TESORO DE LA SEMANA
Eclesiastés 4:12: «Uno solo puede ser vencido, dos pueden resistir. ¡La cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente!», BAD. En cada enseñanza consideraremos tres aspectos:
En cada enseñanza consideraremos tres aspectos:
La revelación que es el conocimiento espiritual de la Palabra de Dios.
La instrucción o conocimiento intelectual que permite ajustar la voluntad para obedecer.
La aplicación o conocimiento empírico que se adquiere al utilizar los nuevos recursos para experimentar una realidad diferente.
Revelación: Mi familia es de otro mundo
Edificar una familia guarda similitudes con la construcción de una casa. Ciertas leyes y principios en la arquitectura deben respetarse. Por ejemplo los cimientos. Existen medidas, profundidades, distancias, materiales y proporciones a tener en cuenta para que la construcción no corra riesgo de derrumbe. Con la familia ocurre exactamente lo mismo. Algunos principios bíblicos no se pueden violar sin sufrir serias consecuencias. A continuación te brindaremos uno que es esencial:
Elige una pareja santificada. La mayor debilidad que los hijos de Dios han revelado desde el principio de la humanidad ha sido al escoger para sí cónyuges inconversos. “Cuando los seres humanos comenzaron a multiplicarse… los hijos de Dios vieron que las hijas de los seres humanos eran hermosas, así que… se casaron con las que quisieron. El Señor dijo: “Mi espíritu no se quedará en los humanos…’”, Génesis 6:1-3 (PDT).
Dios les había ordenado expresamente que no se emparentaran ni adoptaran las costumbres de las naciones paganas: “No hagas tratados… no te unas en matrimonio con su gente… porque ellos harán que… se aparten de mí para rendir culto a otros dioses. Entonces el enojo del SEÑOR arderá contra ti, y pronto te destruirá…”, Deuteronomio 7:2-4 (NTV). Sin embargo: “Los israelitas no obedecieron, sino que permitieron que sus hijos y sus hijas se casaran con gente de esos pueblos, y que adoraran a sus dioses”, Jueces 3:5-6 (TLA). “Los israelitas se mezclaron con los paganos y adoptaron sus malas costumbres… y eso resultó en su ruina… Por eso, el enojo del SEÑOR se encendió contra su pueblo y… los entregó a las naciones paganas… Sus enemigos los aplastaron y los sometieron a su cruel poder”, Salmo 106:35-42 (NTV). ¿Puedes verlo? Perdieron la santidad, y con ella también la protección. “Pues el SEÑOR ha rechazado a su pueblo… porque… han formado alianzas con paganos”, Isaías 2:6 (NTV). La santidad te da acceso a la presencia de Dios, pero la falta de santidad aleja a Dios de tu vida y de tu hogar.
El pueblo que regresó del exilio parece no haber aprendido la lección, ya que cometieron el mismo pecado: “Muchos del pueblo de Israel… no se han mantenido separados de los otros pueblos… se han casado con mujeres de esos pueblos… De manera que la raza santa se ha corrompido… Peor aún, los primeros en cometer este ultraje han sido los líderes…”, Esdras 9:1-2 (NTV). Diez años después Nehemías tuvo que lidiar con el mismo pecado: “En esos días… me di cuenta que algunos judíos se habían casado con mujeres de Asdod, Amón y Moab… Por eso los reprendí, los maldije y hasta golpee a algunos de sus hombres y les arranqué el cabello. Les hice prometer en el nombre de Dios que sus hijas no se casarían con los hijos de esa gente… Les dije que no estaban siendo fieles a Dios por estar cometiendo nuevamente el mismo pecado…”, Nehemías 13:23-27 (PDT). ¿Aprendieron la lección? Jamás: “Judá… ha violado la santidad del templo… y los hombres de Judá han tomado por esposas mujeres que adoran a dioses falsos”, Malaquías 2:11 (DHH).
