Mira por encima de tus dificultades

Mira por encima de tus dificultades

Los problemas forman parte de nuestro destino. Las crisis y las pérdidas suelen ser acompañantes indeseados en nuestro viaje por la vida. Las malas noticias no respetan a nadie. Los mensajeros de la fatalidad suelen golpear las puertas de nuestro hogar en el momento menos oportuno. Y parece mentira, cuando más necesitamos fe es cuando menos la tenemos.

Si bien es cierto que muchos de los acontecimientos penosos son el resultado de nuestras desacertadas elecciones e intenciones egoístas; muchos no lo son. La vida de Job se desmoronó de repente, sin causa aparente. Los sufrimientos que atravesó no fueron la consecuencia de algún pecado oculto y sin confesar. Su carácter no tenía defecto. No merecía sufrir. Su historia es una muestra evidente de que se puede ser santo y justo y, al mismo tiempo, padecer desgracias.

Quizás, aunque en menor escala, sientas que la vida de Job es tu reflejo. Tus sueños se han destruido y tu fe se ha debilitado. La muerte de un ser querido, una relación de años que terminó abruptamente, una traición o un diagnóstico negativo han hecho añicos tus esperanzas. No te desanimes tan pronto. Job aprendió que cuando sus sueños morían, los planes de Dios para la restauración habían comenzado. Y cuando Dios restaura, lo hace a lo grande. Job recibió mucho más de lo que había perdido. Su postrer estado llegó a ser superior al primer tiempo de bendición. “Y bendijo Jehová el postrer estado de Job más que el primero; porque tuvo catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas, y tuvo siete hijos y tres hijas…”, Job 42:12-13.

Lo importante no es comprender todo sino confiar en aquel que lo sabe todo. Conéctate a la fuente de toda esperanza. La restauración es un derivado de la relación con Dios. Si quieres mantener la restauración, mantente en comunión con tu creador. “La presencia de Dios puede transformar tu hora más oscura en tu momento más brillante. No lo olvides, tu restauración está conectada a tu adoración”.11 Nunca subestimes un encuentro con la presencia de Dios, porque tiene el potencial de cambiar el mundo y también el tuyo.

No abandones en medio de la tormenta. Todos los titanes de la fe bíblica han tenido que perseverar en medio de tiempos difíciles. Ellos se han graduado en la escuela de los sufrimientos. Los líderes del mañana corren la misma suerte; se abren camino hacia el futuro y su destino, aun cuando tengan que usar sus manos y avanzar arrancando espinas y moviendo afiladas piedras. Tienen futuro precisamente por eso. Nunca se detienen, nunca abandonan. No importa el tamaño de los problemas, ellos saben que su Dios es más grande y, con esa confianza, avanzan.

Puede que alguien haya querido detenerte. Quizás algunas puertas se han cerrado de repente. Tal vez todo lo que intentas parezca imposible, pero Dios dice: “Este no será tu final”. Recupera tu fuego. Reaviva tu fe. Si te sacudes el dolor y no pones entre paréntesis tus pensamientos Dios te llevará a lugares que nunca imaginaste, aumentará tu influencia y te lanzará a un nuevo nivel en el cumplimiento de tus sueños.

¿Has sentido alguna vez que los problemas hacen fila en la puerta de tu casa? ¿Has enfrentado vientos huracanados que llevaron mar adentro tus esperanzas? Jesús dijo: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”, Juan 10:10. Llama la atención el lugar donde está colocada la coma. La vida abundante existe del otro lado de la coma. Antes de ella, la gente subsiste, es mera existencia. Tommy Tenney dice que posiblemente hemos vivido en el lado equivocado de la coma. La vida que Jesús promete no es sólo la que respiramos, sino una en la que somos completamente libres, destacados y de regreso a lo mejor. Si confías en Dios tendrás nuevas fuerzas. La vida nacerá nuevamente. Las cosas sucederán mucho más rápido de lo que supones. Vamos, restaura tu esperanza, ¡renueva tu inspiración! Échale alas a tu ilusión.

Sólo los soñadores reinan. Todas las pesadillas juntas en tu vida no deben ser más reales que el sueño que Dios ha depositado en ti. “La lección no es que no se puede, sino que sólo se puede en Él y con Él. La lección no es que no lo puedes lograr, es que sólo puedes lograrlo con Él. La lección no es que no lo puedes lograr porque no tienes amigos, la lección es que lo puedes lograr por encima de tus amigos. La lección no es que no lo puedes lograr porque tu familia no cree en ti, la lección es que lo puedes lograr aunque tu familia no crea en ti. Porque sólo Dios; sí, sólo Dios te puede dar la victoria”.