SESIÓN 5
Abuso sexual infantojuvenil.
TESORO DE LA SEMANA
Cómo transformar a los niños en campeones espirituales.
Antes de iniciar la presente sesión debemos sentar una base muy importante. ¿Cómo ve Dios a tus hijos y por qué te ha dado el privilegio de tenerlos?
Ezequiel 16:16 -21: “Usaste los hermosos regalos que te di para construir lugares de culto a ídolos… Luego tomaste a tus hijos e hijas —los que diste a luz para mí— y los sacrificaste a tus dioses… ¿No era suficiente con haberte prostituido? ¿También tenías que masacrar a mis hijos ofreciéndolos en sacrificio a ídolos? ¡Qué aflicción te espera!, dice el SEÑOR Soberano…”, NTV.
El Señor los considera suyos.
Te los ha confiado para que lo honren a Él, por tanto tu primer objetivo es mostrarles con cuánto amor Dios les ama. El Señor espera que los padres guíen a sus hijos a la comunión con Él. Muchos padres dicen sacrificarse para que nada les falte a sus hijos. Y supongamos que es verdad, que no lo hacen por el bien de ellos mismos, ¿desde cuándo darle todos los gustos a un niño le otorgó auténtica felicidad? Podrá darle placer momentáneo, pero no el sentimiento profundo de felicidad y, si lo consiguiera solo por medio de ´cosas´ estaríamos criando a personitas sumamente superficiales.
“Entonces Jesús les dijo: Dejen que los niños vengan a mí. No se lo impidan…”, Mateo 19:14, PDT. ¿Es posible que nosotros impidamos que los niños lleguen a Jesús? Según el pasaje la respuesta es un rotundo sí. Los adultos podemos estorbar la vida espiritual de los más pequeños. ¿Y de qué modo? Existen muchísimas maneras, pero nos remitiremos a algunos casos bíblicos que deberían medir nuestro comportamiento:
1)“En Tiro encontramos a algunos seguidores de Jesús y nos quedamos con ellos siete días. Ellos le advirtieron a Pablo que no fuera a Jerusalén por lo que les había dicho el Espíritu Santo. Cuando terminamos nuestra visita, nos fuimos de allí y continuamos nuestro viaje. Todos los seguidores, incluso sus esposas y sus hijos, vinieron a las afueras de la ciudad para acompañarnos y para despedirse. Nos arrodillamos sobre la playa y oramos. Entonces nos despedimos y subimos al barco, y los seguidores de Jesús se fueron a casa”, Hechos 21:4-6 (PDT).
¿Qué recuerdos habrán subsistido en esos niños? Todos se arrodillaron en la playa y juntos oraron. Los años sin duda pasaron pero muchos deben haber hablado de aquel memorable encuentro en que el Espíritu Santo revelaba los sufrimientos que le aguardaban a Pablo en Jerusalén y, a pesar de ello, Pablo iba en obediencia, sin perder la paz o el gozo, sin titubear ni amedrentarse. ¡Cuántas sobremesas deben haberse empleado para recordar aquel histórico hecho! Esos padres les dieron la oportunidad a sus hijos no solo de presenciar sino de ser parte de un suceso muy importante en la marcha de la iglesia. ¿Cómo son las sobremesas en tu hogar? ¿Existe tiempo para hablar de las cosas espirituales, de las experiencias del día a día con el Señor o cada uno mira su propio celular? Estorbamos la vida espiritual de nuestros hijos cuando nos los hacemos partícipes de momentos espirituales importantes. Mientras los padres adormilados por las cuestiones de todos los días no hacen esa tarea el mundo aprovecha su inocencia y por todos los medios intenta apagar la fe en Dios y generarla en los demonios.
2)“Mira, ahora te enseño decretos y ordenanzas tal como me lo encargó el SEÑOR mi Dios, para que los obedezcas… ¡Pero cuidado! Asegúrate de nunca olvidar lo que viste con tus propios ojos. ¡No dejes que esas experiencias se te borren de la mente mientras vivas! Y asegúrate de trasmitirlas a tus hijos y a tus nietos”, Deuteronomio 4:5-9(NTV). ¿Cómo es el día a día de una persona que acaba de ser salvada de un gran accidente o ha vivido un gran milagro? Seguramente habrás visto jóvenes y no tan jóvenes cambiar radicalmente luego de que Dios intervino de maneras sobrenaturales pero la tendencia natural es que, poco a poco, todo se va enfriando. Los sucesos cotidianos los alejan del milagro y, más pronto que tarde, vuelven a ser como eran antes. ¡Qué triste! Eso jamás fue designio de Dios. Él quiere que nos regocijemos en todas sus maravillas y alimentemos la fe mediante el recuerdo constante en gratitud de sus favores recibidos sabiendo que seguirá obrando con misericordia. Si no estás viviendo en una atmósfera de gratitud le estás fallando al Señor y estás estorbando la vida espiritual de tus hijos. Comienza a cambiar tu lenguaje, no hables de los precios que suben, del dólar ni de la crisis, no menciones las dificultades a cada rato, más bien comienza a ser agradecido. Estarás más saludable y bendecirás a los que te rodean. Cuando almuerces o cenes ora con gratitud sentida. Presta atención a todas las bendiciones y verás como Dios se acerca y tu familia es bendecida.
