¡Adiós mitos! La verdad acerca del sexo

¡Adiós mitos! La verdad acerca del sexo

En sexualidad existen muchas mentiras. A continuación, algunas de ellas:

1. Las mujeres tienen menos interés sexual que los hombres. Falso.


Se supone que los hombres piensan y están obsesionados con el sexo todo el día, todos los días. Pero eso está cambiando. “En realidad, a los varones les “duele la cabeza” bastante más seguido de lo que ellos y nosotras estamos dispuestos a admitir”, dijo la psicóloga Beatriz Goldberg en su libro Quiero estar bien en pareja.
El estrés cotidiano, producto de largas y extenuantes jornadas de trabajo, las preocupaciones económicas y los conflictos conyugales, influyen en la respuesta erótica del hombre. Bajo estas circunstancias, la erección no es tan fácil como se supone y la creencia de que él tiene la capacidad de responder con sexo tan pronto como se presente la situación es simplemente un mito.
Si estás en la lista de aquellas mujeres que quieren más sexo que sus esposos, ahí van algunos consejitos:

• Identifica qué cosas lo “encienden”. El doctor Adrián Sapetti recomienda que te olvides de salir corriendo a comprar lencería. Ese cliché puede resultar contraproducente. Un hombre puede sentirse presionado por una mujer vestida con ropas eróticas. Opta por una estrategia más creativa. Organízale un partido de fútbol o un asado junto a sus amigos. Así le darás a entender que contigo todo está bien y que respetas sus espacios personales. El efecto de esto en el deseo de tu esposo será más poderoso que un par de esposas forradas en piel.3

• Envía mensajes sugestivos cada vez que puedas. Tomarlo de la mano al caminar, robarle un beso mientras miran una vidriera o abrazarlo en medio de una película puede encender el deseo de tu esposo mucho más de lo que imaginas. Podrías decirle: “Quedémonos así juntitos”, mientras te acurrucas junto a él. Es una movida inocente, pero está comprobado que la excitación aumenta mediante el contacto físico.

• Asegúrate que tu esposo no esté consumiendo pornografía. El consumo de películas XXX estimula en muchos hombres la masturbación y la consiguiente separación física de su esposa. “Si sospechas algo así de tu esposo, coméntale que es notoria la potencia de su erección cuando él no eyaculó durante uno o dos días”, recomienda el terapeuta sexual Ian Kerner en su libro Ellas llegan primero. Es una forma sutil de animarlo a que no lo haga más.

2. El tamaño sí importa. Falso.

Este mito suele ser aceptado por hombres y mujeres, por igual. Por ello surgen toda clase de alargadores y adminículos para aumentar el tamaño, al tiempo que se manifiestan complejos como resultado de la pequeñez genital. El Dr. Gindin dice que los penes en la fantasía tienen tres tamaños: grandes, gigantescos, y tan grandes que apenas atraviesan la puerta. Así resulta que el pene de tamaño pequeño siempre es objeto de burla.
Para el hombre el tamaño no es relevante porque la zona de mayor sensibilidad está en la cabeza del pene, llamada glande. El roce de la vagina con el glande hace que el hombre tenga placer por lo que, independientemente de su tamaño, disfrutará.
Por otra parte, tampoco importa el tamaño para la mujer ya la zona de mayor sensibilidad y la que le produce más placer es la parte externa de la vagina, especialmente el clítoris.
La vagina es una cavidad virtual, sólo es real cuando la mujer tiene intimidad sexual con penetración y durante el parto. La vagina tiene muy pocas terminaciones nerviosas, de ahí que posea tan poca sensibilidad; en cambio, es muy elástica por lo que puede adaptarse al tamaño del pene. En conclusión, el tamaño del miembro viril no es importante para el hombre ni para la mujer.

3. Todo el mundo lo hace. Falso.

Es mentira que a todo el mundo le interesa el sexo. El 10% de las personas se considera asexual, es decir, no manifiesta deseo ni atracción erótica. Puede resultar raro para los muchos que están desbordados de pensamientos sexuales, pero es cierto. Además, en este tiempo que lo sexual ha dejado el ámbito de lo privado para transformarse en un tema mediático, publicitario y público, esto ha incidido negativamente en el vínculo sexual de las parejas estables.

4. Todas las mujeres son multiorgásmicas. Falso.

El título de un artículo en una revista exclusiva para mujeres decía: “Las mujeres pueden llegar a las estrellas cuantas veces quieran”, dando a entender que pueden tener todos los orgasmos que deseen en una misma relación sexual. Esta es una verdad a medias, ya que un porcentaje ínfimo de mujeres puede tener varios orgasmos en el transcurso de una misma relación sexual.

La psicóloga y sexóloga Diana Resnichoff dice: “El multiorgasmo no es una instancia que cualquier chica puede alcanzar. Algunas lo disfrutan muy de vez en cuando y otras, de acuerdo al momento personal que atraviesan”. Beatriz Literat señala que si bien biológicamente la repetición del reflejo es posible, son necesarias algunas condiciones especiales; por ejemplo, practicar una técnica sexual adecuada y tener un estado emocional que acompañe. Según cómo una mujer se sienta, su mente puede permitir o inhibir ese reflejo.

Por todo lo mencionado, he aquí algunas recomendaciones que te ayudarán, seas hombre o mujer, a disfrutar al máximo de cada encuentro íntimo:

• Edifica la relación matrimonial. No hay truco erótico que funcione si tu relación de pareja está en terapia. Las interacciones negativas en el matrimonio son incompatibles con la pasión y el deseo. El trato dulce es mucho más importante que cualquier pose sexual.

• Adopta una actitud positiva frente a lo sexual. Debes tener una actitud de entrega y disposición al placer. Aquellas mujeres que han sido educadas en hogares rígidos y sexofóbicos suelen tener una mala disposición que interfiere negativamente en la respuesta sexual. Recuerda que Dios ha creado el sexo para que lo puedas disfrutar junto al hombre de tu vida. No desperdicies tremenda oportunidad.

• Entrégate por completo. No tengas miedo a la intimidad. Es imposible sentir miedo y placer al mismo tiempo. El temor es una emoción que produce cambios corporales que lo preparan para enfrentar un peligro. Se eliminan los reflejos sexuales y la sangre fluye hacia los músculos, disminuyendo en los genitales. El miedo a perder el control, a recibir críticas por parte de la pareja, a experimentar dolor en la relación, a ser oídos por otras personas o al embarazo son los temores más recurrentes.

• Cambia los pensamientos negativos de tu mente. ¡Es increíble el poder que ejerce la mente sobre el deseo! Si la mente decide desconectarse, por más que se intente, no habrá respuesta positiva. Los sentimientos contrarios a la sexualidad, el hábito de evocar imágenes mentales negativas, la vergüenza, la culpa y el miedo; así como una auto-imagen corporal pobre que genera complejos, conflictos y retraimientos, inhiben los circuitos cerebrales del deseo y bloquean la respuesta sexual normal.

En conclusión, no te obsesiones. Apuesta a un prolongado tiempo compartido que involucre todos los sentidos. Que el orgasmo no se convierta en la figura principal del espectáculo. Si viene que venga, y si no, disfruta plenamente sin exigencias ni obligaciones autoimpuestas. La recompensa no está en la meta, sino en el camino. ¡Goza de un encuentro íntimo con el amor de tu vida!