TESORO DE LA SEMANA
Eclesiastés 4:12: «Uno solo puede ser vencido, dos pueden resistir. ¡La cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente!», BAD.
En cada enseñanza consideraremos tres aspectos:
La revelación que es el conocimiento espiritual de la Palabra de Dios.
La instrucción o conocimiento intelectual que permite ajustar la voluntad para obedecer.
La aplicación o conocimiento empírico que se adquiere al utilizar los nuevos recursos para experimentar una realidad diferente.
Revelación: Santos sin santidad
“Santifíquense y manténganse santos…”, Levítico 11:44 (NVI). “Conságrense completamente a mí, y sean santos…”, Levítico 20:7 (DHH). “Son llamados a ser su pueblo santo…”, Romanos 1:7 (NTV). “Lo que Dios quiere es que ustedes lleven una vida santa…”, 1ª Tesalonicenses 4:3 (DHH). “Vivan de una manera completamente santa…”, 1ª Pedro 1:15 (DHH).
La santidad es la única credencial válida que te da acceso a la presencia del Señor: “… los que no son santos no verán al Señor”, Hebreos 12:14 (NTV). El dinero, los grados académicos, el carisma y los contactos quizás te abran alguna puerta aquí en la tierra pero no en el cielo. ¡Solo la santidad te comunica con Dios!
¡La santidad te hace enemigo del diablo pero amigo de Dios! Piensa en Job. ¿Por qué el diablo estaba tan enfurecido con él? Porque “se mantenía apartado del mal”, Job 1:1 (NTV). Su santidad lo conectaba con Dios y eso encendía el malvado espíritu de Satanás. El diablo no codiciaba los bienes de Job sino su santidad. Intentó destruirlo matando a su familia, arruinando su patrimonio y abatiendo su cuerpo. Lo torturó para obligarlo a ceder su tesoro. Si Job le hubiera entregado su fortuna (la santidad) el diablo lo hubiera desatado al instante, sin importarle que recuperara su salud, bienes y familia. ¿Lo ves? El diablo permitirá que el creyente tenga de todo y sea lo que quiera ser, pero no que sea santo. ¡El diablo es un enemigo jurado de la santidad en su pureza absoluta, basada en la Biblia y alimentada por el Espíritu Santo!
La falta de santidad aleja a Dios de nuestra vida. “El Señor… anda por tu campamento para protegerte… Por eso tu campamento debe ser un lugar santo; si el Señor ve algo indecente, se apartará de ti”, Deuteronomio 23:14 (BAD). Desde el principio de la humanidad Dios ha querido que sus hijos se mantuvieran lejos del mal y consagrados solo a Él; sin embargo, desde entonces, el hombre ha fallado en este punto. “Cuando los seres humanos comenzaron a multiplicarse…, los hijos de Dios vieron que las hijas de los seres humanos eran hermosas, así que eligieron y se casaron con las que quisieron. El Señor dijo: “Mi espíritu no se quedará en los humanos…’”, Génesis 6:1-3 (PDT). La lección es muy profunda: ¡quien pierde la santidad pierde la comunión con Dios!
¿Cuál fue la razón por la que Dios castigó a Israel con el cautiverio? La falta de santidad. Dios les había ordenado expresamente que no se emparentaran ni adoptaran las costumbres de las naciones paganas: “Ten cuidado, no hagas ningún pacto con el pueblo que vive en las tierras donde ustedes van a vivir. Si haces pactos con ese pueblo, ellos te traerán problemas”, Éxodo 34:12 (PDT). Deuteronomio 7:2-4 dice: “No hagas tratados con ellas… No te unas en matrimonio con su gente… porque ellos harán que… se aparten de mí para rendir culto a otros dioses. Entonces el enojo del SEÑOR arderá contra ti, y pronto te destruirá…”, NTV. Sin embargo: “Los israelitas no obedecieron, sino que permitieron que sus hijos y sus hijas se casaran con gente de esos pueblos, y que adoraran a sus dioses”, Jueces 3:5-6 (TLA).