El pueblo perdió a Dios cuando soslayó la santidad. Se mezclaron con los habitantes de los pueblos y adoptaron sus costumbres, como consecuencia Dios los abandonó. Ahora lee cuidadosamente lo que dice el Nuevo Testamento: “No se unan ustedes en un mismo yugo con los que no creen. Porque ¿qué tienen en común la justicia y la injusticia? ¿O cómo puede la luz ser compañera de la oscuridad? No puede haber armonía entre… un creyente y un incrédulo”, 2ª Corintios 6:14-15 (DHH). Hasta cuando Dios otorga permiso a las personas viudas para volver a casarse añade esta condición vital: “con tal que sea en el Señor”, 1ª Corintios 7:39. “La mujer casada está ligada por la ley mientras su marido vive; pero si su marido muriere, libre es para casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor”, 1ª Corintios 7:39. “En el Señor” puede significar “con su bendición”. Estamos de acuerdo que el consentimiento de los padres es importante pero, ¿y qué de tu Padre celestial? ¿Dará su consentimiento para que te unas con una persona inconversa? A lo largo de los tiempos, los santos han pagado un alto precio por las uniones profanas. Dalila fue una maldición terrible para Sansón. Tampoco Mical ayudó a David. Sería mejor que se hubiera casado con la más pobre de todo Israel, sin más ropa que la que vestía, en lugar de aquella compañera arrogante que se burló de él por celebrar la fidelidad de Dios.
Déjanos hacer una acotación más. Puede existir yugo desigual aun entre creyentes. La Biblia dice: “Cómo andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo”, Amós 3:3. Que una persona diga ser creyente no es razón suficiente para que te cases con ella, ni para que te asocies en algún negocio o lo tengas en tu círculo íntimo. El hecho de que una persona vaya a la iglesia no es garantía, ya que el diablo no se pierde ningún culto y toma nota de todos los mensajes. Necesitamos discernimiento para saber con quién asociarnos, ya sea a nivel de las amistades, los negocios, el ministerio y, por supuesto, el matrimonio.
Cuando Esdras comenzó a edificar el templo los enemigos quisieron colaborar. “Los enemigos… fueron a ver a Zorobabel y a los jefes judíos, y les dijeron: “Déjennos ayudarlos a reconstruir el templo de Dios. Nosotros adoramos al mismo Dios que ustedes. Desde que el rey… de Asiria nos trajo a vivir aquí, hemos estado presentando ofrendas a Dios”, Esdras 4:1-2 (TLA). El Espíritu Santo afirma que eran enemigos, pero ellos argumentaban que adoraban y presentaban ofrendas al mismo Dios. ¡Y era verdad! Adoraban a Dios y presentaban ofrendas pero sin dejar de adorar a sus dioses. Eran sincretistas y querían infiltrarse para detener la obra de Dios. Recuerda que esa es la estrategia del diablo: mezclar lo bueno con lo malo. Jesús nos ensenó este principio en la parábola de la cizaña. Él dijo que el enemigo sembró la cizaña en el campo de trigo. Gracias a Dios por un líder como Zorobabel cuyo discernimiento espiritual fue tal que descubrió la treta orquestada por el enemigo: “De ninguna manera pueden tomar parte en esta obra”, Esdras 4:3 (NTV).
A menudo suele faltarnos el discernimiento espiritual y nos asociamos ya sea en el matrimonio, en los negocios o en el ministerio con quienes dicen adorar el mismo que Dios que nosotros. ¿Y cómo nos damos cuenta con quién asociarnos? Por sus frutos: “Ten cuidado de los falsos profetas que vienen disfrazados de ovejas… pero en realidad son lobos feroces. Puedes identificarlos por su fruto, es decir, por la manera en que se comportan. ¿Acaso puedes recoger uvas de los espinos o higos de los cardos?… de la misma manera que puedes identificar un árbol por su fruto, puedes identificar a la gente por sus acciones”, Mateo 7:15-20 (NTV).
Si te faltara discernimiento y tuvieras dudas acerca de una persona, espera y observa sus frutos: “No les crean a todos los que afirman hablar de parte del Espíritu. Pónganlos a prueba para averiguar si el espíritu que tienen realmente proviene de Dios, porque hay muchos falsos profetas en el mundo”, 1ª Juan 4:1 (NTV). “Los que escuchan juzguen acerca de lo que oyen”, 1ª Corintios 14:29 (CST). “Pongan a prueba todo lo que se dice…”, 1ª Tesalonicenses 5:21 (NTV).
