendición sin amarlo a Él es pura mezquindad. Las personas que aman a Dios no pueden estar separadas de Dios. Con sumo respeto Obed-edom debe haberle pedido al rey que lo dejara un instante en la habitación junto al arca. Arrodillado y ante la presencia de Dios debe haber dicho algo parecido a lo que dijo Rut: “a dondequiera que tú fueres, iré yo, y donde quiera que vivieres, viviré”, Rut 1:16. Y así sucedió. El arca de la PRESENCIA se fue a Jerusalén y Obed-edom la siguió.
Imagínate lo que podría suceder si decidiéramos honrar a Dios. Imagínate la bendición que se desataría en nuestros hogares si decidiéramos provocar una atmósfera de pureza y respeto a Dios. Esposos, honren a Dios, respeten sus mandamientos, ámenlo y procuren que toda la familia haga lo mismo. Muchas personas quieren la bendición de Dios pero no quieren pagar el precio de obedecerlo. Y esa es la razón por la que Dios ‘no funciona’. ¡Dios solo se manifiesta en una atmósfera de reverencia! Dios podría visitar un lugar pero no se manifestará ni se quedará si no se lo respeta. ¿Recuerdas al sumo sacerdote Elí? Dios decidió marcharse de su casa porque allí todos eran irreverentes con Él. En cambio Jesús frecuentaba la casa de María, Marta y Lázaro porque allí lo trataban con respeto y consideración. Esfuérzate por hacer que Dios se hospede en tu casa, trátalo de tal manera que Él quiera quedarse y SU BENDICIÓN NUNCA TE FALTARÁ.
¿Sabes qué les sucede a las personas que respetan y obedecen a Dios? Tienen su amistad. “Ya no los llamo siervos, porque el siervo no está al tanto de lo que hace su amo; los he llamado amigos…”, Juan 15:15. ¡La obediencia trae amistad; la amistad atrae su presencia y la presencia atrae SU BENDICIÓN! ¡Así de sencillo!
Instrucción
No se puede recibir la relevación sin el deseo de sujetarse a la verdad revelada. Si la obedeces te será revelado mucho más: “Porque al que tiene se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo poco que tiene se le quitará”, Mateo 25:29.
De acuerdo a la revelación dada en la presente sesión deberás actuar rápidamente para romper con la maldición del desacuerdo. Recuerda que sin acuerdo las oraciones son inefectivas. Y recuerda también que el diablo hará todo lo posible para romper la unidad. Solo podrá ser evitada si los integrantes de un matrimonio apuntalan sus vidas en una relación cada vez más estrecha con Dios.
Además llegó el tiempo de hacer ajustes en tu vida y en tu matrimonio. Tolerar, permitir, apañar y proteger el pecado pone en riesgo la presencia de Dios. ¡Y eso sí que es grave!
La dependencia de Dios y el principio del acuerdo son recursos muy importantes como para remarcarlos más de una vez. Cuanto más cerca estén de Dios los esposos, más cerca estarán el uno del otro. Imagina un triángulo en el que Dios está en la cúspide y los esposos en los vértices inferiores. Ahora supone que cada uno de ellos progresa en su relación de amor con Dios hacia la cima. La consecuencia natural es que ellos estarán más cerca el uno del otro. ¡Si tu matrimonio crece en la relación con Dios tendrás un matrimonio con futuro!
Aplicación
Ten una cita con Dios todos los días. ¡Y nunca la canceles!
Procura que la oración sea lo primero que hagas en el día. ORA CON TU PAREJA. ¿No ha dicho el Señor: “…Me hallan los que temprano me buscan”, Proverbios 8:17? La palabra temprano hace referencia no solo a horario sino a prioridad. Es decir, levantarse temprano PERO PARA ORAR. Una persona podría madrugar para estudiar o terminar un proyecto de trabajo y luego dedicarse a la oración. Seguiría siendo temprano, pero orar no sería lo primero que hiciera en el día. Dios no acepta otra cosa que no sea lo primero y lo mejor aun cuando esto sea tiempo. Para David Dios era su primera ocupación: “Me levanto temprano, antes de que salga el sol; y clamo…”, Salmo 119:147 (NTV).
