TESORO DE LA SEMANA

Eclesiastés 4:12: «Uno solo puede ser vencido, dos pueden resistir. ¡La cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente!», BAD. En cada enseñanza consideraremos tres aspectos:

En cada enseñanza consideraremos tres aspectos:

La revelación que es el conocimiento espiritual de la Palabra de Dios.
La instrucción o conocimiento intelectual que permite ajustar la voluntad para obedecer.
La aplicación o conocimiento empírico que se adquiere al utilizar los nuevos recursos para experimentar una realidad diferente.

Revelación: Qué hacer para que Dios se manifieste

“El arca del Señor se quedó tres meses en la casa de… Obed Edom, y Dios lo bendijo a éste y a toda su familia. Cuando David se enteró de que por causa del arca el Señor había bendecido a Obed Edom y a toda su familia, lleno de alegría llevó el arca a la ciudad de David”, 2a Samuel 6:11-12 (RVC).

Cuando David se llevó el arca a Jerusalén, Obed Edom trasladó TODA SU FAMIALIA a la misma ciudad y se convirtieron TODOS en porteros del arca, 1º Crónicas 15:24 y 26:4-8 (NTV). Mudarse de ciudad y cambiar de trabajo no son decisiones que se toman a la ligera. ¿Por qué lo hizo? “Está claro”, dirían muchos, “fue la bendición de Dios”. ¿Realmente crees eso? Cuántas personas conocemos que recibieron ‘grandes’ favores y ni siquiera le han dado gracias a Dios. Por ejemplo, ¿le has dado gracias a Dios por haberte levantado hoy con vida? ¡Lo ves! Tenemos la tendencia a creer que Dios está obligado a bendecirnos. No te confundas. Dios no te debe nada y no nos debe nada, NADA. Si entendiéramos que nos levantamos cada mañana solo por la gracia de Dios y todo lo que tenemos es un regalo del cielo viviríamos mucho más agradecidos. Cuántas personas sanadas de graves enfermedades, libradas de grandes accidentes, bendecidas enormemente en su economía ni siquiera se congregan. Personas que recurrieron a Dios en su desesperación y cuando su necesidad fue cubierta se olvidaron de aquel que las había bendecido.

¿Cómo puedes creer que Obed Edom cambió de trabajo y de ciudad porque Dios lo bendijo? En realidad, ese hombre se había apasionado por Dios más que por sus regalos. Es cierto, cuando tú lo buscas a Él, también encuentras su favor. Pero Obed Edom sabía la gran diferencia entre tener a Dios y tener su bendición. Pretender su bendición sin amarlo a Él es pura irreverencia y mezquindad. Las personas que aman a Dios no pueden estar separadas de Dios. Imagínate el momento anterior al que el arca sería sacada de la casa de Obed Edom. Con sumo respeto debe haberle pedido al rey que lo dejara un instante a solas, en la habitación, junto al arca. Arrodillado y ante la presencia de Dios debe haber dicho algo parecido a lo que dijo Rut: “a dondequiera que tú fueres, iré yo, y donde quiera que vivieres, viviré”, Rut 1:16. Y así sucedió. Dios se fue a Jerusalén y Obed Edom lo siguió.

¿Por qué escogió David la casa de Obed Edom para dejar el arca? Porque era un hombre de la presencia de Dios. Después de haber fracasado al intentar llevar el arca, David debe haber meditado bien en qué lugar la dejaría. No la eligió descuidadamente. Obed Edom era levita y la noticia de su trabajo fiel y leal debe haber llegado a oídos del rey. Este punto de vista se confirmó cuando Obed Edom llegó a Jerusalén. David ordenó la creación de un coro compuesto por levitas entre los que se encontraba como ayudante Obed Edom. El carácter simple y consagrado de Obed Edom se dejó ver en este incidente. Él no formaba parte de las voces principales, era simplemente un ‘suplente’: “David… ordenó… que nombraran un coro de entre los levitas… formado por cantores y músicos… Los siguientes hombres fueron elegidos como sus ayudantes: Zacarías… y los porteros: Obed-edom y Jeiel”, 1º Crónicas 15:16-18 (NTV). ¿Te das cuenta? Obed Edom ministraba a veces tocando la lira para Dios en el púlpito, (1º Crónicas 15:21) y otras atendiendo a la gente como portero del tabernáculo. ¡Un día como músico y otro como servidor! No importaba dónde lo pusieran, Obed Edom servía con pasión y alegría a Dios.