Hay que probar si el que habla lo hace de parte del Espíritu Santo y también probar si lo que dice está de acuerdo con la Palabra de Dios: “¡Busquen las instrucciones y las enseñanzas de Dios! Quienes contradicen su palabra están en completa oscuridad”, Isaías 8:20 (NTV). “Los ciudadanos de Berea… recibieron con gran aprecio el mensaje; y cada día examinaban solícitamente las Escrituras para comprobar la veracidad de lo que Pablo y Silas les enseñaban”, Hechos 17:11 (CST). El mismo Jesús resalta la virtud de la Iglesia en Éfeso porque probaba a quienes decían ser apóstoles: “Yo sé todo lo que haces, que trabajas duro y nunca te rindes, y que no aceptas a los malos. Has puesto a prueba a los que dicen ser apóstoles pero en realidad no lo son y te has dado cuenta de que son sólo unos mentirosos”, Apocalipsis 2:2 (PDT). En conclusión, no te quedes atontado ante grandes talentos y no compres todo lo que a primera vista parece deslumbrante. Aunque resulte atractivo bien podría venir desde el mismo infierno.
¿Te acuerdas de Amán? Un día vio que Mardoqueo, el primo de Ester, no se inclinaba ante él. Esto lo enfureció: “Entonces su esposa Zeres y todos sus amigos le aconsejaron: —Manda construir una horca… Mañana por la mañana, le dirás al rey que haga colgar a Mardoqueo en esa horca… Este consejo le agradó a Amán, y mandó a construir la horca”, Ester 5:14 (TLA). Y tú conoces el resto de la historia: el propio Amán fue colgado en el instrumento de juicio que planificó para un hijo de Dios. Observa lo influenciable que podemos ser y lo mal que podemos terminar cuando nos colocamos bajo la autoridad de íntimos que son impíos, como aquella esposa y sus amigos. Si te colocas bajo la influencia de un círculo pecador tu santidad jamás se fortalecerá.
En cierta oportunidad Eliseo no quiso ayudar al rey Joram porque éste era un hombre desobediente a Dios, 2º Reyes 3:2-3. Observa lo que le dijo el profeta: “¿Por qué has venido a verme a mí?… ¡Busca a los profetas paganos de tu padre y de tu madre!… —Si no fuera por el respeto que le tengo al rey Josafat de Judá, no perdería el tiempo hablando contigo”, 2º Reyes 3:13:14 (NTV). ¿Y qué me dices de Josafat? “Josafat… hizo una alianza con Acab, rey de Israel, al dar a su hijo en matrimonio a la hija de Acab”, 2º Crónicas 18:1 (NTV). A pesar de que Josafat estaba profundamente comprometido con Dios tenía una debilidad: se asociaba con personas malas. Acab pertenecía al pueblo de Dios pero era perverso y desobediente al Señor. Esta alianza trajo consecuencias devastadoras. También estableció una coalición militar con Acab y esto provocó la ira de Dios. “El profeta Jehú… le reclamó: “¿Por qué ayudaste a un malvado, y te hiciste amigo de gente que odia a Dios? Dios está muy enojado contigo’”, 2º Crónicas 19:2 (TLA).
Cuando Josafat muere su hijo Joram asume el trono. Este hombre, influenciado por su esposa Atalía, mata a todos sus hermanos: “Cuando Joram tuvo control total del reino, se aseguró de que nadie se lo quitara, y mandó matar a todos sus hermanos y también a algunos de los líderes más importantes del país… Joram desobedeció a Dios… porque se casó con la hija de Acab”, 2º Crónicas 21:4-6 (TLA). Observa la categórica declaración que hace el Espíritu Santo: “Desobedeció a Dios… porque se casó con la hija de Acab”. Tan malvada y perversa era esta mujer llamada Atalía que después de la muerte de su esposo continuó con su plan diabólico de exterminar a todos sus nietos y lo hizo con excepción de uno que fue preservado por Dios, 2º Crónicas 22:10-12. ¿Quién podría haberlo imaginado? Toda una familia santa y su descendencia destruida por la mala asociación de un hombre ungido como Josafat con un malvado como Acab.