3) “¡Escucha, Israel!… Ama al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Debes comprometerte con todo tu ser a cumplir cada uno de estos mandatos que hoy te entrego. Repíteselos a tus hijos una y otra vez. Habla de ellos en tus conversaciones cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Átalos a tus manos y llévalos sobre la frente como un recordatorio. Escríbelos en los marcos de la entrada de tu casa y sobre las puertas de la ciudad”, Deuteronomio 6:4-9 (NTV).
Este pasaje describe un ambiente saturado de Dios. Se hablará de Él en la casa y en el camino, al levantarse y al acostarse. Estará presente en la puerta de la casa y de la ciudad, en tu frente y en tu mano para que no puedas perderlo de vista.
Nuestra tarea es que nuestros hijos amen a Dios, por ello no uses a Dios para crear miedo, culpas o manipular el comportamiento de tu hijo o hija, ayúdalos a que se enamoren del Señor. ¿Tú amas al Señor? ¿Cuánto de tu tiempo piensas en él? ¿Cuántas veces a lo largo del día le agradeces que camine contigo o, ni siquiera te percatas de su presencia? Amar a Dios es pensar constantemente en él, meditar en sus obras, oír su voz, practicar sus mandamientos y vivir cada momento con la plena consciencia de su presencia. No hagas de Dios una religión sino el centro de tu vida y el centro de tu hogar.
Dios enfatiza la importancia de que los padres enseñen la Biblia a sus hijos, ¿lo estás haciendo? ¿Quién de los dos lee con los niños la Biblia todos los días o medita con los que son adolescentes? ¿Llevan algún cronograma para leer los mismos pasajes? ¡Qué nos pasa! ¿Acaso no nos damos cuenta de todo lo que atenta contra nuestra fe? No se puede y no se debe delegar esta responsabilidad a la iglesia y muchísimo menos a la escuela.
Este pasaje también nos muestra la manera de hacer la tarea: utilizar el contexto de la vida diaria para enseñar acerca de Dios. Si quieres que tus hijos sigan a Dios, debes hacer que Dios sea parte de sus experiencias diarias, que ellos puedan ver a Dios en todos los aspectos de la vida, no solo en aquellos que están relacionados con la iglesia, una reunión o campamento.
¿Te acuerdas de la ponderación de Dios hacia Abraham? Génesis 18:19: “Yo lo he elegido para que instruya a sus hijos y a su familia, a fin de que se mantengan en el camino del Señor y pongan en práctica lo que es justo y recto…”, BAD. “Porque yo lo conozco, sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio…”, RVG. ¿Sabías que Dios espera lo mismo de ti? Tienes que mostrar tu fe, confiar, también compartir tus batallas, tus luchas con el resto de tu familia y entre todos llevar las cargas en oración. La oración en familia es insustituible, no como rito sino como medio para progresar espiritualmente. No viendo a Dios como proveedor de servicios sino orando para conocer cómo agradarlo. Dios no nos debe nada y no oramos solo por sus bendiciones, sino para conocer su voluntad, alinear nuestra vida con él, disfrutar de su presencia y ser revestidos de su paz, del dulce descanso que operaba en Jesús aun en medio de la más recia tormenta. Por todo lo dicho podemos concluir que estorbamos la vida espiritual de nuestros niños cuando no les compartimos la belleza, la misericordia, el amor y el tierno cuidado del Señor.
4) “Mientras Esdras oraba, hacía esa confesión y lloraba inclinado ante el templo de Dios, un gran grupo de gente de Israel, hombres, mujeres y niños se reunieron a su alrededor. Ellos también lloraban amargamente”, Esdras 10:1(PDT).
Dios nunca quiso que los niños estuvieran relegados en algún sentido.
