Sexo sentido, explosivo, querido y satisfactorio

Sexo sentido, explosivo, querido y satisfactorio

Los protagonistas del Cantar de los Cantares encarnan el amor verdadero. Entre ellos el sexo se presenta bajo ropajes sutiles, sensuales y apasionados. El disfrute se percibe por las palabras y el deleite se transmite por las ideas.

La esposa dice: “Yo soy de mi amado, y mi amado es mío”, 6:3. Se da, se entrega incondicionalmente. Se suelta. Se pierde en brazos de su amado. Él también hace lo mismo. Ambos se funden en un amor que no escatima.

Los matrimonios sanos tienen este sentido de entrega mutua y, en este contexto, surge una experiencia sexual que siempre enriquece, mejora y se proyecta con fuerza como una invitación a superar esa experiencia o, al menos, recrearla.

El apóstol Pablo remarca la intimidad marital como un secreto sólo compartido con el cónyuge. Direcciona todo el impulso hacia la pareja elegida: “El esposo debe tener relaciones sexuales sólo con su esposa, y la esposa debe tenerlas sólo con su esposo. Ni él ni ella son dueños de su propio cuerpo, sino que son el uno del otro. Por eso, ninguno de los dos debe decirle al otro que no desea tener relaciones sexuales. Sin embargo, pueden ponerse de acuerdo los dos y dejar de tener relaciones por un tiempo, para dedicarse a orar. Pero después deben volver a tener relaciones; no vaya a ser que, al no poder controlar sus deseos, Satanás los haga caer en una trampa”, 1ª Corintios 7:3-5 (TLA).

El Dr. Kevin Leman nos recuerda que en el original el significado de la frase inicial del texto bíblico puede parecernos un tanto graciosa: “El esposo debe pagar lo que le debe a su esposa”. Es como si dijera: “bueno, mi amor, me las arreglaré esta vez para pagarte otra cuota del amor que te debo…”.

Esta metáfora cambia radicalmente la manera de ver nuestra sexualidad. En vez de centrar la atención en el derecho propio al disfrute sexual, la hace recaer en el placer y en la satisfacción amorosa del cónyuge. En la intimidad sexual el amor se da para beneficio del otro. El acto sexual es visto como un deber más que como un derecho. Según la traducción del pasaje, tanto el esposo como la esposa están mutuamente “endeudados” por los votos tomados. En vez de decir: “no se nieguen el uno al otro”, la traducción de C. K. Barret dice: “no se roben el uno al otro”. En otros términos, el amor y la fidelidad que se han jurado debe ser el motor para satisfacer las necesidades sexuales del cónyuge. Amar sexualmente es encarnar en el sentido más absoluto el amor entrega. El olvido o la negligencia es cosa muy grave, pues puede conducir a la tentación del adulterio.

Desafío matrimonial

¿En qué contexto tienen relaciones sexuales? Algunas parejas se reencuentran en la cama después de discutir y creen que ese “sexo apasionado” es señal de amor, cuando en realidad lo único que hace es encubrir momentáneamente la pésima relación fuera del dormitorio. Otras parejas tienen intimidad sexual en sitios excitantes para uno de los cónyuges, pero no para los dos y esto origina enojo y desprecio encubierto.

Planifica una charla íntima acerca de las preferencias y necesidades sexuales de cada uno. Pregunta: ¿Qué te excita? ¿Qué apaga tu deseo? ¿Deseas que yo sea quien inicie una relación o te gustaría tomar la iniciativa en algunas ocasiones? ¿Cómo te digo cuando no tengo deseos de intimidad? ¿Con qué frecuencia te gustaría que hiciéramos el amor? ¿Qué puedo hacer para satisfacer tus necesidades sexuales de forma más plena?

Si la relación sexual carece de ternura, gestos de dulzura o tiempos de compañerismo y charla, con el paso del tiempo, hasta la pasión sexual se enfriará.

No existen atajos para mantener o mejorar la intimidad sexual. Sólo la charla sincera acerca de sexo, la amistad elegida todos los días con la misma pareja y el respeto sostenido con actos y palabras promueven un sexo sentido, explosivo, querido y satisfactorio. Tu pareja es un misterio a revelar y un gran tesoro por descubrir. ¡Tuyo es el privilegio! ¡Tuya la tarea!