VIDEO INTRODUCCIÓN
¡Bienvenidos a la última semana de estudio! ¡Qué rápido ha pasado el tiempo!
Si han llegado hasta esta instancia eso habla muy bien de ustedes, pues han perseverado. ¡Felicitaciones!
Sabemos que las anteriores sesiones han sido arduas y exigentes, tanto por el cúmulo de información vertida como por la carga espiritual de los temas abordados.
La presente sesión cambia el enfoque, ya que está totalmente articulada para afrontar cuestiones referidas al matrimonio. Deseamos brindarles herramientas que permitan mejorar el trabajo pastoral-espiritual hacia la familia.
Estudiaremos las distintas etapas del matrimonio (que no han sido tratadas en el nivel 1 del curso) por medio del libro Consejos íntimos que recibirán como obsequio en la presente unidad. La selección guarda relación con la ocurrencia de dichos problemas en el matrimonio. Sin embargo, no podemos cercenar la riqueza del vínculo para circunscribirla al plano físico, afectivo o sexual y, aunque el pacto del matrimonio está determinado al tiempo de vida aquí en la tierra, existen propósitos eternos que no deben desconocerse ni desdeñarse. En definitiva, todo lo que un hijo o hija de Dios haga o deje de hacer tiene repercusión espiritual y eterna, ya sea en su vida espiritual, el trato hacia el cónyuge, el cuidado de la familia o la práctica de la fidelidad.
En esta unidad nos referiremos a los problemas sexuales más frecuentes y los recursos empleados para solucionarlos. Se responderán preguntas comunes y se brindarán consejos para hacer que la intimidad sexual sea una experiencia que dé gloria a Dios y enriquezca la vida de los cónyuges. Verán que les brindaremos mucha información, pero recuerden que aunque eso les permite un acercamiento más efectivo no representa el centro del asunto. Ustedes deben procurar que quienes busquen ayuda puedan vivir un avivamiento personal y familiar. No cedan a la presión de los que solicitan consejería para que les solucionen sus problemas de manera exprés y sin esfuerzo de su parte. La tarea de todo pastor, líder o consejero matrimonial cristiano es que al terminar el tiempo de intervención las personas que acudieron sean mejores creyentes, más obedientes y espirituales aún cuando los problemas no se resuelvan del modo esperado. Con esto no alentamos la displicencia en el manejo de las oportunidades sino que reconocemos que algunos problemas son de difícil resolución y el encontrar alternativas viables para aquellos que, a pesar de todas las adversidades optan por seguir creciendo espiritualmente, honrando a Dios y cuidando su familia para bien de todos, es un triunfo en sí mismo.
Independientemente del estado civil de los que nos acompañan en el presente curso queremos decirles que recibirán herramientas prácticas para edificar el reino del Señor por medio de matrimonios y familias que glorifiquen Su Nombre, viviendo conforme al diseño original.
¿Están listos? El estudio de esta última semana será desafiante. Permanezcan en oración pidiendo al Espíritu Santo que sea su verdadero maestro y guía. Si en algo debe corregirnos que tengamos la humildad para reconocerlo y la sabiduría para hacer los cambios que Él nos indique. ¡Todo se trata de agradar al Señor!
La recomendación para cada uno de ustedes es que mantengan la mente en sujeción al Señor y el corazón receptivo a la instrucción, y también a la transformación.