TESORO DE LA SEMANA

Eclesiastés 4:12: «Uno solo puede ser vencido, dos pueden resistir. ¡La cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente!», BAD.

En cada enseñanza consideraremos tres aspectos:

La revelación que es el conocimiento espiritual de la Palabra de Dios.
La instrucción o conocimiento intelectual que permite ajustar la voluntad para obedecer.
La aplicación o conocimiento empírico que se adquiere al utilizar los nuevos recursos para experimentar una realidad diferente.

Revelación: ¡Qué fiestita, NENAS!​

Debemos reconocer el gran poder de persuasión e influencia que tienen las mujeres en los propósitos de Dios. Por ejemplo, los evangelios no mencionan que hombre alguno haya colaborado económicamente en el ministerio de Jesús como sí lo hicieron las mujeres, Lucas 8:3. ¿No fueron ellas las que valientemente arriesgaron sus vidas para visitar la tumba de Jesús cuando su cuerpo estaba bajo guardia militar las 24 horas? María, la madre de Juan Marcos, ofreció su casa como centro de operaciones para que la iglesia se reuniera a orar por la liberación de Pedro. Las mujeres fueron las primeras mensajeras, las primeras evangelistas, las primeras maestras y las primeras testigos de la resurrección, Marcos 16:6; Lucas 24:6, 10, Juan 20:1-18. ¡Este no es un dato menor sino un inmenso privilegio!

Las mujeres tuvieron un papel importante en la extensión del cristianismo. En Hechos 18 se habla de Priscila que, junto a su esposo, corrigieron doctrinalmente a Apolos. La primera mujer convertida en suelo europeo fue Lidia, la cual ofreció su casa como sede para la nueva Iglesia en Filipos (Hechos 16:13-15), siendo ella misma una de sus líderes. A medida que Pablo y Silas avanzaron en su misión descubrieron que la conversión de algunas mujeres destacadas junto con hombres prosélitos constituía la base para el establecimiento de nuevas iglesias; así ocurrió en Tesalónica, Hechos 17:4. El mismo fenómeno se dio en Berea donde algunas mujeres socialmente encumbradas se convirtieron y formaron el núcleo de una iglesia en territorio gentil, Hechos 17:12.

Sin embargo, también es cierto que las mujeres podrían ser una influencia muy negativa en los propósitos de Dios. “Pero los judíos incitaron a mujeres muy distinguidas y favorables al judaísmo… y provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé. Por tanto, los expulsaron de la región”, Hechos 13:50 (NVI). ¿Por qué escogieron a mujeres para debilitar la obra de Dios? Ten presente que en aquella época las mujeres no poseían derechos como se reconocen actualmente; sin embargo, a pesar de esas limitaciones los enemigos del evangelio debieron haber visto algo muy poderoso en ellas para hacerlas socias en sus planes de frenar la extensión del evangelio.

¿Y qué ocurrió con Sansón? Los enemigos no pudieron con él hasta que se aliaron con Dalila y lo que no lograron con mil ejércitos lo hizo posible una sola mujer. Dalila desgastó emocionalmente a Sansón con su sensualidad e insistencia para que confiara plenamente en ella: “Dalila dijo: — ¿Cómo es posible que digas que me amas si no confías en mí? Esta es la tercera vez que me mientes y no me dices el secreto de tu gran fuerza. Ella siguió molestando a Sansón todos los días y Sansón estaba ya tan desesperado que tenía ganas de morirse. Así que un día le reveló el secreto de su fuerza”, Jueces 16:15-17 (PDT).

¿Por qué la serpiente escogió a Eva para llevar a cabo su engaño? No lo veas como una mera especulación sino como una invitación a pensar en el poder de la influencia.

Cuando por primera vez Jesús quiso revelarse a sí mismo como el Mesías escogió una mujer. Después de tener su encuentro con Jesús en el pozo, la samaritana utilizó SU INFLUENCIA para hacer que toda una ciudad tuviera un encuentro con Jesús: “La mujer…se fue al pueblo y le dijo a la gente: -Vengan a ver a un hombre que sabe todo lo que he hecho en la vida. ¡Podría ser el Mesías!-. Entonces la gente salió del pueblo y fue a buscar a Jesús”, Juan 4:28-30 (TLA). ¿Habría tenido semejante impacto la llegada del Mesías a Samaria si, en lugar de una mujer, Jesús hubiera escogido a un hombre?