Si bien los niños suelen imitar a los adultos no es poca cosa que la Biblia exprese que los niños lloraban amargamente. El sentimiento de sus padres también era el sentimiento de ellos. Y algo debe haber pasado aquel día con los más pequeños porque aunque diez años más tarde Nehemías va a reprender el mismo pecado, no fue algo generalizado sino puntual de algunos habitantes. Con esto queremos decir que muchos de los niños entendieron la importancia de la santidad. No minimices el impacto de las experiencias espirituales en la vida de tus hijos.
Según este pasaje está muy bien que involucremos a los niños en los tiempos de confesión, arrepentimiento y búsqueda de la presencia del Señor. Hermanos, ¿qué esperamos? ¿Que sus corazones estén tan duros a la Palabra de Dios y tan fríos frente a su presencia que no quede más remedio que la eterna perdición? Asumimos que ellos pensarán como nosotros y tendrán los mismos valores, pero el colegio, la universidad y los amigos se encargarán de compartirles sus filosofías y si no han tenido vida espiritual auténtica se sumarán a causas tan atroces como las que vemos en la actualidad.
Papis, hemos perdido de vista el sentido de eternidad. El temor al Señor no es miedo sino conciencia de su presencia, es el cuidado de la santidad porque Dios está cercano y Él, nuestro Padre, es Santo. Enseñarle de Dios no basta, no basta con contarle historias bíblicas que por supuesto debe hacerse, es ir más allá, mucho más allá. Es experimentar la vida del Espíritu con ellos, es enseñarles a orar con todo fervor, es guiarlos al nuevo nacimiento que por supuesto que es mucho más que una oración de entrega. Es empujarlos para que tengan encuentros con el Señor tipo aposento alto. Estorbamos a nuestros niños cuando no los guiamos al arrepentimiento, la confesión y el entendimiento del dolor del corazón de Dios frente al pecado personal y colectivo.
5) ¿Recuerdas el incidente de los niños en la entrada triunfal de Jesús? “Unos ciegos y cojos se acercaron a Jesús en el área del templo y él los sanó. Los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley vieron las maravillas que él había hecho. Vieron a los niños gritando en el área del templo: «¡Viva el Salvador, el Hijo de David!», y se enojaron. Luego le preguntaron a Jesús: -¿Oyes lo que estos niños están diciendo? Jesús les contestó: – Sí, los oigo. ¿No han leído la Escritura sobre esto? Tú lo has hecho para que hasta los niños y los bebés canten alabanzas”. Mateo 21:14-16, PDT. “Los bebés y los niños te cantan canciones de alabanza. Tú les diste estas canciones poderosas para silenciar a tus enemigos”, Salmo 8:2 (PDT). Perdemos de vista la gran percepción espiritual que poseen los niños, tanto para lo bueno como para lo malo. Por eso debemos guiarles en el camino de descubrimiento. Si no lo hacemos nosotros, los padres, otros lo harán hacia el ocultismo, el pecado y la perversidad. Estorbamos a los niños cuando los limitamos en sus demostraciones espirituales o cuando cercenamos sus experiencias con el Señor. Muchos padres incrédulos apagan la fe incipiente de sus hijos.
6) “Por su manera de obrar, el niño ya da a conocer si su conducta será pura y recta”, Proverbios 20:11 (LPD). Los niños necesitan dirección y corrección. Los padres hemos perdido en este rio revuelto la capacidad de diferenciar entre fallas de carácter y errores comunes. Un olvido, aunque genere consecuencias es un olvido, pero una mentira y otra mentira y otra mentira es una falla de carácter. Si no corregimos vamos a cosechar grandes problemas. ¿Cómo se corrige? Se habla, se instruye, se ora, se anima, se fortalece y no se disimula. Se camina con ellos, se llama la atención y se sufre hasta ver los cambios. Eso lleva tiempo, amor, esfuerzo y mucho compromiso. No es bueno que dejes que a tus niños los forme la escuela, los medios masivos o sus propios amigos. Si quieres honrar al Señor debes asumir seriamente la responsabilidad de formar su carácter. Si no los guías para que sean personas consagradas al Señor no solo ciudadanos de bien porque con eso no van al cielo, tu falta de compromiso entorpecerá el desarrollo de su vida espiritual.
