Complejos del hombre

Si bien es cierto que el hombre es mucho más sencillo que la mujer en cuanto a la respuesta sexual, no lo es desde su dinámica psíquica. Tanto varones como mujeres pueden y, de cierto ocurre, tener muchos y variados complejos. Mencionaremos algunos:

1. Complejo de Adonis o vigorexia.
Adonis era un dios griego destacado por su belleza. El complejo de Adonis se asocia a la anorexia reversa o anorexia masculina. En este cuadro, el hombre sufre una alteración en la percepción de su imagen corporal. Suele presentarse en sujetos jóvenes, desde la adolescencia temprana hasta pasados los 40 años.
A diferencia de la anorexia nerviosa caracterizada por cuerpos escuálidos, los vigoréxicos tienen cuerpos fornidos que aparentan salud. El problema es que el cuerpo se convierte en una obsesión. Una de las características que permite detectar la vigorexia es justamente la dieta hiperproteica, con alta ingesta de barras fortificadas, huevos, carne y leche, además de anabólicos y suplementos. Algunos, incluso se levantan de noche para consumir más proteínas o cócteles de ese tipo. Uno de los riesgos ignorados es que, con el tiempo, esos consumidores pueden desarrollar problemas cardiovasculares e incluso despertar tumores hormonodependientes (en caso de emplear anabólicos).
La vigorexia es un padecimiento incentivado por las publicidades y la representación mediática de la belleza masculina. Dado que el hombre musculoso es signo de virilidad, los gimnasios aprovechan la oportunidad para recomendar productos que ‘ayudan’ a formar masa muscular, los que pueden generar problemas médicos, pero que para los revendedores significan altos ingresos.

2. Complejo de Marlon Brando.
Refleja una vida con dos caras. Está asociado al ícono masculino del siglo XX del mismo nombre. Se caracteriza por ser un hombre atractivo con una vida sexual muy promiscua y relaciones paralelas todo el tiempo.
Para entender este complejo es necesario comprender la vida del varón que le dio origen. La vida de Marlon Brando fue tormentosa desde la infancia. Su madre, emocionalmente inestable y con trastorno bipolar, tuvo muchos amantes, algunos de los cuales la maltrataron gravemente. Él fue un testigo mudo de un hogar desecho. A pesar de su belleza exterior, interiormente estaba quebrado, se castigaba físicamente y era negligente en todas las áreas de su vida.

3. Complejo de Otelo.
Debe su nombre a la obra de Shakespeare. Otelo representa al hombre apasionado, pero enfermo de celos. Su vida está cercenada, oscurecida y entristecida por las permanentes sospechas. Varón pasional, sin equilibrio; todo es rudeza y pasión feroz. Los varones que se identifican con el complejo de Otelo son capaces de amar con fogosidad frenética, pero lo más trágico, es que pueden matar en nombre de ese amor (homicidio o suicidio) en caso de sentirse abandonado, no correspondido o traicionado.

4. Complejo de Dionisio.
Es el niño-dios mencionado por Ovidio (poeta romano).
Es el hombre que se caracteriza por la “eterna juventud”, entendida como la “eterna adolescencia”. En general, este hombre conserva los rasgos psicológicos propios de un adolescente de 17 o 18 años, a lo que se suma una extrema dependencia respecto de su madre. Se mueve en sus relaciones sin establecer vínculos estables. Busca la mujer perfecta, capaz de darle todo y más. En rigor, lo que busca es una diosa-madre, por ello cada vez que lo fascina una mujer, a poco descubre que es un ser humano común y corriente y se decepciona. Toda la fascinación y el enamoramiento se esfuman y debe buscar otra mujer, y otra y otra. Anhela eternamente a esa mujer maternal, perfecta y bella, con la actitud romántica propia de un adolescente.
Muchas veces estos hombres se vuelven arrogantes, exigentes e irritables. Nadie les complace y nada les satisface. Siempre tienen una excusa para comprometerse o casarse.

5. Complejo de Aristóteles.
Aristóteles fue discípulo de Platón y tutor de Alejandro Magno. Aristóteles siempre tuvo una visión distinta a la de Platón y muchas discusiones con su maestro.
El hombre que porta este complejo impone sus propias ideas y su propio razonamiento a cualquier precio y por encima de cualquier persona. Siempre se creerá mejor que los demás. Es el que critica, analiza, usa la ironía e intenta empoderarse para compensar sus frustraciones. La pareja de un varón así, deberá moverse en otros círculos, porque no tolerará las discrepancias.

6. Complejo de Narciso.
Se caracteriza por el deseo infantil de ser amado. Todo gira en torno a sí mismo. De ahí que busque en su amor una réplica de él mismo. En la mitología griega, Narciso era un bello pastor que, al inclinarse sobre el agua de una fuente para beber, percibió su imagen y se enamoró de sí mismo. Será feliz mientras sea venerado por su pareja. Poco le importa el otro, siempre habla de sí mismo, se acicala, se cuida, etc. Su pareja suele quedar opacada, relegada, adoptando un papel servil.

7. Complejo de Eróstrato.
Es un trastorno según el cual el individuo busca sobresalir a cualquier precio. Según la leyenda, Eróstrato incendió el templo de Diana, en Éfeso, para pasar a la posteridad, ya que no tenía ningún mérito para conseguir fama. Estos hombres están hambrientos de reconocimiento y, si bien saben que no se han destacado en nada, intentarán acaparar la atención. Si se casa lo hará con alguien que pueda darle importancia, fama, riquezas o prestigio. De ahí que estimará a su esposa no por lo que sea, sino porque él obtiene el reconocimiento que tanto ansía por medio de ella. Frente a algunos de los complejos de los hombres (que pueden ser aplicados también a las mujeres), la recomendación final es: si estás buscando a una persona que te haga feliz, que cumpla tus sueños y mitigue tus complejos, deja de buscar, porque no existe. Si buscas una persona a quien amar, servir y cuidar, piénsalo bien ahora que puedes, porque adoptar una postura sacrificial a menudo cuesta más de lo que parece; y finalmente, si deseas vivir como eres y amar a otra persona tal cual es, estás en el buen camino, porque seguramente la encontrarás y experimentarás el milagro del amor.