¿Te faltan pruebas escriturales para convencerte acerca del gran poder que poseen las mujeres? Observemos a Jezabel. El diablo usó a una mujer para frustrar los propósitos de Dios en la vida del profeta Elías. Lo que no pudo siquiera un rey con todo su ejército, lo logró una MUJER CON TAN SOLO UNAS POCAS PALABRAS: “Jezabel mandó un mensajero a decirle a Elías: -Te voy a matar como tú hiciste con los profetas de Baal… Cuando Elías supo esto, se asustó tanto que huyó… estaba tan triste que se quería morir. Le decía a Dios: -¡Dios, ya no aguanto más! Quítame la vida…”, 1º Reyes 19:2-4 (TLA). Elías se rindió ante la intimidación de una mujer y Dios se enojó con él: “¿Qué haces aquí Elías?”, 1º Reyes 19:9 (NTV). En otras palabras: “¿por qué abandonaste tu lugar?”. Dios lo quería de regreso enfrentando a Jezabel como lo había hecho con los profetas de Baal. Pero NO LO HIZO. ¡NI DIOS PUDO CONVENCERLO! Después de preguntar dos veces: “¿Qué haces aquí Elías?”, 1º Reyes 19:9 y 13, Dios le dijo: “—Regresa… y… unge a… a Eliseo… para que te suceda como profeta…”, 1º Reyes 19:15-17. ¿Lo puedes ver? ¡El profeta Elías fue reemplazado! Satanás se aprovechó de una mujer para desplazar a Elías de la misión que Dios le había dado. Y eso no es todo. Esa misma mujer arrastró a toda una nación a la idolatría. ¡Qué gran poder vemos en esta mujer! Lamentablemente empleado para el mal.

Ahora pensemos en la gran influencia que puede tener una mujer en su propio hogar: “La mujer sabia edifica su hogar, pero la necia con sus propias manos lo destruye”, Proverbios 14:1 (NTV). Cuando pensamos en la mujer descripta en Proverbios 31 debemos enfatizar el versículo 12: “Ella le es fuente de bien (a su esposo), no de mal, todos los días de su vida”, (BAD). La Biblia nos hace ver cuán buenas consejeras pueden ser las mujeres en sus propios hogares, como lo fue por ejemplo la esposa de Manoa (el padre de Sansón). Esta mujer impulsó a su esposo a confiar solamente en Dios, Jueces 13:22-23.

Otro caso fue la mujer sunamita que convenció a su esposo para construir un cuarto en su casa a fin de que el profeta pudiera quedarse. “La mujer le dijo a su esposo: “Estoy segura de que este hombre que pasa por aquí de vez en cuando es un santo hombre de Dios. Construyamos un pequeño cuarto en el techo para él… Así tendrá un lugar dónde quedarse cada vez que pase por aquí”, 2º Reyes 4:9-10 (NTV). Su sabio consejo hizo que, a la postre, ella recibiera lo único que la vida le había negado: un hijo.

Susana Wesley comenzó a leer salmos a sus hijos los domingos por la noche. Mientras su esposo estaba en Inglaterra, Susana sintió la necesidad de completar el resto de las horas libres de los domingos después de los servicios de la mañana con actos de devoción únicamente para beneficio de sus hijos. Sus lecturas y discusiones eran tan inspiradoras que los criados, sus familias y también los vecinos se unieron a las reuniones, deseosos de escuchar a Susana leer y enseñar la Palabra de Dios. El número de los que se congregaban creció a cuarenta y luego a cien y finalmente a doscientas personas, por lo que ya no había lugar en la casa para todos los que querían escuchar.

El vicario no estaba contento porque la lectura de Susana atraía a una multitud que superaba a la que se reunía para escucharlo a él los domingos por la mañana. Entonces le pidió a Samuel que ordenara a su esposa poner fin con esas reuniones. Samuel le envió una carta a su esposa para que buscara un reemplazante para leer los sermones en su lugar. Ella respondió que no había nadie capaz de hacerlo sin balbucear. Samuel se sintió satisfecho pero ante las reiteradas protestas del vicario, Wesley escribió otra vez para ordenarle a su esposa que suspendiera las reuniones. Susana volvió a defender su postura, afirmando que según su conciencia no podía dejar las reuniones al ver lo bien que le hacía a la gente ser exhortada a reformar sus hábitos y confiar en Dios. Fue ahí que escribió lo siguiente: “Si usted considera apropiado disolver estas reuniones, no me diga que desea que lo haga yo, porque eso no va a satisfacer mi conciencia; en cambio, envíeme la orden de manera tan contundente y expresa que me absuelva de culpa y castigo por dejar de lado esta oportunidad de hacer el bien, cuando usted y yo comparezcamos ante el gran y terrible tribunal de nuestro Señor Jesucristo”. Samuel Wesley no hizo más objeciones.1