El pueblo que regresó del exilio parece no haber aprendido la lección ya que cometieron el mismo pecado: “Muchos del pueblo de Israel… no se han mantenido separados de los otros pueblos… se han casado con mujeres de esos pueblos… De manera que la raza santa se ha corrompido… Peor aún, los primeros en cometer este ultraje han sido los líderes…”, Esdras 9:1-2 (NTV). ¿Y cuál fue la reacción de Esdras? “Cuando escuché esto, rasgué mis ropas, me arranqué el pelo de la cabeza y de la barba… me arrodillé con las manos extendidas hacia el Señor… y dije: “Dios mío, me siento demasiado avergonzado para levantar mi rostro hacia ti. Estoy avergonzado porque nuestros pecados son inmensos…”, Esdras 9:3-6 (PDT). Diez años después Nehemías tuvo que lidiar con el mismo pecado en el pueblo de Israel: “En esos días… me di cuenta que algunos judíos se habían casado con mujeres de Asdod, Amón y Moab… Por eso los reprendí, los maldije y hasta golpee a algunos de sus hombres y les arranqué el cabello. Les hice prometer en el nombre de Dios que sus hijas no se casarían con los hijos de esa gente… Les dije que no estaban siendo fieles a Dios por estar cometiendo nuevamente el mismo pecado…”, Nehemías 13:23-27 (PDT). Esdras se arranca el pelo de la cabeza y de la barba y Nehemías maldice, golpea y les depila la cabeza a quienes habían cometido semejante pecado. ¿Por qué estos líderes reaccionaron así? Porque eran conscientes de cuánto se estaba ofendiendo a Dios. Esdras había recopilado las crónicas de los reyes y sabía que Dios no toleraría otra vez el mismo pecado. El Señor había dicho: “Tu campamento debe ser un lugar santo; si el Señor ve algo indecente, se apartará de ti”, Deuteronomio 23:14 (BAD).
¿Aprendieron la lección? Jamás: “Judá… ha violado la santidad del templo… y los hombres de Judá han tomado por esposas mujeres que adoran a dioses falsos”, Malaquías 2:11 (DHH). Ahora lee cuidadosamente lo que la Biblia dice en el Nuevo Testamento: “Ustedes no son iguales a los que no tienen fe en Cristo. Entonces no se junten con ellos. ¿Acaso hay algo en común entre el bien y el mal?… ¿Qué puede haber en común entre un creyente y alguien que no cree en Cristo?… Salgan de entre esa gente y sepárense de ellos. No toquen nada impuro y yo los aceptaré”, 2ª Corintios 6:14-17 (PDT). Conecta estos tres pasajes: “Si el Señor ve algo indecente, se apartará de ti”, “Mi espíritu no se quedará en los humanos”, “No toquen nada impuro y yo los aceptaré”. ¡La santidad te da acceso a la presencia de Dios!
Esdras y Nehemías estaban horrorizados por los matrimonios mixtos en Israel. Esdras se arrancó el pelo de la cabeza y el de la barba y Nehemías maldijo, golpeó y les arrancó el cabello a quienes habían cometido semejante ofensa contra Dios. ¿Has visto algo parecido hoy en día? ¿Quién se siente apabullado por tanta inmoralidad? Los cimientos morales de la sociedad se desploman a nuestros pies mientras caminamos silbando bajito. Soy consciente de que vivimos en un mundo corrompido y que la vara de la santidad parece demasiada alta. Pero Dios no ha cambiado sus leyes. El que quiera tener acceso a Dios y a sus bendiciones tendrá que apartarse del pecado y de su nefasta influencia consagrándose para Dios y sus propósitos. Los creyentes han perdido su impacto porque han perdido su santidad. ¡La iglesia tiene muy poca influencia en la sociedad porque la sociedad tiene gran influencia en la iglesia!
Piensa en tu trabajo. ¿Existe algo indecente en lo que haces? ¿Puedes hacer tu trabajo sin pecar? “Es que tengo temor a las represalias”. ¿Y qué pueden hacerte? Un mártir que no temía lo que el hombre pudiera hacerle dijo: “Perdóneme, oh Emperador, si no obedezco sus mandamientos. Usted me amenaza con la cárcel pero Dios con el infierno”. David mismo no temía a aquellos que le perseguían sin razón: “Sin razón los poderosos me persiguen, pero lo único que yo respeto es tu palabra”, Salmo 119:161 (BLPH). La furia humana, aun en su cenit, es un clima templado en comparación con la ira del Dios vivo. Gundall dijo: “Tal vez estés haciendo todo lo posible por llevar la verdad divina a tu trabajo, pero el terreno es tan duro y frío que no hay esperanza visible de sembrar allí. Entonces, es el momento de pensar en trasplantarte; si el campo resulta demasiado malo para que siembres el cristianismo, tampoco puede ser bueno para tu crecimiento”.
