SESIÓN 5
Esperanza para el que sufre.
TESORO DE LA SEMANA
Eclesiastés 4:12: «Uno solo puede ser vencido, dos pueden resistir. ¡La cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente!», BAD.
En cada enseñanza consideraremos tres aspectos:
La revelación que es el conocimiento espiritual de la Palabra de Dios.
La instrucción o conocimiento intelectual que permite ajustar la voluntad para obedecer.
La aplicación o conocimiento empírico que se adquiere al utilizar los nuevos recursos para experimentar una realidad diferente.
Revelación: Cómo superar una mala temporada
“Aunque pase por el más oscuro de los valles, no temeré peligro alguno, porque tú, Señor, estás conmigo; tu vara y tu bastón me inspiran confianza”, Salmo 23:4 (DHH).
El Salmo 23 es el más conocido de todos. Solemos recordarlo cuando estamos en crisis o atravesando una mala temporada. Tiene el poder de alentarnos y consolarnos en los momentos más difíciles.
En la Biblia los valles representan riesgo, peligro, depresión, dolor, pérdida, angustia, soledad, confusión, oscuridad, fracaso, desánimo, desaliento, enfermedad, duelo, ruina, desastre, desolación y muerte.
Un proverbio árabe dice: “puro sol sin lluvia hace un desierto”. Si nuestras vidas no tuvieran tiempos difíciles, dolorosos, tristes y oscuros; sería una vida seca, infértil y estéril. Dios quiere que seamos productivos y generalmente es en la adversidad y en la necesidad cuando experimentamos la presencia de Dios, su provisión, fidelidad y protección. Por ejemplo, cuando recién nos casamos atravesamos un tiempo de estrechez económica extrema. Pero allí conocimos íntimamente al Dios que provee. Que una bicicleta cuyas cubiertas estaban totalmente deshilachadas nunca se pinchara fue un verdadero milagro de Dios. Que una sola planta nos diera tomates todo un verano fue maravilloso. Aprendimos a depender de Dios en todo. Empezamos nuestro matrimonio apoyados solamente en su fidelidad. ¡No cambiaríamos esas experiencias por nada del mundo!
Rick Warren nos recuerda cinco aspectos acerca de los valles:
- Los valles son inevitables. Tal vez acabas de pasar por un valle profundo o, justo en este tiempo lo estás atravesando. Los valles aparecen en el camino y son partes de la vida. Tarde o temprano todos sufriremos dificultades, desilusiones, problemas, pérdidas, tristezas, enfermedades, dolores, peligros, desastres, tragedias, fracasos, frustraciones, fatigas, apuros, desánimo, desaliento, soledad u otras tribulaciones.
- Los valles son inesperados porque nos toman por sorpresa. En cualquier momento un día bueno puede convertirse en uno malo: un accidente, una mala noticia, una llamada inoportuna, una visita al médico, ¡de repente todo cambia! Silvia viajó a Lima para ser parte de una mega conferencia de familia y de repente se sintió mal. Fue internada en cuidados intensivos por un problema cardíaco. Los momentos malos no pueden planearse.Sería sensacional si pudiéramos planificar nuestros momentos difíciles en la vida aunque, ¿los incluiríamos? Quién, en su sano juicio, incluiría en su jornada de tal día un problema, enfermedad, pérdida, dolor o tragedia. Y quién, en su sano juicio, desearía saber cuándo le ocurrirán cosas malas. Sería verdaderamente agonizante saberlo.Los malos momentos generalmente vienen cuando estamos desprevenidos. No sabemos qué, cómo y cuándo ocurrirán; tampoco sabemos cuánto durarán o cómo terminarán. Pero podemos descansar confiados en que Dios está de nuestro lado. “No tengas miedo, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te daré fuerzas y te ayudaré; te sostendré con mi mano derecha victoriosa”, Isaías 41:10 (NTV). “Dios ha dicho: “Nunca te fallaré. Jamás te abandonaré’”, Hebreos 13:5 (NTV). “¡Así que sé fuerte y valiente! No tengas miedo… porque el SEÑOR tu Dios… No te fallará ni te abandonará… No temas ni te desalientes, porque el propio SEÑOR irá delante de ti. Él estará contigo; no te fallará ni te abandonará”, Deuteronomio 31:6-8 (NTV). No es maravilloso: “Yo estoy contigo… te ayudaré… te sostendré… nunca te fallaré… jamás te abandonaré”.