Pensemos ahora en la influencia negativa que podría ser una mujer en su propio hogar. ¿No fue Sara quién sugirió a su esposo Abraham que pecara acostándose con su propia sierva? ¡Qué poder extraordinario de persuasión e influencia operó en Sara para que hiciera dudar al PADRE DE LA FE! ¿No fueron las mujeres paganas las que arrastraron el corazón de Salomón, el hombre más sabio del mundo, lejos de Dios? “Salomón amó a muchas mujeres extranjeras… Cuando Salomón ya era anciano, ellas le desviaron el corazón para que rindiera culto a otros dioses en lugar de ser totalmente fiel al SEÑOR su Dios… De ese modo, Salomón hizo lo malo a los ojos del SEÑOR…”, 1º Reyes 11:1-6 (NTV). ¿No fue Atalía, la hija de Jezabel la que arrastró el corazón de su esposo Joram para que matara a todos sus hermanos? “Cuando Joram tuvo control total del reino, se aseguró de que nadie se lo quitara, y mandó matar a todos sus hermanos y también a algunos de los líderes más importantes del país… Joram desobedeció a Dios… porque se casó con la hija de Acab”, 2º Crónicas 21:4-6 (TLA). Es evidente que hay un poder muy grande en cada mujer y el peligro es usarlo para servir al diablo. ¡Qué tremenda influencia sería para el hogar y también para el mundo si cada mujer usara su poder de influencia para servir a Dios y hacer que el nombre de Jesús sea famoso en el mundo entero!

A lo largo de nuestra vida ministerial hemos tenido la oportunidad de observar ese poder en la vida de muchas mujeres. Hemos visto hombres tremendamente bendecidos por el apoyo de sus esposas. Mujeres que apoyan, que sacan lo mejor, que hacen de sus esposos hombres más nobles, excelentes trabajadores y mejores creyentes. Pero también hemos visto hombres que teniendo luz propia se fueron apagando, opacándose con el tiempo por la acción negativa de sus esposas. Mujeres heridas, resentidas, con deseo de direccionar todo según su gusto y que, escondiéndose detrás de diferentes caretas, poco a poco, convierten a sus esposos en sombras de lo que habrían podido ser. Mujeres que anulan el potencial de sus maridos sembrándoles temores, celos y desconfianza. Anulan los sueños porque les vaticinan todo lo malo, miran lo negativo y, si no son tenidas en cuenta, se enojan o lloran. En Job 2:9 encontramos a una esposa frustrada que le reprochó al esposo su integridad en medio de circunstancias difíciles.

Instrucción

En este punto pasaremos de la revelación al entendimiento de la palabra expuesta. Para eso deberás acompañar al principio bíblico revelado con la decisión de obedecer aquello que el Espíritu Santo te muestre. Recuerda el consejo amoroso del Señor en Efesios 4:30a: “No entristezcan al Espíritu Santo por la manera en que viven…”, (NT BAD).

La revelación espiritual solo aumentará si permanecemos sensibles al obrar actual del Espíritu Santo, es decir, no a lo que sabemos de Él o lo que hemos conocido por enseñanza humana; tampoco a lo que otros han experimentado o hemos leído. Debemos aprender hoy la voluntad del Señor por medio del Espíritu Santo en la escuela de la oración.

Con toda seguridad si eres mujer anhelas ser la mejor versión de ti misma, a la vez que reconoces cabalmente tus limitaciones y quizás tus dolores y heridas. No te quedes atrapada allí. No permitas que las dificultades o las decepciones deformen tu confianza en Dios. Levántate por encima de cualquier derrota. Supera cualquier fracaso. No los mires más, no hables de ellos ni se los menciones a tus amigas. En su lugar recuerda que Dios puede hacer mucho con poco, o todo con nada. Es el único que puede abrir un río de vida y salvación desde una cruz y transformar en éxito cualquier fracaso. Sé la mejor mujer, la mejor esposa y la mejor madre, sin que importe ahora todas las veces que te hayas equivocado. Que tus errores te lleven a madurar en la fe y no a sepultar tu potencial en Cristo. Utiliza el gran poder que Dios te ha dado por el bien de los tuyos. No existe manera más grande de servir a Dios que revolucionar tu familia y tus amistades con la fe y el vigor que vienen del Señor. Conviértete en aquello que soñaste. Sé la madre que empuja a todos a creer y confiar en Dios. Sé la esposa que da brillo a su esposo. Sé la amiga que acerca a cientos a Jesús. ¡Usa el poder de tu influencia para mejorar todo lo que toques!

Aplicación

¿Reconoces alguna área difícil en tu vida con la que estás lidiando actualmente?
A modo de ejemplo: puede que tu vida profesional esté muy bien, pero tu matrimonio esté sufriendo. Puede ser que tu matrimonio esté fantástico pero tus hijos sean la fuente de preocupación y problemas. Podría ser que tu familia estuviera unida pero los problemas en tu salud te estén socavando internamente (angustia, depresión, crisis de llanto, enojo, etc.).

¿Cuáles son tus máximas virtudes?

¿Cómo podrías aumentar tu poder de influencia para bien?
Ten presente que eso no depende de las ventajas que poseas en este preciso momento. Recuerda a la mujer samaritana de Juan capítulo 4. Su pasado no era muy feliz, sin embargo capitalizó hasta sus desventajas.

LIARDON, R. Los generales de Dios III. Peniel. Buenos Aires. 2015.

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