TESORO DE LA SEMANA

Eclesiastés 4:12: «Uno solo puede ser vencido, dos pueden resistir. ¡La cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente!», BAD.

En cada enseñanza consideraremos tres aspectos:

La revelación que es el conocimiento espiritual de la Palabra de Dios.
La instrucción o conocimiento intelectual que permite ajustar la voluntad para obedecer.
La aplicación o conocimiento empírico que se adquiere al utilizar los nuevos recursos para experimentar una realidad diferente.

Revelación: Aunque la tormenta sea larga, el sol volverá a brillar

“¡Protéjanse con la armadura completa! Así, cuando llegue el día malo, podrán resistir los ataques del enemigo y se mantendrán firmes hasta el fin. ¡Manténganse alerta!… Que su confianza en Dios los proteja como un escudo, y apague las flechas encendidas que arroja el diablo… No se olviden de orar… Manténganse en estado de alerta, y no se den por vencidos…”, Efesios 6:13-18 (TLA).

Nadie supera a Satanás en crearnos problemas. Pablo dice que nos arroja flechas encendidas. Sin embargo, el consuelo más grande es saber que no estamos solos para defendernos de sus ataques. El diablo es muy listo, pero nuestro Dios lo es aún más. Belcebú nos molesta y procura robarnos las bendiciones. Mira el fruto de la paz en nuestras vidas y se le hace agua la boca, pero la valla que Dios ha levantado para protegernos es demasiado alta para trepar.1 Dios tiene vigilado al diablo y con su favor nos protege de las embestidas del maligno. Ten ánimo. ¡En Cristo está nuestro refugio y a él no puede llegar el enemigo!

¿Cuáles son las flechas encendidas que el diablo arroja para alejarnos del camino al cielo?

  1. La acusación. El diablo desentierra antiguos pecados perdonados y olvidados simplemente para perturbarnos.Nos recuerda errores del pasado para hacernos dudar de la salvación. No te preocupes, la Palabra de Dios es segura cuando dice que si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad, 1ª Juan 1:9. Sin embargo, ten cuidado porque si el pecado no ha sido confesado y no te has arrepentido genuinamente, el que podría estar zarandeándote es el Espíritu Santo. Si es así arregla cuentas de inmediato porque el diablo se aprovechará de cualquier puerta abierta para destruirte. El pecado es cosa seria. Clavó a Jesús en la cruz y rompió la intimidad que tenía con el Padre. Lo que no pudieron los principales líderes religiosos, lo que no pudo Satanás con todos sus demonios lo logró el pecado. Cuarenta días de tentación en el desierto no pudieron hacer que el diablo alejara a Jesús de su Padre, pero el pecado sí lo hizo. Pablo dijo: “Podemos ver qué terrible es el pecado”, Romanos 7:13 (NTV). El pecado mata la comunión con Dios y sepulta nuestra vida espiritual: “Esta es mi regla (dijo Dios) la persona que peque es la que morirá”, Ezequiel 18:4 y 20 (NTV). Recuerda que la consecuencia más grave del pecado es que aleja a Dios de nuestras vidas, y con Él, también su bendición.
  2. La tentación. Generalmente nos tienta en aquellas áreas donde tiempo atrás hemos pecado. Satanás nos conoce muy bien. Ha estado vigilándonos. Ha revisado los fósiles de nuestra antigua naturaleza que le dicen mucho acerca de la disposición de nuestro corazón. ¿Fue el dinero un problema para ti? Ten por seguro que el diablo te volverá a tentar en esa área. ¿Fue la soberbia, el orgullo, la lujuria? Vigila y ten cuidado con los hechizos del diablo. No bebas de su copa porque está envenenada. No la mires porque brilla tentadoramente, pero lo que bebes con dulzura, lo vomitarás con hiel y amargura. ¿Estás siendo tentado en este tiempo? Busca la ayuda de Dios. Si vacilas, solo le darás tiempo a Satanás para enredarte aún más.¡Clama a Dios con verdadero arrepentimiento y enseguida vendrá a rescatarte!2 Finalmente, acude a un consejero espiritual de confianza y compártele tu lucha. Satanás te dirá que no lo hagas. Te convencerá de que eres lo suficientemente fuerte como para enfrentar tú solo la tentación y además te hará pensar en la reputación, la buena imagen y las cosas que perderías si tus amigos se enteraran de tus debilidades. El enemigo te empujará al silencio, pero si guardas tu secreto, te perderás dos grandes bendiciones: el consejo de tus hermanos y sus oraciones. Eso sí que es una gran pérdida, ¿no te parece?
  3. La duda. El diablo empleará toda su astucia para que pierdas tu confianza en el Señor. Te preguntará: “Si Dios es tan bueno y te quiere tanto, ¿por qué entonces permite tantas dificultades en tu vida?”. Su filosofía, que muchos creyentes han aceptado, es que si somos hijos de Dios no deberíamos tener problemas. Esas personas son como niños ingenuos que piensan que todo el que les regala un caramelo es porque los ama. Ten un espíritu sumiso. Dios te ayudará a descifrar el código detrás de cada problema, y todo será para tu bien. Si discutes menos con Satanás y oras más a Dios, tus temores se disiparán y tus problemas pronto se resolverán.¿Puedes esperar la verdad de un mentiroso o el consuelo de un enemigo? Dale la espalda al diablo y acude a Dios. Ten por seguro que detrás de los dolores de parto de toda aflicción hay una bendición por nacer y por más larga que sea la tormenta, el sol volverá a brillar.
  4. Las distracciones. El diablo buscará arruinar tus tiempos de intimidad con Dios. ¡Tenlo por seguro! Satanás mismo se le apareció a nuestro Señor mientras estaba de retiro en el desierto. ¿Para qué? Para romper su comunión con el Padre. Más adelante hizo lo mismo en el Getsemaní. ¿Casualidad? Claro que no. No te sorprendas si Satanás se te aparece ves tras vez, o envía a algunos de sus ‘siempre dispuestos seguidores’ para demoler tus tiempos de oración. El libro de Daniel ilustra perfectamente la lucha espiritual que se genera cuando oramos. Mientras el profeta Daniel confesaba sus propios pecados y los de toda la nación no imaginaba lo que estaba sucediendo en el mundo espiritual. El ángel Gabriel había sido enviado para ayudarlo pero fue resistido por fuerzas satánicas: “… Desde el primer día que comenzaste a orar para recibir entendimiento y a humillarte delante de tu Dios, tu petición fue escuchada en el cielo. He venido en respuesta a tu oración; pero durante veintiún días el espíritu príncipe del reino de Persia me impidió el paso…”, Daniel 10:12-13 (NTV). ¿Lo ves? El diablo resistía al enviado de Dios para que las oraciones no fueran contestadas y, además, para que Daniel flaqueara en sus oraciones. ¡No bajes la guardia! ¡No dejes de orar! Toma la decisión de no postergar tus encuentros con Dios ni un solo día. Recuerda que Jesús dijo que no vale la pena preocuparse por algo que no sea CONOCER A DIOS (Lucas 10:41-42) y, ¡tu vida depende de ello!