Instrucción
No se puede recibir la relevación sin el deseo de sujetarse a la verdad revelada. “Porque al que tiene se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo poco que tiene se le quitará”, Mateo 25:29. En otras palabras, la OBEDIENCIA a lo conocido como voluntad de Dios precede a la nueva revelación.
Por lo expuesto anteriormente, deberás actuar con celeridad tomando decisiones que honren al Señor. Luego de que tú mismo hayas hecho los cambios con el único fin de honrar al Señor y su Palabra tendrás la autoridad para guiar a las personas que acompañes. Las malas asociaciones no son un simple juego. Recuerda que el diablo nos seduce a postergar todos los asuntos que agradan a Dios. De ese modo no se producen transformaciones, no hay cambios, no hay más de Dios ni tampoco bendiciones que permanezcan; aunque Dios en su misericordia las suelte, el diablo las arrebata.
Es muy común que, cuando el Espíritu Santo nos convence de algún pecado o asunto que tenemos que arreglar también el diablo trata de convencernos de que podemos abrazar ambas cosas: el pecado o desobediencia y también la bendición; y si no puede lograrlo, esparce entonces su narcótico para convencernos de que pospongamos la ejecución del arrepentimiento así como el abandono de aquello que Dios nos ha mostrado. Te dirá que te tomes tu tiempo para resolver el asunto sabiendo que en la mayoría de los casos lo malo seguirá activo si no tomas medidas drásticas. Él sabe que cuanto más tiempo aplaces el asunto más difícil será actuar conforme a la voluntad de Dios. El infierno está lleno de personas que en alguna ocasión pensaron en arrepentirse, cambiar el rumbo, tomar decisiones que agradaban al Señor pero nunca lo hicieron porque fueron convencidas de que lo harían más adelante. Escapa de las mentiras del infierno, corre por tu vida. El diablo te dirá: “mañana”, Dios te dice: “ahora, hoy mismo”.
Aplicación
1. ¿Deberíamos los pastores aconsejar a quienes deciden ponerse de novios? Por ejemplo en caso de que uno de los dos sea inconverso, o viniendo a la iglesia no se haya consagrado, o habiéndose consagrado no haya dado frutos y por ende no podamos saber cuán real es o no su conversión.
2. ¿Por quién te dejas influenciar? ¿Con quién andas?
Tu familia podría ser destruida si te asocias en el matrimonio o haces amistad con aquellos que deshonran a Dios. Si quieres honrar a Dios no puedes ser amigo de los enemigos de Dios. No estamos hablando de discriminar o aislarnos de las personas sino de no incluirlas como parte de nuestro círculo íntimo. Claro que todos deben ser evangelizados y amados, pero no tienes que ponerlos entre tus amistades. No puedes compartir tiempo con gente que no respeta a Dios. Muchos jóvenes y no tan jóvenes anhelan los placeres del mundo, les gusta coquetear con el pecado y, entonces dicen que van a ayudar a sus amigos inconversos. Después de 25 años de ministerio no hemos visto nunca tal cosa, sino exactamente la contraria. Con el tiempo el creyente perderá sus valores y los cambiará por los de sus amigos del momento, claro que el proceso es tan sutil que nadie se percata de ello. Ese cristiano quizás asista a reuniones cristianas pero perderá el brillo de la presencia, el fuego del Espíritu Santo. Será un cristiano sin vitalidad, atado a vicios y pecados y su corazón será tibio y complaciente frente a la maldad de otros y la suya propia. Justificará cualquier pecado y cuando le falten argumentos el mismo diablo le dará muchos más para que siga deshonrando al Señor, tales como: “Tuvieron relaciones sexuales porque se aman”. “Viven juntos porque es su forma de demostrar compromiso”. “¿Dónde dice en la Biblia que tenemos que casarnos? Ese en un invento humano”. “Los líderes son muy religiosos y no entienden que el amor siempre viene de Dios, porque Dios es amor” y, finalmente, el que siempre aparece: “Dios perdona, siempre perdona, así que no te preocupes, hagas lo que hagas Él te perdonará”. Por favor lee Hebreos 10 y considera. No podemos hacer partícipe al Señor de nuestra desobediencia e impureza.Con toda seguridad ese amigo inconverso aun estando es condiciones muy adversas jamás se insertaría en un grupo donde todos fueran creyentes, pero miles de veces el que dice ser creyente anhela ser aceptado en un círculo donde ninguno vive conforme a la Palabra. Esto constituye un engaño. David, el hombre que conquistó el corazón de Dios, no se asociaba con cualquier persona, no tenía comunión con aquellos que deshonraban a Dios: “Yo odio a la gente que te odia; a la gente que está en contra tuya. Los odio con todas mis fuerzas; tus enemigos son también mis enemigos”, Salmo 139:21-22 (PDT). “Soy amigo de todos los que te honran, de todos los que obedecen tus preceptos”, Salmo 119:63 (RVC). No te sientes con los murmuradores, los rebeldes, los incrédulos, los burladores, los que aun llamándose hermanos deshonran a Dios. Camina con gente de Dios, camina con personas de fe. Déjate influenciar por personas llenas del Espíritu Santo que viven una vida de obediencia a Dios.
