SESIÓN 4
Intimidad sin pornografía.
TESORO DE LA SEMANA
Eclesiastés 4:12: «Uno solo puede ser vencido, dos pueden resistir. ¡La cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente!», BAD.
En cada enseñanza consideraremos tres aspectos:
La revelación que es el conocimiento espiritual de la Palabra de Dios.
La instrucción o conocimiento intelectual que permite ajustar la voluntad para obedecer.
La aplicación o conocimiento empírico que se adquiere al utilizar los nuevos recursos para experimentar una realidad diferente.
Revelación: Pornografía. El altar de la idolatría sexual
“El SEÑOR Soberano puso su mano sobre mí… me agarró por el pelo… y me llevó a Jerusalén; una vez allí, me dejó a la entrada… Allí habían colocado un ídolo… Al ver Dios aquel ídolo, se puso celoso y se enojó… Me dijo: ¿… has visto todos los horrores que comete aquí la casa de Israel para echarme de mi Santuario?…”, Ezequiel 8:1 (NTV), 3-4 (TLA), 6 (BL95).
Ezequiel fue transportado a Jerusalén y lo primero que el Señor le mostró fue un gran ídolo a la entrada del santuario que había despertado su enojo. Sin embargo, no era lo más grave. El Señor le dijo: “Todavía verás algo peor aún”, versículo 6 (BL95).
¿Qué podía ser peor que un ídolo en la puerta del templo del Señor? Entonces el Señor le mostró la cantidad de dioses que convivían dentro del templo. Allí, unos adoraban a Astarté, otros al dios sol y había quienes rendían culto a Talmuz, dioses relacionados con la sexualidad. ¡Y todos en el mismo TEMPLO DEL SEÑOR!
¿Y qué podía ser peor que eso? ¡La idolatría de sus líderes! Ezequiel es llevado por el Espíritu a las recámaras secretas de los líderes religiosos de la nación y lo que ve allí lo deja sin aliento: “Dios me dijo: “Entra…”. En cuanto entré, pude ver… que los setenta jefes de los israelitas estaban adorando a esos ídolos… Entonces Dios me dijo: “Mira a los jefes de Israel. ¡Allí los tienes, cada uno adorando en secreto a su propio ídolo! Ellos… piensan que no los veo…”, Ezequiel 8:9-12 (TLA).Los encargados de guiar al pueblo se prostituían sexualmente dentro de sus habitaciones. Si Dios decidiera llevar a cabo una “sesión abierta al público” de nuestras vidas privadas, ¿qué sucedería? ¿Nos avergonzaríamos? ¿Constituye la sexualidad un área que todavía no hemos rendido totalmente al Señor?
Volvamos al relato bíblico. El ‘paseo’ por el templo no ha terminado. Dios mismo guía este ‘tour’ religioso. Ezequiel acaba de ver a la nación entregada a la idolatría. Sin embargo, Dios vuelve a decirle: “Esto no es todo, todavía vas a ver cosas peores”, Ezequiel 8:13 (TLA).
¿Qué podría ser peor? ¡Que Dios se alejara! El enojo de Dios no se compara con su alejamiento. La gloria del Señor se alejó lentamente. En primer lugar abandonó el altar: “La gloria del Dios de Israel se elevó de entre los querubines, donde había reposado, y se movió hacia la entrada del templo”, Ezequiel 9:3 (NTV), 10:4. Luego se retiró del templo: “Así que la gloria del Señor dejó la entrada del templo…”, Ezequiel 10:18 (PDT). En tercer lugar dejó la ciudad: “La gloria del Señor se elevó y salió de la ciudad…”, Ezequiel 11:23 (PDT). Finalmente Dios desamparó al país. La irreverencia había llegado a grados superlativos y Dios dijo: “me voy”: “¿Ves lo que hacen? ¿Ves los pecados detestables que cometen los israelitas para sacarme de mi templo?…”, Ezequiel 8:6 (NTV). Ten muy presente que Dios va a donde lo invitan pero se queda donde lo honran. Y en esto no vemos conflicto con la omnipresencia del Santo. Nada queda oculto a su mirada escrutadora, pero no en todos lados se manifiesta Su presencia. No te conformes con saber que Dios está, busca desesperadamente que tu comunión sea ininterrumpida y que su poder fluya en tu vida.