- Los valles son imparciales. Nadie está exento: justos e injustos, ricos y pobres, viejos y jóvenes. No importa credo, posición socioeconómica, nivel cultural, idioma, ocupación, sexo o cualquier otra categorización que los hombres quieran hacer. La Biblia es clara cuando dice que cosas buenas le suceden a gente mala y, en ocasiones, cosas malas le ocurren a la gente justa. Cuando atravesamos tiempos difíciles nuestra primera reacción, generalmente, es preguntar: “¿por qué a mí?”, cuando debiéramos decir: “¿por qué no a mí?”. ¿Acaso seré la única persona favorecida en el universo que nunca tendrá problemas, oposiciones, decepciones y tristezas?
- Los valles tienen un “porqué”. Y no es porque Dios te odia, pues Él te ama. Eres hijo, eres amado y eres bendecido, 1ª Juan 3:1 y Efesios 1:3. Tampoco es porque se esté desquitando contigo. Mucho menos porque se distrajo, el diablo se adelantó y lo tomó por sorpresa. En esos momentos oscuros y terribles, muchas cosas pueden pasar por la mente: “¿Sabrá Dios lo que me está pasando? ¿Realmente se dolerá conmigo? ¿Dónde está que lo siento tan lejos?”. Si recordáramos siempre que Dios puede sacar algo bueno de lo malo que nos sucede atravesaríamos los oscuros valles reconfortados de saber que Él sigue en control. La Biblia afirma que Dios no permitirá dificultades más grandes que las que podamos resistir: “Ustedes no han pasado por ninguna prueba que no sea humanamente soportable. Y pueden ustedes confiar en Dios, que no los dejará sufrir pruebas más duras de lo que pueden soportar.Por el contrario, cuando llegue la prueba, Dios les dará también la manera de salir de ella, para que puedan soportarla”, 1ª Corintios 10:13 (DHH). Dios nos dará la fe, el poder de superación y las fuerzas para salir victoriosos de todas y cada una de las dificultades que la vida nos presente.
- Los valles son temporales. ¡Gloria a Dios! Los momentos difíciles son sólo eso: momentos. No son eternos, aunque al estar en ellos pareciera que la luz nunca se verá; que los desiertos nunca terminarán, que el dolor no se agotará y esa enfermedad, angustia o soledad jamás se irá. Pero, ¿sabes una cosa? ¡Sí se irán! “Cuando Dios se enoja, el enojo pronto se le pasa; pero cuando ama, su amor dura toda la vida. Tal vez lloremos por la noche, pero en la mañana estaremos felices”, Salmo 30:5 (TLA). Los valles tienen un final, no durarán para siempre, no son permanentes, ¡no llegaron para quedarse!
“Aun cuando por algún tiempo tengan que pasar por muchos problemas y dificultades, ¡alégrense! La confianza que ustedes tienen en Dios es como el oro: así como la calidad del oro se pone a prueba con el fuego, la confianza que ustedes tienen en Dios se pone a prueba con los problemas. Si ustedes pasan la prueba, su confianza será más valiosa que el oro, pues el oro se puede destruir. Así, cuando Jesucristo aparezca, hablará bien de la confianza que ustedes tienen en Dios, porque una confianza que ha pasado por tantas pruebas merece ser alabada”, 1ª Pedro 1:6-7 (TLA).
Instrucción:
En este apartado avanzaremos de la revelación al entendimiento y aceptación de la Palabra.
Dios espera que enfrentemos nuestras pruebas apoyados en su brazo. El Señor es TODOPODEROSO y debemos creer que ese poder está disponible para nuestra defensa.