3. ¿Qué relaciones están arruinando tu santidad?
Piensa en tu noviazgo, ¿es santo? Ahora repasa tus amistades, ¿son temerosas de Dios? ¿No crees que tu ‘facebook’ debería ser expuesto al ojo escrutador de Dios? ¿Y qué dices de los contactos de tu teléfono? ¿Con quién estás edificando? ¿Toleras, permites o apañas el pecado en tu vida? ¿Minimizas el pecado en tus amigos?Fíjate cómo trabaja el diablo: nos habla del gran amor de Dios como una excusa para que nos portemos mal. Satanás tiene su libreto bien aprendido. Te dirá una y otra vez que estás en la época de la gracia y que al final, hagas lo que hagas, Dios te perdonará. Por supuesto que tiene algo de verdad. Y en eso consiste su astucia. Es cierto que no hay pecado, por más grave que sea, que Dios no pueda perdonar si existe arrepentimiento y confesión; sin embargo, existen dos cosas que no podrás evitar: entristecer a Dios y liberarte de las consecuencias negativas por la desobediencia. David fue perdonado, pero Dios le dijo que la espada nunca se apartaría de su hogar. Aunque fue capaz de restaurar la presencia de Dios a toda una nación y producir un gran avivamiento las consecuencias por su mala conducta no pudieron ser evitadas. La obediencia a los ‘grandes mandamientos’ no compensa la desobediencia a cualquier mandamiento. No importa quién sea esa persona ni qué trabajo o ministerio ejerza o qué servicio haya prestado para Dios. Nadie tiene licencia para pecar.
4. ¿De qué cosas o personas deberías separarte?
En este punto te recomendamos tomar un día de ayuno y oración. Y no tomes este consejo a la ligera; no es un relleno para darte trabajo. Es vital que permitas que el Espíritu Santo examine cada área de tu vida. En aviación existe un punto de no retorno. Si el avión tuviera un desperfecto no puede volver al aeropuerto del que partió simplemente porque no llegaría con el combustible que le queda. En la vida de los creyentes también existe un punto en el cual su corazón se torna tan duro, tan frío, tan incrédulo al Señor que le resultará más fácil seguir en el pecado que volver a los brazos amantes del Padre. Pasarán muchos años antes de que retorne a la vida del Espíritu, si es que regresa. ¡No dejes pasar esta oportunidad de ponerte a cuentas con el Señor!En ese día de ayuno presentarás al Señor tu vida, tomarás tiempo para leer la Biblia. Orarás no solo en una ocasión sino que a lo largo de toda la jornada acudirás al Señor en oración. Pensarás en él todo el tiempo y clamarás para poder adorarlo en espíritu y verdad. Absolutamente todo debe ser expuesto ante su luz escrutadora y debes no solo oír la voz del Espíritu hablando a tu espíritu sino obedecerlo, cambiando todo aquello que sabes que está mal en tu vida.