El ídolo que Ezequiel ve a la entrada del templo probablemente haya sido la estatua de Astarté, diosa de la fertilidad y el amor. La adoración de Astarté exigía la práctica de la prostitución. Su culto iba acompañado de excesos sexuales. También se menciona a Talmuz, imagen fálica dentro del templo que las mujeres adoraban. Pero lo más sorprendente es lo que hacen los líderes dentro de sus habitaciones, a espaldas de todo el pueblo: “En cuanto entré, pude ver… pintados todos los repugnantes ídolos de los israelitas. Pude ver también que los setenta jefes de los israelitas estaban adorando a esos ídolos… Entonces Dios me dijo: “Mira a los jefes de Israel. ¡Allí los tienes, cada uno adorando en secreto a su propio ídolo! Ellos… piensan que no los veo’”, Ezequiel 8:7-12 (TLA). ¿Qué hacían los líderes? Contemplaban imágenes de sus ídolos pintados en las paredes. ¿En qué te hace pensar esta expresión: mirar imágenes en lo secreto? ¡Acertaste! Pornografía.
La pornografía es una forma de idolatría. La pornografía constituye un conjunto de imágenes que para quien las consume, en secreto las adora. Detrás de la idolatría hay una realidad espiritual: “No estoy diciendo que los sacrificios a los ídolos tienen algún valor ni que los ídolos mismos lo tengan. No, porque esos sacrificios se ofrecen a los demonios, no a Dios, y no quiero que ustedes compartan con los demonios”, 1ª Corintios 10:19-20 (PDT). “Así que saquen de su vida todo lo malo: pecados sexuales, inmoralidades, malos pensamientos, malos deseos y codicia, que es una forma de adorar ídolos… Por estas cosas viene el castigo de Dios”, Colosenses 3:5 (PDT), 6 (NVI). La Biblia insiste en huir de la idolatría, no en hacerle frente: “Por tanto, mis queridos hermanos, huyan de la idolatría”, 1ª Corintios 10:14 (NVI). Escapa por tu vida. Huye de la idolatría. Huye de la pornografía.
La pornografía es idolatría y la idolatría aleja a Dios. La Biblia dice que primero se lo entristece: “No hagan poner triste al Espíritu Santo…”, Efesios 4:30 (PDT). Si se persiste en el pecado se lo apaga: “No apaguen el fuego del Espíritu Santo”, 1ª Tesalonicenses 5:19 (DHH). Apagar el fuego significa sofocarlo, extinguirlo. La orden es no atenuar la llama del Espíritu Santo. En la época de Elí sus hijos fueron tan irreverentes con Dios que la llama de su presencia disminuyó gradualmente hasta que un día se apagó y Dios se marchó: “Icabod… la gloria de Israel se ha ido”, 1º Samuel 4:21 (NTV). La catástrofe más grande de la vida es ver a Dios emprender la retirada a consecuencia de la rebeldía del hombre. Los capítulos 8 al 11 del libro de Ezequiel muestran claramente cómo Dios puede ser echado de un lugar, incluso, de su propio templo.
Lo que pones en juego cuando practicas la idolatría a través de la pornografía es SU MISMÍSIMA PRESENCIA. La pornografía es un ídolo y compite por tu devoción, por tu tiempo y por tu vida con el Señor. Si quieres agradar a Dios no existe lugar para la pornografía. Si la pornografía está presente en tu vida, Dios de seguro no se manifestará. ¿Puedes entenderlo? No estamos hablando del daño físico o emocional que podría causarte su consumo, sino mostrándote que trasciende hasta la dimensión espiritual ocasionando daños gravísimos y de largo alcance. En otras palabras, amén de los efectos absolutamente devastadores registrados por las investigaciones científicas, lo más grave es que pones en riesgo la presencia de Dios en tu vida. La Biblia dice: “Hice un pacto con mis ojos, de no mirar con codicia sexual a ninguna joven”, Job 31:1 (NTV).
Un pensamiento final. Los israelitas creían que Dios estaba obligado a velar y proteger la ciudad santa de Jerusalén porque era el lugar donde Él vivía. Además, tenían la presunción de que jamás se iría y, que hicieran lo que hicieran, Dios seguiría con ellos. Pero Ezequiel registra una enseñanza muy profunda y aleccionadora: si no somos obedientes el hecho de que seamos su pueblo poco importa. ¡Si no se lo respeta Él no se quedará! ¿Y qué ocurrió al fin? Dios se marchó. ¡Cuidado con pensar de la misma manera! ¡Cuidado con la visión barata de la gracia que tienen muchos cristianos! Ellos creen que no importa lo que hagan, cómo vivan y hasta qué punto lleguen con la obstinación y la rebeldía, Dios estará con ellos y obligadamente los bendecirá. ¿Crees que Dios está obligado a bendecirte? Dios nos ama incondicionalmente y su amor es eterno, pero su presencia está condicionada a nuestra obediencia. Dios no se manifestará en un lugar en el que no sea amado, honrado y respetado. Recuerda que su mayor castigo podría ser su alejamiento.
