Peligro: SMS prohibidos

La clave de una relación matrimonial perdurable es, sin lugar a dudas, la comunicación.
Los esposos deberían saber que la forma en que uno comunica las cosas acaricia o lastima la autoestima de la otra persona. Hoy en día una forma muy común, ágil y rápida de estar en contacto es la telefonía celular. Sin embargo, la comunicación a través de ella tiene sus riesgos. Por eso te sugerimos que antes de poner “enviar” a tus mensajes de textos lo pienses dos veces. A continuación, algunos SMS prohibidos:
• Tenemos que hablar.
• Mejor no regreses hoy.
• Detesto tu forma de reaccionar.
• ¿Por qué no me dejas vivir en paz?
Todos estos SMS son cortos, pero generan largas discusiones y, lo que es peor, despierta emociones fuertes, negativas y contradictorias.
Es preferible reservar las frases que parecen irónicas, hirientes o susceptibles de ser malinterpretadas para decirlas en el momento conveniente, con un tono de voz que invite a la resolución del conflicto y no como antesala de una erupción volcánica de gestos y palabras que agreguen más problemas a los ya existentes.
No es sólo lo que se dice sino cómo y cuándo se lo dice. La forma más segura de generar nuevos roces con la pareja es enviar SMS descuidados. La agresividad por medio de las redes sociales y los mensajes de texto es superlativa y está a la orden del día, pero debe evitarse a toda costa. La falta de contacto físico genera abismos en los que las palabras pueden despersonalizarse al punto de matar el respeto o aniquilar todo intento de mejoría personal o relacional.

Así como los mensajes de texto negativos pueden soliviantar las emociones, también poseen el potencial de apelar a los mejores recuerdos y motivar los sentimientos más sublimes. He aquí algunas frases que puedes emplear en los SMS para mejorar tu vínculo afectivo de pareja:
• Verte es mi alegría.
• No te cambio nada, eres la persona perfecta para mí.
• El recuerdo de tu risa ilumina mi día.
• Amarte es un placer.
• Pagaría por el privilegio de amarte.
• Se me eriza la piel de sólo pensar en tus caricias.
• Cuento las horas que me restan para volver a verte.
• ¿Cuánto chocolate me costará un dulce beso de tus labios?
• Dormir juntitos alimenta mi alma.
• Lo que más recuerdo es lo que no me animo a escribir, pero sé que sabes… y si no, te lo cuento apenas te vea…
Edificar por medio de las palabras es relativamente fácil y los réditos se multiplican en el tiempo. Sembrar en el corazón de nuestro cónyuge semillas de aceptación, amor, gratitud y dulzura asegura una sublime cosecha de buenos momentos compartidos. Hoy es un excelente día para comenzar con esta tarea, ¿por qué privarse de tantos beneficios, cuando puedes acariciar el corazón de tu pareja por medio de las palabras amables?