Ahora pensemos en Abinadab. El arca también estuvo en su casa y por más de 20 años. Sin embargo, esta familia no fue alcanzada por el favor de Dios. ¿Por qué? La respuesta no es el arca. Las dos la tuvieron. La respuesta es la actitud frente al arca. La forma en la que trataron a Dios hizo la diferencia. En las dos casas hubo presencia pero solo en una se experimentó la manifiesta presencia de Dios.

Hoy día sucede lo mismo. Dios puede estar presente en un lugar pero no manifestarse. Encontramos base bíblica para ello en 2ª Corintios 3:17: “Pues el Señor es el Espíritu y, donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad”, NTV. Observa la expresión “donde está el Espíritu… allí hay libertad”. Debería haber libertad en todas partes porque el Espíritu es omnipresente. David dijo: “¡Jamás podría escaparme de tu Espíritu! ¡Jamás podría huir de tu presencia!…”, Salmo 139:7 (NTV).

El Espíritu está en todas partes todo el tiempo, entonces debería haber libertad en todo lugar; sin embargo, ¿hay libertad en todo lugar? La respuesta es NO. No hay libertad en los prostíbulos, en los casinos e incluso en muchas iglesias. Entonces qué quiere decir Pablo cuando dice: “donde está el Espíritu… allí hay libertad”. John Bevere hace su propia interpretación y dice que el pasaje debería traducirse de la siguiente manera: “Donde quiera que el Espíritu es Señor, allí es donde hay libertad”. Es bien sabido que al Espíritu no se le permite tener autoridad en muchos lugares, aun en muchas iglesias. Donde Él es bienvenido como la suprema autoridad, ahí es donde encontraremos libertad y bendición. Y esto es lo que sucedió en casa de Obed Edom a diferencia de la de Abinadab. En casa de Obed Edom Dios era respetado, honrado y adorado. En casa de Abinadab el arca era descuidada. ¿Y cómo lo sabemos? Porque cuando se trasladaba el arca a Jerusalén uno de sus hijos iba adelante. ¿Cómo adelante? ¡Para cuidarla! ¡Como si la presencia de Dios necesitara ser cuidada por un hombre! Esto nos recuerda la experiencia de un pastor amigo cuando entró en la casa de una ancianita que se había convertido al Señor. La primera vez que la visitó vio la imagen de un santo (gaucho gil) puesta en una mesita junto a la entrada. La segunda no la vio y tuvo curiosidad de saber que había pasado. La mujer dijo: “deje pastor, una mañana se subió una gallina a la mesa y cuando abrió sus alas tiró al suelo la estatua haciéndola mil pedazos. Yo dije si este santo no puede cuidarse a sí mismo de una gallina, ¿cómo pretendo que cuide de mí? Y ese día la tiré a la basura”.

Lo que le aconteció a Uza (1º Crónicas 13:10), el otro hijo de Abinadab, también refleja lo que sucedía en su hogar. La actitud de esta familia ante la presencia del arca era pura indiferencia. El arca era un “mueble” más. Si estaba o no estaba daba lo mismo. La tenían por obligación y no la respetaban. En ese hogar Dios no representaba ninguna autoridad. Había presencia pero no había manifestación de la presencia. En cambio, en casa de Obed-edom el arca trajo mucha prosperidad y en solo tres meses. ¿Por qué? Porque a Dios se le daba un lugar de honor y privilegio. Obed-edom recibió el arca con temor y reverencia. Abrió su casa y recibió la presencia con respeto y expectación. Y el anhelo de tener la presencia de Dios en su hogar le trajo enormes e incontables bendiciones.

