Cuando Dios demora la contestación de una oración

Cuando Dios demora la contestación de una oración

La oración es un medio para encontrarnos con Dios. David dijo: “Que mi oración suba a ti como el incienso; que mis brazos levantados hacia ti sean como el sacrificio de la tarde”, Salmo 141:2 (PDT).
La oración rápidamente sube a los cielos y, una sola palabra pronunciada en la tierra, inmediatamente es escuchada en el Paraíso. Los irlandeses solían decir: “Que la tierra se vaya haciendo camino ante tus pasos. Que el viento sople siempre a tus espaldas. Que el sol brille cálido sobre tu cara. Que la lluvia caiga suavemente sobre tus campos y, hasta tanto volvamos a encontrarnos, Dios te guarde en la palma de su mano”. ¡Qué hermosa oración! ¡Deseamos que esta bendición alcance tu vida!
Ahora bien, no te frustres si tus plegarias no son contestadas inmediatamente. Jesús enseñó acerca de la perseverancia en la oración mediante la parábola del juez injusto, Lucas 18.
La demora en la respuesta a una oración nunca debe ser tomada como una negativa definitiva, por lo tanto, nunca dejes de pedir. Será un “todavía no”, pero no es un “rotundo no”. No lo ves “todavía”, pero Dios lo ha planeado todo para ti. Sí, tu situación económica mejorará, las personas correctas llegarán a tu vida, el crédito saldrá a tu favor y te darán la beca que tanto necesitas. Tú debes seguir confiando, debes seguir creyendo, debes seguir orando. “Dios hace todo por medio de la oración, y no hace nada sin ella”, John Wesley.
La demora en la contestación a una oración no siempre es la razón de un pecado no confesado. Job era un hombre recto y su relación con Dios no tenía fisuras; sin embargo, sus amigos creyeron equivocadamente que el silencio de Dios era a causa de algún pecado no confesado. Otro caso es el de Lázaro. Jesús demoró la visita a su casa y no dijo la razón. María y Marta le pidieron a Jesús que viniera a ayudar a su hermano, pero hubo silencio. Jesús no respondió de inmediato; no hubo contestación sino hasta después de su muerte. ¿Por qué? María quería que su hermano enfermo fuera sanado; en cambio, Jesús quería que Lázaro resucitara de los muertos. Cuando Dios retrasa la respuesta es porque quiere hacer un milagro más grande. Además, María y Marta tuvieron una revelación más completa de la persona de Jesús. Ellas conocieron que Jesús era la resurrección y la vida. ¿Qué sucedería con nosotros si Dios respondiera siempre y rápidamente a todas y cada una de nuestras oraciones?
Dios conoce tu futuro y un “no por ahora” podría ser la antesala a una más grande bendición mañana. Cuando nos cerraron las puertas a la campaña Todos contra el abuso infantil en una provincia de la Argentina nos decepcionamos. El tiempo pasó y puertas más grandes comenzaron a abrirse. En este momento 16 países tienen la sesión de derechos para imprimir los libros Cuentos que no son cuentos en sus propios territorios, en muchos casos con apoyo gubernamental y alto impacto social. Aunque hubo gente que se opuso a una propuesta tan loable, Dios preparó miles de corazones receptivos y sensibles para llevar adelante esta causa a favor de los niños. Un solo “no” se transformó en cientos de “sí”. ¡Qué favor nos hace el Señor al no concedernos todas nuestras peticiones! ¡De cuántos sufrimientos nos estará librando! ¡Cuántas puertas estará abriendo!
Debemos aprender a dar gracias por las puertas que se abren, pero también por las que Dios cierra. Nuestra oración debería ser: “que se haga a tu manera, o de lo contrario, que no se haga”. Sea cual fuere la respuesta que recibamos del cielo, creamos que Dios está en perfecto control y, que lo que hace, lo hace por nuestro bien.
Una puerta cerrada nos llevó a tener nuestra casa. Por años buscamos un terreno para edificar nuestro hogar. En una oportunidad estábamos a punto de cerrar la compra de un terreno de 200 metros cuadrados. Al momento de la firma el dueño retrocedió y no pudimos acceder al mismo. Fue una decepción. Dos meses después encontramos una propiedad impensada, en una zona de la ciudad en pleno crecimiento. La ubicación era excepcional, su tamaño más del triple que la anterior y, como si fuera poco, el costo muchísimo menor.
Nuestro Dios también es tu Dios. Él tiene mucho más de lo que tú puedes soñar y esperar. Si tus oraciones no fueron respondidas del modo que querías y según tu calendario, no te preocupes, no te desanimes. La demora implica que Él tiene algo mejor en tu futuro. Si no es un terreno, será una casa; si no es la persona con la que sales actualmente, será otra con la que serás feliz y; si no es éste el trabajo, hay uno nuevo que Dios está preparando. Recuérdalo, será lo mejor para ti o Dios no responderá esa oración.