Instrucción: El camino hacia la libertad
En este apartado avanzaremos de la revelación al entendimiento. Lo cual requiere indefectiblemente de la OBEDIENCIA. De otro modo no serás favorecido con Su presencia ni con Su bendición.
“Escapamos como un pájaro de la trampa del cazador; ¡la trampa se rompió y somos libres! ¡El creador de cielo y tierra nos ayudó a escapar!”, Salmo 124:7 (NTV) y 8 (TLA).
Demasiadas personas han caído en la ‘trampa del cazador’. Luchan silenciosamente con su sexualidad y después de años de negaciones, ocultamientos, mentiras y vergüenzas deciden ponerle punto final a la desordenada vida sexual que están llevando y buscan ayuda. Ahí comienza un periplo interminable de visitas que incluye consejeros, terapeutas y distintos profesionales. Los resultados no suelen ser halagüeños. Idas y vueltas. Avances y retrocesos y después de invertir tiempo, dinero y esfuerzo se dan cuenta de que es muy poco el progreso que han hecho hacia una completa libertad. ¿Por qué?
Dos factores son decisivos a la hora de obtener el resultado buscado:
Una férrea decisión por cambiar la forma de vida; no tanto por las consecuencias sino por amor al Señor.
El primer paso debe ser la honestidad y sacar a la luz los secretos sexuales más oscuros. No todos están dispuestos a esto porque es vergonzante pero también porque en lo secreto lo siguen deseando y disfrutando. No se puede avanzar mientras se justifique, oculte o disimule el pecado. “Si decimos que no hemos pecado nos engañamos a nosotros mismos”, 1ª Juan 1:8 (TLA).
Si no se tiene la intención de vivir de una manera diferente, nadie puede ayudar, ni siquiera Dios. Hasta que no se asuma la responsabilidad por las decisiones inmorales y las consecuencias por el pecado, nada cambiará. Nunca podremos ser libres de las fortalezas espirituales a menos que reconozcamos que estamos en problemas y asumamos el compromiso de hacer lo necesario para alcanzar la libertad. Solo habrá esperanza para quienes reconozcan que han tocado fondo. Cuando se ha llegado al fondo no hay otro lugar a donde ir sino hacia arriba. Pero, aunque parezca irónico, no siempre es así; también uno puede quedarse en el fondo, hundido; y eso es lo que se ve con mucha frecuencia. Cambiar implica asumir un compromiso total, irrevocable y definitivo con Dios en primer lugar y luego con uno mismo; sin embargo, esto es algo que muchos no desean hacer.
Carlos Finney, el gran avivador del siglo XVIII, dijo que muchas de nuestras oraciones no son contestadas porque solemos ponernos del lado del pecador en lugar de colocarnos del lado de Dios. Y ESTO ES MUY IMPORTANTE PARA TODOS LOS CONSEJEROS. En ocasiones simpatizamos con la persona en dificultad orando a Dios de esta manera: “Señor, sánalo de esta adicción, libéralo de este problema. Tú sabes que su niñez fue muy dura y que su padre lo abandonó” y ofrecemos una cantidad importante de razones por las que Dios debería contestar la oración. Oramos como si el pecador fuera un ser desgraciado, víctima de las circunstancias y de las injusticias de la vida y que por estas razones que aducimos en la oración ha incurrido en el consumo de pornografía así como en la comisión de delitos u otros pecados. No logramos ver que aunque todas esas razones estén presentes, quien ha vivido sumido en el pecado y lo ha elegido una y otra vez es culpable de sus acciones, con toda la carga de responsabilidad que le compete. Cuando obramos así, sin quererlo estamos coartando la posibilidad de superación en la persona, porque ya él o ella se ven a sí mismos como impotentes y sin ganas de cambiar y nuestro punto de vista pareciera corroborar que están en lo cierto. Además deshonramos a Dios. Dios es justicia y si esa persona no reconoce su responsabilidad y asume su culpa nada ni nadie podrá ayudarlo, ni siquiera el Señor. Esto es ponerse del lado del pecador (que no le hace ningún bien a nadie). Dios no salvará a una persona por razones que a nosotros nos parezcan plausibles. Hemos ofendido con nuestro necio comportamiento la santidad de Dios y debemos arrepentirnos. Nadie ‘merece’ el favor de Dios, por eso es ‘gracia’. Sin el perfecto sacrificio de Jesús la justicia de Dios demandaría castigo y nuestro destino sería el infierno. Por todo lo antedicho, hasta que no reconozcamos que somos pecadores empedernidos y que necesitamos la ayuda del Espíritu Santo para cambiar, Dios no podrá ayudarnos. Para este paso suele requerirse tiempo. Debe ser un asentimiento mental sino una experiencia vivencial.