Instrucción
Con lo antedicho queremos sacudirte de todo adormilamiento a causa de los trajines diarios que atentan contra la sabiduría necesaria en este tiempo de antivalores cristianos. Debes tomar en serio la más grande responsabilidad que Dios te ha encomendado. Si eres madre o padre debes criar a la siguiente generación para que amen y sirvan al Señor con toda pasión y entusiasmo. Recuerda que lo que hoy te parece tan importante dentro de unos años no valdrá en absoluto. Ni tu carrera, trabajo, casa o auto permanecerán, pero tus hijos estarán presentes en tu vida hasta tu último día y al siguiente darás cuenta de cómo cumpliste con esa magnánima misión. No pierdas de vista cuán importante y solemne es este asunto.
Hace 25 años que estamos en el ministerio y hemos visto muchos matrimonios que no hicieron la tarea de corregir, discipular, disciplinar y permanecer al lado de sus hijos como verdaderos tutores mientras había posibilidad de encaminarlos y hoy se lamentan porque están alejados de Dios, algunos totalmente perdidos en malos vicios; no expresan afecto y honra hacia sus padres sino que los tratan con desdén y cierto desprecio. No permitas que eso te suceda. Siempre enseñamos que cuanto más cerca estén los cónyuges de Dios más cerca estará el uno del otro. El mismo principio es aplicable a tus hijos. Tal vez digas que no siempre es así, pues debes saber que hay excepciones a la regla pero que de ninguna manera inhabilita el principio. No te rindas, no dejes que el diablo te arrebate a tus hijos. Él sabe que si no haces la tarea hoy mañana sus corazones estarán más fríos y secos y, con cada día que gane les pondrá más basura. ¡Conquista con el amor del Señor a la próxima generación!
Aplicación
¿Y por qué no lo hacemos?
No podemos aducir falta de tiempo porque existe tiempo para comer, dormir y hasta para compartirles algo del equipo de fútbol favorito. Entonces, ¿por qué no honramos al Señor? El problema es que muchos adultos no tienen vida espiritual sino una cáscara de religión, y no se puede dar lo que no se tiene. Si tú no oras, si tú no lees la Palabra, si tú no incluyes al Señor en cada paso de tu día ya estás siendo de estorbo para la vida espiritual de tus hijos porque le estás mostrando que se puede vivir de manera independiente de Dios, igual que los inconversos.
Cristo no es una idea, es nuestro rey. El Espíritu Santo no es una paloma, es una persona. El Señorío de Cristo es en todo momento o no es, porque no existen puntos medios. Si tomas la decisión y la mantienes cada día de orar con todo fervor, leer las Escrituras pidiéndole al Espíritu Santo que te ayude a entender y buscar al Señor con todo tu corazón las cosas comenzarán a cambiar para bien, aun en medio de las más grandes adversidades.
Hageo 2:18-19 sigue en pie para todo aquel que comienza a obedecer: “Meditad, pues, en vuestro corazón, desde este día en adelante.. ¿No está aún la simiente en el granero? Ni la vid, ni la higuera, ni el granado, ni el árbol de olivo ha florecido todavía; mas desde este día os bendeciré”.
Si comienzas a caminar verdaderamente con el Señor tus sentidos primero serán despertados por la Palabra y luego entrenados con el uso del discernimiento. Pero si no caminas con el Señor es difícil crecer en discernimiento, tendrás a lo sumo intuición o don de sospecha, pero no discernimiento. Hebreos 5:14 dice que el alimento sólido es para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal (RV60). Jocabed fue una mujer con discernimiento. Protegió la vida de su bebé y lo educó para que fuera un instrumento en las manos de Dios.
Hebreos 11:23 dice: “Fue por la fe que cuando nació Moisés, sus padres lo escondieron durante tres meses. Vieron que Dios les había dado un hijo fuera de lo común y no tuvieron temor de desobedecer la orden del rey”, NTV.
¿Puedes moverte en el plano espiritual entendiendo los tiempos? Dios quiere ayudarte en este aspecto. Renueva tu vida espiritual siendo más agradecido y gozoso. Lastimosamente muchos creyentes cada día se parecen más a los inconversos en actitudes, palabras y hechos. En ese contexto de deshonra es difícil que crezca la fe personal y mucho menos que salpiquemos a otros con vida abundante.
Efe 5:15-20: “Así que tengan cuidado de cómo viven… No actúen sin pensar, más bien procuren entender lo que el Señor quiere que hagan. No se emborrachen con vino porque eso les arruinará la vida. En cambio, sean llenos del Espíritu Santo, cantando salmos e himnos y canciones espirituales entre ustedes, y haciendo música al Señor en el corazón. Y den gracias por todo…”. ¡Es hora de obedecer!