Obed Edom provocó un ambiente de honra en su hogar. No era un hombre que buscaba a Dios solo sino que alentó a que TODOS en su familia hicieran lo mismo. Y los resultados fueron asombrosos. Todos sus hijos y nietos (62 en total) se convirtieron en hombres ilustres y valientes para Dios, 1º Crónicas 26:4-8 (NTV). Todos sus parientes (68 en total) fueron inspirados a servir al Señor, 1º Crónicas 16:37-39 (PDT). Este hombre inculcó respeto hacia el arca en su propia casa y ellos aprendieron a honrar a Dios. Salvo excepciones, los hijos seguirán el ejemplo de su familia. Cuanto más consagrados sean los padres a Dios más bendecidos serán sus hijos. El mejor legado que puedas dejarle a tus descendientes es una vida de total entrega y obediencia a Dios. Si tú honras a Dios, tus hijos, tarde o temprano, también lo honrarán.

Instrucción

En este apartado avanzaremos de la revelación al entendimiento, lo cual requerirá de la obediencia. De otro modo no serás favorecido con Su presencia ni con Su bendición.

La revelación espiritual solo será para tu provecho si permaneces sensible al Espíritu Santo; es decir, no te estancas en lo sabes de Él o has conocido por enseñanza humana; en lo que otros han experimentado o has leído en cierta oportunidad sino a aquello que estás viviendo con el Espíritu Santo en la escuela de la oración.

Para nosotros, los padres, con las tantas actividades y demandas nos resulta muy difícil sopesar qué estamos haciendo bien y qué áreas están débiles y necesitan ser fortalecidas. Lo urgente nos roba el tiempo para lo importante. Pero a menos que intencionalmente comencemos a cambiar, el resultado para nuestra familia no será el que tenemos planeado. Muchos padres sueñan con una familia unida, con lazos de amor y comunión, con hijos que avancen y sean personas de bien, que sirvan al Señor y vivan para adorarlo. Nadie sueña con una familia destruida, con hijos en las drogas, en la promiscuidad o el alcoholismo. Nadie sueña con que su familia esté fragmentada y en vez de amor exista discordia, rivalidad u odio. Nadie sueña con que sus hijos aborten a sus nietos porque no les interesa la vida. Nadie sueña con que adopten formas de vida anticristianas y nieguen al Salvador.

Pero no puedes esperar que tus buenos deseos se cumplan o los temores más oscuros no lleguen si no trabajas para que cada decisión te acerque al destino que anhelas. Si quieres tener una familia bendecida deberás crear un ambiente propicio para que Dios se manifieste.

Debes entender que tu primera tarea, la cual resulta indelegable, es guiar a tus hijos en el camino del Señor. Ello requiere tiempo y compromiso en grados superlativos. No te conformes con ‘cumplir’, debes esforzarte al máximo. Debes “empujar” a todos en tu hogar para que practiquen las disciplinas espirituales como un medio para crecer en intimidad con el Señor, a saber: oración sostenida y apasionada, tiempos de intercesión por la iglesia y por todos los creyentes, lectura diaria y profunda de la Palabra, ayuno periódico y altar familiar, entre otras. Debes crear una atmosfera hogareña en la que Dios se sienta a gusto y todos aprendan a honrar la presencia del Señor. Si te comprometes de todo corazón y persistes en ello, Dios mismo te ayudará y verás su mano obrando maravillas, aun en medio de las adversidades.

Aplicación

En esta unidad queremos presentarte distintas herramientas para que ayudes a la próxima generación a vivir un estilo de vida que honre al Señor. De ti depende que las enseñanzas se transformen en efectivas o queden circunscriptas a este apartado de estudio.

No tomes esta unidad livianamente. Nuestro objetivo no es llenar tu mente de información sino motivarte a una comunión renovada con Dios, a que vivas un avivamiento de tu fe y que revoluciones lo que te rodea con el fuego santo del Señor. Anhelamos que tu familia sea enormemente bendecida, por favor, pídele ayuda al Espíritu Santo. Por favor, pídele de corazón ayuda al Espíritu Santo. Él te guiará a toda verdad, incluso las que permanecen ocultas en tu propia vida y en tu hogar.

Te animamos a destinar un día de intercesión por tu familia, tanto por tu cónyuge como por tus hijos. El día jueves todos ayunamos. Si no tienen un día fijo todavía te invitamos a que te unas a nosotros. ¡Es hora de despertar y luchar con las armas invencibles del Todopoderoso Dios!

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