Educando al esposo

La felicidad “no cae del cielo” ni surge espontáneamente. La felicidad es un trabajo, implica esfuerzo y dedicación. El problema por el que miles de matrimonios deciden por el divorcio es porque no están dispuestos a pagar el precio de trabajar en la relación matrimonial.

Hablemos de los hombres. Ellos creen que su labor principal en la vida es ser el proveedor de la casa, entonces se muestran competitivos en sus trabajos dándoles su máxima atención. Dedican sus esfuerzos y energía a alcanzar el “éxito laboral”. ¿Sabes cuándo se percatan de que perdieron lo mejor de la vida? Cuando están enfermos o son viejos. Cuando el reloj biológico marca el “final del día” reconocen que perdieron lo más importante: el tiempo vivido junto a sus seres queridos. Hombres que no echaron raíces en ninguna relación familiar, que no cultivaron lazos emocionales con sus hijos y que perdieron sus mejores años tras cosas superficiales y sin valor eterno.

Hay una canción de Alberto Cortés que habla acerca de un hombre llamado Juan Comodoro, quien buscando agua encontró petróleo, pero se murió de sed. El agua, en términos monetarios, vale menos que el petróleo; sin embargo, el agua es esencial para la vida. El petróleo no enriqueció a Juan Comodoro porque su sed solamente se podía saciar de agua.

“Cada día mueren esposos, esposas, hijos y hermanos por sed de amor, de ternura, de atenciones; por falta de un abrazo y una caricia, simplemente porque muchos hombres y mujeres han gastado sus vidas buscando el petróleo de este siglo: el dinero, el poder, el reconocimiento o la posición social. Al final del camino de la vida se dan cuenta de que invirtieron todo su esfuerzo en lo que no rinde fruto”.28

He aquí algunos consejos para que el hombre pueda mejorar su relación matrimonial:

1. Prioriza la comunicación verbal con tu esposa.
A las mujeres les encanta charlar. Si bien es cierto que a los hombres les gusta “solucionar problemas”, deben entender que a las mujeres les gusta “charlar de ellos”. Para un hombre, el alivio proviene de la distracción; para la mujer, viene por medio de la conversación. Él cree que ella habla demasiado, ella cree que él la ignora; él se siente presionado, ella se siente desatendida. Hombre, ¡rompe el silencio! Las mujeres esperan que los hombres se abran y charlen acerca de sus problemas como hacen ellas.

2. Valora los pequeños detalles.
Una diferencia sustancial entre hombres y mujeres es la forma en que valoran los pequeños detalles. Un hombre cree que tiene mucho más valor satisfacer una gran necesidad de su esposa, como por ejemplo, llevarla de vacaciones o comprarle un auto. En cambio, la mujer valora de la misma manera un pequeño gesto como un gran regalo. De ahí, que las mujeres se quejen cuando sus esposos pasan mucho tiempo en el trabajo. El esposo suele decir que lo hace por el bien de la familia, porque cree que cuanto más dinero traiga a la casa, más satisfecha estará su esposa. Varón, una mujer valora los pequeños detalles de la misma manera que los grandes esfuerzos. Hay cosas que “derriten” a una mujer: – llama a casa para decirle que estás pensando en ella. – Dedica quince minutos cuando regreses a tu casa para escucharla atentamente. – Si vas a llegar tarde, avísale. – Apaga la televisión cuando quiera hacerte algún comentario. – Tómala de la mano, mírala a los ojos y dile “gracias por estar a mi lado” – Prepárale el desayuno antes de ir a trabajar. – Lava los platos después de la cena. – Saca la basura cuando veas el basurero lleno. – Escríbele un poema de amor. – Abre la puerta del automóvil para que pueda subir. – Dale un cumplido cuando vuelva de la peluquería. – Hazle saber que la ropa que se puso le queda bonita. Por último, no te olvides de decirle siempre que la amas.