Los grandes personajes bíblicos eligieron cuidadosamente el momento del día para orar y eso no fue casualidad. Job (Job 1:5), Abraham (Génesis 22:3-5), Moisés (Éxodo 33:7-9) y David (Salmo 63:1) entre otros, madrugaban para encontrarse con Dios. Sin embargo, nuestro máximo ejemplo es Jesús quien se levantaba muy temprano para orar: “De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levantó, salió y se fue a un lugar solitario. Allí se puso a orar”, Marcos 1:35 (BL 95). No solo eso sino que Lucas nos dice que esa era un práctica normal en él: “Pero él se retiraba a menudo… para entregarse a la oración”, Lucas 5:16 (CST). Debido a las demandas ministeriales era frecuente que Jesús no encontrara tiempo para comer (Marcos 3:20) pero sí encontraba tiempo para orar. ¡Nosotros deberíamos seguir su ejemplo!
Practica la mayor cantidad de disciplinas espirituales. Dios a veces otorga mayor bendición en una disciplina espiritual que en otra. El eunuco había ido a Jerusalén a adorar, pero Dios se reveló cuando leía la Palabra en su propio carro, Hechos 8:27-28. Cristo se reveló a los apóstoles mientras partían el pan, Lucas 24:31 y se unió a los discípulos camino de Emaús cuando estos conversaban acerca de la cruz, Lucas 24:14. Por ejemplo la esposa de Cantares buscó a su amado en casa y no lo encontró, entonces lo buscó fuera en su aldea: “En mi cama busqué a mi amado. ¡Lo buscaba pero no podía encontrarlo! Pensé: “¡Me levantaré! ¡Recorreré la ciudad! Por las calles y las plazas buscaré al amor de mi vida”. Lo busqué… y ¡encontré al amor de mi vida!…”, Cantares 3:1-4 (PDT). Si tu Amado no se deja encontrar en el lugar secreto prueba con salir fuera de la aldea de tu rutina y encontrarte con Él en un retiro espiritual. Si aun así no lo encuentras agrega el ayuno. Daniel lo hizo y tuvo revelaciones que de otra manera no le hubieran sido entregadas, Daniel 10:12-14.
Lee la siguiente historia real y menciona qué medidas tomarás para crearle a Dios un ambiente de honra primero en tu vida y luego en tu familia y ministerio.
Amatista es una mujer de Dios que trabaja como kinesióloga. Después de haber escuchado la enseñanza acerca de la necesidad de poner orden en la casa reunió a sus niñas y les dijo: “les hablaré acerca de la necesidad de honrar a Dios y darle la bienvenida en casa…”. Y les conversó de Ananías y Safira para arribar a la conclusión de que de ahora en adelante se respetaría al Señor en casa. Amatista puso límites a la irreverencia. Limitó los programas de televisión solo a aquellos que le dan gloria a Dios. Dijo que no permitiría malas palabras ni expresiones de deshonra y sería implacable con la mentira. En el mismo momento en que ella hizo eso las tres, es decir ella y sus dos hijas, sintieron cómo la presencia de Dios entraba al hogar. Era como una brisa suave. Fue tan evidente y palpable que la niña más pequeña sintió que su tristeza se alejaba de su vida en ese instante. Cuando Amatista decidió que respetaría a Dios en su hogar, Dios la bendijo con su presencia.
Tú podrías obedecer a Dios en todo, pero la honra completa llega cuando promueves un ambiente de amor, reverencia y respeto a su autoridad esforzándote para que todos los que están bajo tu influencia amen, respeten y honren al Dios Todopoderoso.