Un cambio de mando en el control de la vida.
Nadie puede escapar del lazo del cazador si Dios no lo libra. “¡El creador de cielo y tierra nos ayudó a escapar!”, Salmo 124:8 (TLA) “Pues él… compró nuestra libertad…”, Colosenses 1:14 (NTV). “Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte”, Romanos 8:2. El esfuerzo que nosotros podamos hacer o que otros hagan por nosotros no alcanzará. Debemos pedirle al Señor que asuma el control de nuestra vida. Con Cristo de nuestro lado todo cambio es posible. La Biblia dice: “Si alguno está en Cristo, es una nueva creación”, 2ª Corintios 5:17 (NVI). La presencia del Espíritu Santo obrando en el interior de una persona la capacita para vencer cualquier tentación y abandonar cualquier pecado. En nuestra experiencia hemos visto a muchas personas abandonar comportamientos sexuales que atentan contra el diseño de Dios, por ejemplo, adulterio, fornicación, prostitución, etc. Los que lograron un cambio tenían en común dos cosas: una férrea voluntad de cambiar para agradar a Dios y una vida nueva en Cristo antes de intentar el cambio. Las personas que lograron su total libertad fueron aquellas que se sometieron voluntariamente al señorío de Jesús. A diferencia de cualquier terapia secular y tratamiento de autoayuda, para nosotros el éxito en la recuperación comienza con la entrega voluntaria y absoluta al gobierno del Señor Jesucristo.
A fin de lograr una poderosa libertad se necesita contar con la ayuda del Espíritu Santo, aceptando a Jesús como Señor y Salvador de su vida. ¿Por qué? Porque fuera del poder transformador que trae la presencia del Espíritu, el ser humano no puede cambiar su condición interior pecadora. Mientras andemos en el Espíritu, no satisfaremos los apetitos de la carne, Gálatas 5:16. Es necesario que nos fortalezcamos en el Señor y en el poder de su fuerza, Efesios 6:10. En el mismo momento en que pensamos que podemos mantenernos en pie por nuestras fuerzas; en el momento en que dejamos de depender del Señor, entonces, vamos hacia una caída segura.
En resumen, el inicio de la libertad sexual comienza con el nuevo nacimiento. Se necesita un encuentro personal y vital con Jesucristo. Cuando eso ocurre se implanta una nueva naturaleza: la divina. Sin esa experiencia llamada conversión se carece del poder necesario para obtener la victoria total sobre el pecado: “Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios”, 1ª Juan 3:9.
Para experimentar la conversión se recomienda buscar el rostro de Dios todos los días, en oración sincera. No basta con una oración repetida de manera mecánica ni con algún rito que otro haga. La conversión viene cuando Cristo es revelado a la vida. Es algo instantáneo y poderoso, imposible de olvidar. Si no lo has vivido es perentorio que lo experimentes. Quizás llevas años en la iglesia pero, ¿tienes la plena certidumbre en tu espíritu de que eres hijo de Dios? Si hoy te pusieras muy grave y a punto de morir, ¿tienes la seguridad de tu destino eterno? Por otra parte: ¿recuerdas el día en el que te encontraste con Cristo? Si no puedes recordarlo es porque quizás nunca lo hayas tenido.
Antes de recibir a Cristo, la persona está muerta espiritualmente y bajo el dominio de Satanás: “Antes ustedes estaban muertos a causa de su desobediencia y sus muchos pecados. Vivían en pecado… obedeciendo al diablo…”, Efesios 2:1-2 (NTV). Al recibir a Cristo se produce un cambio: “Pues antes ustedes estaban llenos de oscuridad, pero ahora tienen la luz que proviene del Señor”, Efesios 5:8 (NTV). Antes éramos tinieblas, ahora somos luz. Antes hacíamos las obras de la carne y estábamos dominados por la vieja naturaleza, ahora hacemos las obras de Dios y somos controlados por el Espíritu Santo: “Los que están dominados por la naturaleza pecaminosa piensan en cosas pecaminosas, pero los que son controlados por el Espíritu Santo piensan en las cosas que agradan al Espíritu… Los que todavía viven bajo el dominio de la naturaleza pecaminosa nunca pueden agradar a Dios. Pero ustedes no están dominados por su naturaleza pecaminosa. Son controlados por el Espíritu si el Espíritu de Dios vive en ustedes”, Romanos 8:5-9 (NTV).