Piensa en tu noviazgo. ¿Le da gloria a Dios? ¿Y qué me dices de tu matrimonio? ¿Es santo? ¿Existe algo indecente en tu dormitorio, en tu computadora o en tu biblioteca? ¿Sigues pensando que el matrimonio es una institución sagrada o ya coqueteas con la idea del divorcio? La confusión moral es tal que hay un nuevo orden de cosas en las iglesias: ¡echen por la borda los votos matrimoniales! ¡Tiren abajo la institución del matrimonio! ¡Imiten las costumbres del mundo! ¡Jueguen con las cosas sagradas!
¿Has coqueteado con la posibilidad de la infidelidad? ¿Has aceptado la idea de que “mereces algo mejor”? ¿Qué está pasando? Hasta hace un tiempo se percibía al divorcio como una amputación, hoy parece ser una celebración. Cuando éramos niños todos nuestros compañeritos tenían a mamá y papá viviendo juntos en la misma casa, hoy los hijos oran para que sus padres encuentren nuevas parejas. Ya hemos aceptado la filosofía del mundo: la gente se casa para divorciarse y se divorcia para casarse. Hasta qué punto hemos llegado que en algún país no muy lejano una pastora superestrella fue entrevistada después de su divorcio y ella lo justificó citando un versículo de Eclesiastés: “todo tiene su tiempo”, Eclesiastés 3:1. El divorcio no es la voluntad de Dios. “¡Pues yo odio el divorcio!”, dice el SEÑOR, Dios de Israel”, Malaquías 2:16 (NTV). “Jesús contestó: “Moisés permitió el divorcio sólo como una concesión ante la dureza del corazón de ustedes, pero no fue la intención original de Dios”, Mateo 19:8 (NTV). Que nadie escoja este camino hasta que se haya intentado todo lo que pueda para una restauración.1 Ningún detalle de la vida diaria es demasiado pequeño para escapar a la regla de la santidad. Si Dios tiene cuidado aun de nuestros cabellos, es lógico que aun nuestros cabellos traigan honra a su Nombre Santo.
Instrucción
Lo más difícil no es entender la verdad revelada sino estar dispuesto a obedecerla. En cuestiones de familia siempre el pasto parece más verde en la casa del vecino. Con esto queremos decir que la familia de los demás nos parece más linda que la nuestra. El matrimonio de nuestros amigos es mejor que el propio y así siguen las comparaciones.
En el caso puntual de las parejas, hoy día asistimos a un “nuevo orden de cosas”. En vez de cultivar la relación marital se opta por saltar de una relación a otra sin esforzarse demasiado para que la actual funcione. Ya no es inusual ver cristianos divorciados y, en muchas parejas, al menos uno de los contrayentes estuvo casado antes. Y esto no parece mejorar con el tiempo. La volatilidad y disolubilidad del vínculo de manera exprés tiende a banalizar los afectos más cercanos. Ya la familia no es lo que era antes. La imagen del ex está presente en grado creciente en los hogares cristianos. Aunque se pacte amor eterno, no pasa más que una temporada y ya se comienzan a escuchar las palabras: “me divorcio”, “me voy”, “no te soporto”. Esto no debe ser así y la moral social no debe ser la moral de la iglesia. Es tiempo para que vivamos realmente como contracultura. El divorcio debería ser una excepción muy excepcional en el ámbito cristiano pero jamás la “normalidad” que se acepte, como si fuera factible divorciarse por cualquier motivo.
Aplicación
- Levanta un vallado espiritual alrededor de tu familia. “Los hijos de Job se turnaban en preparar banquetes en sus casas… Cuando las fiestas terminaban… Job purificaba a sus hijos. Se levantaba temprano por la mañana y ofrecía una ofrenda… por cada uno de ellos, porque pensaba: “Quizá mis hijos hayan pecado y maldecido a Dios en el corazón”. Esta era una práctica habitual de Job”, Job 1:4-5 (NTV). Job madrugaba para interceder por su familia. Sigue su ejemplo. Lo mejor que puedes hacer por tu familia es orar por ellos. Los que oran bien, trabajan bien. Los que oran más, obtienen los más grandes resultados.La pregunta es: ¿lo estás haciendo? ¿Qué esperas para orar intensamente y de manera constante por los tuyos? Tus hijos crecen en un ambiente que los seduce para vivir lejos de Dios, ¿Lucharás o te rendirás? En esta semana escuchamos el testimonio de una madre que debido al mucho trabajo y otras actividades descuidó su vida espiritual. Poco a poco se enfrió. Dejó de congregarse y de llevar a su niña de 10 años a la iglesia. Solo pasaron 2 años. Su pequeña de 12 años la sentó y le dijo que era bisexual y pro-aborto, que no estaba dispuesta a cambiar y que no le importaba que opinaba su madre. Desesperada esta mamá volvió al Señor y con lágrimas le pide a Dios que transforme a su niñita. Ahora asiste a todas las reuniones, a pesar de que tiene las mismas obligaciones laborales que antes, e intercede fervorosamente en los tiempos de oración cuando hace unos meses ni siquiera oraba. ¿Por qué esperar a que las circunstancias sean tan adversas que no quede más alternativas que un milagro? ¿Por qué no actuamos conforme a la Biblia?El diablo es astuto, si te duermes él te robará a tus hijos. Quizás pienses que esa niña de 12 años no tiene idea de lo uno (bisexualidad) y lo otro (aborto) y coincidimos contigo, pero también debemos reconocer que los sociólogos dicen que lo que uno cree a los 13 años probablemente lo crea toda la vida. ¿Tú qué opinas de esta situación? Esta niña de 12 años, ¿intencionalmente buscará sustentar su postura (bisexualidad) o volverá a la iglesia porque su madre comenzó a asistir en desesperación? Solo Dios lo sabe. Nosotros estamos orando por la pequeña y su madre, pero qué diferentes hubieran sido las cosas si en lugar de estar en el mundo, absorbiendo lo que el mundo ofrece hubieran estado en las cosas del Señor. No se trata de ser religiosos, se trata de honrar verdaderamente al Señor con nuestras vidas y familias.
