Cuando la sexualidad entra en recesión

Cuando la sexualidad entra en recesión

Trabajamos juntos en un emprendimiento que ha crecido y se lleva todas nuestras energías. Nos llevamos bien en todas las áreas. Somos amigos y compañeros. El único problema es que no tenemos deseo sexual. Nos gustaría recuperar la intimidad perdida, pero no sabemos cómo. Pablo y Analía.
El estrés tiene una influencia nefasta en el área sexual, anula el erotismo y agota el deseo.
En tiempos de bonanza, una pareja joven tiene en promedio entre dos a cuatro relaciones sexuales por semana, frecuencia que disminuye sustancialmente cuando atraviesan algún problema.
En las mujeres, la falta de deseo y la anorgasmia son las principales disfunciones; en los hombres, la pérdida parcial o total de su capacidad erectiva.
La recomendación es no renunciar a la vida sexual, ya que si se permanece mucho tiempo en una vida asexual, es difícil recobrarla. La sexóloga Diana Resnicoff dice: “El exceso de trabajo, el cansancio y las problemáticas cotidianas alejan a las personas cada vez más de la sexualidad. Ocupadas en resolver los problemas inmediatos, casi no quedan espacios para la fantasía y los pensamientos sexuales. Se han ido perdiendo juegos, galanteos, tiempos y rituales imprescindibles para la aparición del deseo. Para que el sexo se reactive, hay que estar dispuesto a hacer un cambio, porque, una vez herida la sexualidad, no se cura sola”.72

• ¿Es posible seguir activos sexualmente en la vejez?

Lo mejor que tenemos es una dulce historia de amor, que todavía persiste después de 30 años de casados. Nos admiramos y nos sentimos atraídos mutuamente. Cuando miro alrededor, considero que lo nuestro es un gran milagro.

Tengo 55 años y mi esposo 60. Disfruto del sexo con mi marido mucho más que cuando era joven. Lo persigo todo el día y a él le gusta el juego. La pasamos muy bien. El problema es que no podemos compartirlo pues nos miran raro, como si fuera impropio para nuestra edad.
El varón, aun con edad avanzada, mantiene su capacidad fértil y la posibilidad de erección y eyaculación y, en algunos casos, disfruta más de su sexualidad que en los años de juventud.
La capacidad sexual de la mujer aumenta hasta los 40 años. Después permanece en ese nivel y, si encuentra satisfacción en su práctica sexual, permanece sin disminuir a lo largo de los años. El potencial orgásmico se conserva intacto en la vejez.

• ¿Qué es el viagra?

Algunos dicen que ‘viagra’ significa: ‘vi’, viejitos; ‘agra’, agradecidos. Es decir: viejitos agradecidos.

A trece años de su aparición (1998), el sildenafil o comúnmente llamado viagra, se vende en el país a razón de un millón de comprimidos por mes. Los mayores consumidores son jóvenes sin problemas de erección, que quieren mejorar su desempeño sexual ingiriendo la ‘mágica pastillita’. No existen estudios retrospectivos con varones que hayan sido usuarios por muchos años, lo cual implica que podría generar problemas en la salud sin que se hayan develado hasta el presente. Habrá que esperar. Por eso, nuestro consejo es que no lo uses sin indicación médica.

Consejos útiles para mantener la salud sexual

– Aprender a relajarse: a través de masajes, baños de inmersión, hidroterapia, caminatas o ejercicios de elongación. Actúan como eficaces ansiolíticos.

– Realizar actividad física: se debe pautar un tiempo ‘sagrado’ para ocuparse en ella.

– Desayunar bien: evitar el café, las harinas refinadas y los dulces.

– Adoptar una dieta variada: cereales integrales, pescados, frutos de mar, semillas, legumbres, fibras, vegetales y frutas crudas. Evitar grasas saturadas y comer poca carne.

– Ingerir abundante líquido: 8 vasos de agua, aparte de las infusiones como caldos, té, etc. Evitar el alcohol.

– Realizarse controles médicos periódicos.

– Leer buenos libros, escuchar música, mantener actividades placenteras y respetar los tiempos de descanso.

Pelearse con el esposo no es gratuito

Recientes investigaciones reconocen que las mujeres que tienen matrimonios con altos niveles de conflicto son más proclives a la depresión y al síndrome metabólico, un conjunto de síntomas que incluyen un gran tamaño de cintura, alta presión sanguínea, elevado colesterol y cantidad anormal de azúcar en sangre que eleva el riesgo de enfermedades cardíacas.