¡MUY IMPORTANTE! Rendido a Dios
No seremos totalmente libres si Dios no pasa a ocupar un lugar en nuestra vida muy distinto del que ha ocupado hasta ahora. ¿Recuerdas el exuberante gesto de generosidad de María al entregar el perfume de gran precio? Esta mujer se sentía profundamente agradecida. La pregunta que surge es: ¿por qué? María debe haberse sentido profundamente condenada por su pecado, luego profundamente perdonada por Cristo, profundamente liberada y profundamente amada por su Salvador, a tal punto que no pudo menos que expresar su profunda gratitud. Hoy, si todos sintiéramos el profundo peso de nuestro pecado y la condenación absoluta que pesa sobre nuestras vidas, también podríamos sentir la profunda salvación y liberación en Cristo expresando, como consecuencia, la más exultante gratitud. ¡La falta de gratitud demuestra la falta de conciencia por el pecado personal y la ausencia de una experiencia vital de transformación con el Cristo resucitado!
Oración. “Señor, te pido que en tu misericordia me muestres los pecados que debo confesar. Es mi deseo ponerme a cuentas contigo. Decido ponerle fin a mi vieja vida de pecado y emprender un nuevo comienzo de obediencia a Dios. Entiendo que tú eres el único que puedes librarme de las garras del pecado. Solo tú puedes hacerme libre. Asumo la responsabilidad de hacer que tú ocupes un lugar en mi vida muy distinto del que has ocupado. Tú serás lo primero desde hoy y a ti confiaré mi vida. Amén”.
Aplicación
“Han oído el mandamiento que dice: “No cometas adulterio”. Pero yo digo que el que mira con pasión sexual a una mujer, ya ha cometido adulterio con ella en el corazón. Por lo tanto, si tu ojo —incluso tu ojo bueno —te hace caer en pasiones sexuales, sácatelo y tíralo. Es preferible que pierdas una parte de tu cuerpo y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno”, Mateo 5:27-29 (NTV).
“El cuerpo no es para que lo usemos en relaciones sexuales prohibidas. Al contrario, debemos usarlo para servir al Señor Jesús, pues nuestro cuerpo es de él… No tengan relaciones sexuales prohibidas… Deben dedicar su cuerpo a honrar y agradar a Dios”, 1a Corintios 6:13-20 (TLA).
“Dios quiere que ustedes sean cada vez más puros, que se mantengan alejados de la inmoralidad sexual… Es decir, que usen su cuerpo de una manera que lleve a la pureza y honre a Dios… Dios nos ha llamado para ser puros, no para que vivamos en el pecado. El que se niegue a obedecer estas enseñanzas, no está negándose a obedecer a los hombres sino a Dios, quien les da su Espíritu Santo”, 1a Tesalonicenses 4:3-8 (PDT).
La pornografía no es invencible. Eso sí, la victoria requiere un compromiso absoluto. Cuando acompañes a una persona que desea abandonar el consumo de pornografía te recomendamos no proseguir hasta que veas los frutos de una vida espiritual activa en quien intentas acompañar. No puedes avanzar hasta que la persona que ha acudido a ti sea honesta; tampoco puedes avanzar hasta que tengas la certeza de que realmente desea cambiar su manera de vivir la sexualidad a fin de agradar a Dios y no tanto por las consecuencias de sus malos comportamientos. Además debes tener la certidumbre de que se ha entregado al Señor y que está practicando activamente la oración a solas y en la iglesia, el ayuno, la lectura de la Biblia, el congregarse semanalmente y la búsqueda incesante de Su presencia. Debes ver que busca el rostro de Dios para experimentar la novedad de vida y la pureza que engendra el Espíritu Santo y no la mano de Dios en favores que le permitan salir ileso del embrollo en que se encuentra.
Mientras tengas dudas, tus encuentros girarán en torno a estos temas. No quieras adelantarte en el proceso por tu propia ansiedad. Generalmente quien acude lo hace porque fue descubierto o porque luego de una prédica se siente expuesto o porque existen consecuencias que le hacen temer por su libertad o su vida. Pero siempre con el deseo de que todo se resuelva rápidamente, de manera ‘mágica’, sin esfuerzos de su parte y sin contratiempos. De ahí que al inicio deposite toda la confianza en el consejero con el deseo de que su estímulo ‘compre’ el favor del consejero y, si es posible, también el milagro.
Frases para reflexionar (no es una actividad del curso sino una invitación a pensar):
Cuando tú crees en la omnipresencia de Dios es más fácil mantener la santidad.
Tu caminar es más recto cuando estás convencido de que no puedes hacer nada a espaldas del Señor.