La protección de Dios, así como su comunión y bendición dependen de nuestra obediencia. No aceptes las mentiras del diablo. Si no respetas a Dios, Él no te bendecirá; pero si te alejas del pecado y te vuelves de todo corazón estarás seguro y bien protegido en las manos de Dios. Satanás, con toda su astucia, nunca derrotará a un creyente protegido y esa lucha jamás terminará en empate. Examina la Palabra. No encontrarás en ella a ningún siervo fiel zarandeado y agitado por el enemigo que, al fin, no acabara obteniendo una victoria honrosa.

Te animarías a proclamar las palabras de aquel viejo himno que dice: “Que mis manos cumplan tu orden… que mis pies caminen tus caminos… que mis ojos solo vean a Jesús… que mis labios hablen para su alabanza. ¡Todo por Jesús!”.

Instrucción

En este apartado avanzaremos de la revelación al entendimiento, lo cual requerirá de tu obediencia. De otro modo no serás favorecido con Su presencia ni con Su bendición.

La revelación espiritual solo será ‘asimilable’ si permaneces sensible al obrar actual, vigente y personal del Espíritu Santo; es decir, no solo a lo que sabes de Él, lo que has conocido por enseñanza humana, lo que otros han experimentado o has leído en alguna oportunidad sino a lo que estás viviendo con el Espíritu Santo en la escuela de la oración.

  1. De los cuatro puntos citados:
  • ¿Cuál constituye la flecha encendida que el diablo te arroja en este tiempo?
  • ¿De qué te acusa?
  • ¿Con qué te está tentando?
  • ¿Cuáles son tus dudas o qué temores ha implantado en tu vida?

Finalmente, ¿qué está usando para distraer tu atención de Dios?

Aplicación

¿Cómo lucharás estas batallas?

Queremos animarte de todo corazón a tomar las armas espirituales para luchar cada una de tus batallas, ya sea que provengan de algunas de estas flechas encendidas u otras, sean fortalezas espirituales, principados o potestades.

Tú eres hijo del Gran Rey y tienes un sitio de honor, pero debes despertar de toda modorra, de toda pereza espiritual y actuar en el poder del Señor.

Por medio de esta palabra de revelación te instamos a orar apenas termines de leer y que vuelvas a hacerlo varias veces a lo largo del día. No te rindas frente a la dificultad sino resiste en el poder de la fe. Dios premiará tu búsqueda, Dios siempre premia la fe.

Ten presente que la oración, la meditación, la lectura de la Biblia, el ayuno, la humillación y las lágrimas son medios pero no fines en sí mismos. Así como tener la cuchara en la mano y llevarla a la boca no alimenta tu cuerpo si en el plato no está la sopa, así la oración y todas las disciplinas no alimentarán tu alma a menos que esté presente el Pan de Vida, Juan 6:35. Busca la presencia poderosa en cada encuentro de oración. No te conformes jamás con “cumplir”, no te acostumbres a los ritos, mantén el hábito y persevera aún en tiempos difíciles pero lucha contra tu carne para profundizar tu búsqueda. Dios premiará tu insistencia, Lucas 18:7-8: “¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?”. Proponte guardar tu corazón para el Señor. Que la llama santa que un día Él encendió en tu interior no mengüe sino que aumente cada día e ilumine para su gloria a muchos más.

  1. GURNALL, W. El cristiano con toda la armadura de Dios. The Banner of Truth Trust. EEUU. 2011.
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