A menudo no creemos lo que decimos creer. El mismo Moisés flaqueó en este punto: “Moisés respondió al SEÑOR: — ¡Hay seiscientos mil soldados de infantería aquí conmigo y aun así dices: “Yo les daré carne durante un mes entero”! Aunque matáramos a todos nuestros rebaños… ¿podría eso satisfacerlos? O si pescáramos todos los peces del mar, ¿alcanzaría? Entonces el SEÑOR le dijo a Moisés: — ¿Acaso mi brazo ha perdido su poder? ¡Ahora verás si mi palabra se cumple o no!”, Números 11:21-23 (NTV). María también falló en su fe al no creer que Jesús pudiera sanar a la distancia: “—Señor, si tan sólo hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto”, Juan 11:32 (NTV). Su hermana Marta padecía de la misma incredulidad pues dijo: “Hace cuatro días que murió. Debe de haber un olor espantoso”, Juan 11:39 (NTV). ¡Cómo si el poder de Jesús se limitara solamente a las personas vivas! Pero cuidado, antes de criticar las arrugas en estos personajes bíblicos veamos los agujeros que hay en nuestra propia vida espiritual. Nuestra fe necesita reconocer el poder supremo de Dios.
No dudemos de Dios ni de SU PODER. Zacarías quedó mudo por cuestionar el poder de Dios cuando se le prometió un hijo en la vejez: “Pero ahora, como no creíste lo que te dije, te quedarás mudo, sin poder hablar hasta que nazca el niño…”, Lucas 1:20 (NTV). No tenemos razones para dudar acerca del bondadoso amor y del cuidado tierno de Dios. Hasta la torpe gallina corre para reunir a sus polluelos bajo sus alas ante el peligro. ¿Cuánto más Dios, Creador de tales instintos en sus criaturas, empleará toda su fuerza para defenderte? Tu vida le costó mucho al Señor. Él derramó la sangre de su Hijo para comprarte y desplegará su propio poder para guardarte.
¿Adónde correrás ante la necesidad o el peligro si no es a Dios? David dijo: “Cuando tenga miedo, en ti pondré mi confianza”, Salmo 56:3 (NTV). Si buscas refugio en Dios puedes estar seguro que Él no te entregará al enemigo, aunque por un momento parezca que los perversos triunfan, al final verás la victoria. Dios ha hecho el mayor juramento que pudiera salir de sus labios: “Dios… se comprometió mediante un juramento, para que los que recibieran la promesa pudieran estar totalmente seguros de que él jamás cambiaría de parecer. Así que Dios ha hecho ambas cosas: la promesa y el juramento. Estas dos cosas no pueden cambiar, porque es imposible que Dios mienta. Por lo tanto, los que hemos acudido a él en busca de refugio podemos estar bien confiados aferrándonos a la esperanza que está delante de nosotros”, Hebreos 6:17-18 (NTV). ¿Qué no podrá hacer Dios para protegernos de la ira y el poder de los enemigos, sean hombres o demonios?
Aplicación
¿Qué hacer cuando atravesemos por valles oscuros?
- Niégate a desanimarte. “No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo…”.David tomó una decisión: dijo no a la depresión, a la duda y al temor. Tú puedes hacer lo mismo. En una paráfrasis libre podemos tomar las palabras del salmista y decir: “Aunque camine en medio de la oscuridad y en proximidad a la muerte, me niego a tener miedo, a desconfiar de Dios y sus intenciones. No dudaré de su fidelidad, confiaré en Él”. David comprende cabalmente que no puede rodear el valle sino tiene que pasar a través de él; entonces elige confiar. La estrategia de David para no desalentarse fue enfocarse en Dios, en su poder, fidelidad y autoridad y no en lo que sus ojos veían o su corazón sentía. ¡Haz tú lo mismo!
- Recuerda su promesa:“Tú estarás conmigo…”. Dios promete Su poder en el valle, y también promete Su Presencia. Nunca pasarás por un valle de adversidad tú solo, Dios ha dicho: “Yo estaré contigo”, Isaías 41:10. Él no está lejos, viéndote caminar por el valle pensando: “espero que lo logre”. Él está donde tú estás, allí en el valle, caminando contigo, tomándote de la mano. Decláralo vez tras vez. Cree a la Palabra de Dios: “Yo estoy contigo… te ayudaré… te sostendré… nunca te fallaré… jamás te abandonaré, Isaías 41:10. ¡Qué seguridad nos otorga su protección!