- Involucra a tu cónyuge en tiempos compartidos de oración.Si te decides a seguir este consejo vas a aprender que es más fácil quitarse la ropa que desnudar el alma. Son pocos los matrimonios cristianos que oran juntos y menos los que tienen verdadera comunión con Dios en esos tiempos de oración. No es solo orar para cumplir con Dios a fin de que “no se enoje y nos bendiga” sino que se trata de conocerlo, intimar, saber cómo es, darle lugar para que se manifieste.Oren para que las experiencias espirituales se reiteren en esos tiempos bellos de oración sincera. Y todo eso no ocurre de un día para otro, ni de un mes para el siguiente. Requiere de un compromiso de por vida para cultivar la amistad con Dios juntos como matrimonio. No te conformes con pantomimas religiosas, ¿Qué es esto? Ademanes, gestos y posturas que parecieran encajar con el modelo, pero que no producen cambios. Si oras con el corazón Dios te cambiará, y eso sin duda repercutirá en todos los ámbitos. De ti depende, no de Dios. Él quiere bendecirte con su presencia y su comunión. ¿Estás dispuesto a honrar a Dios más que al trabajo, la profesión, el fútbol, la casa o cualquier pasatiempo?
- Busca un lugar quieto, una hora quieta y disponte con un corazón quieto. Cuando el Señor anhelaba comunión con su Padre enfilaba sus pasos hacia los escarpados montes. Isaac iba a los campos. Jacob se demoró en la ribera oriental del río, allí luchó con el ángel y prevaleció. Moisés se escondió en las hendiduras de Horeb para contemplar la gloria de Dios. Elías envió al rey a comer, mientras él fue a orar a la cima del monte Carmelo. Debes encontrar tu lugar para orar con tranquilidad. Y si no encuentras, puedes arroparte de quietud aun en medio del bullicioso mar de gente. Un pequeño parque o plaza, un pasillo poco transitado, un cuarto de limpieza o cachivaches puede ser convertido por tu devoción en un lugar de adoración. El gran desafío de cada día es este: nunca ver el rostro del hombre sin haber visto el rostro de Dios. ¡Que Él sea tu primera cita!
- Practica la siguiente oración. “Señor, entiendo que tú eres la diferencia entre una vida bendecida y otra que no lo es. Señor, tu presencia es la clave para que mi vida y mi familia sean bendecidas. Perdón por descuidar la búsqueda de tu presencia. Hoy me comprometo a hacer todos los ajustes para edificar y activar el aposento alto en mi casa. Quiero honrarte con todo mi ser. Quiero que seas mi primera cita, que te reveles a mi vida. Anhelo vivir en lo secreto de tu presencia. Sé fehacientemente que todo lo bueno nace en el lugar secreto o como resultado de lo que allí suceda. Recibo esta enseñanza de tu Palabra. Al igual que la casa de Obed-Edom mi familia será bendecida si te honramos de todo corazón. Acepto la verdad de que si tú habitas en nuestro hogar todas nuestras necesidades serán satisfechas. Declaro que tú, oh Señor, eres la fuente de toda bendición. Mi familia y yo te amaremos, honraremos y serviremos de todo nuestro corazón, ahora y para siempre. Amén”.
1. GRADY. L. El espíritu Santo no está en venta. Editorial Desafío. Colombia. 2014.