Educación Sexual de los doce años en adelante.

Educación Sexual de los doce años en adelante.

Desde los doce años en adelante

A esta edad, quiénes inician la conversación y los tiempos de comunicación son el padre o la madre. Los adolescentes, generalmente, se cierran y huyen si queremos decirles qué hacer.

La idea de los tiempos de charla es ver cómo se sienten, compartir cómo estamos nosotros, hablar con sinceridad y, si cabe y ellos lo permiten, sugerir con preguntas algunos modos alternativos de pensar una misma situación.

Pregunte, no interrogue

Por ejemplo, cuando le cuentan determinada situación, usted puede agregar: “¿y que sentiste cuando te dijo eso?” A veces contestarán, otras no, pero ellos están en el difícil proceso de querer separarse de sus padres. Eso es normal y saludable, de ahí que algunas cosas querrán contar y otras no, pero si ven en usted la disposición de ayudarlos y están seguros de su amor, la comunicación se irá convirtiendo en la propia de dos adultos que se respetan y se quieren.

Humanice, naturalice

Lo sexual es humano. Parece una obviedad, pero no somos conscientes del doble discurso con el que hemos crecido. Se han arraigado en nuestra mente formas de ver el tema sexual que vienen de otros tiempos y de otras culturas. Por ejemplo, la mayoría de nosotros hace una gran diferencia entre los genitales femeninos y los masculinos, lo que luego transmitimos con nuestras actitudes.

Libere a sus hijos del poder de los mitos

Un ejemplo que servirá a fines ilustrativos se relaciona con la menstruación. La llegada del primer periodo es una gran noticia porque representa un salto en la madurez, el advenimiento a una etapa de fertilidad, un canto a la vida. Mi abuela contaba que las mujeres de su generación lavaban sus ‘trapitos’ íntimos en la terraza de la casa porque la menstruación era vergonzante. Recuerdo que en mi infancia, cuando hacían crema chantilly o mayonesa casera, no me dejaban batir si estaba con ‘el asunto’ (así se identificaba a la menstruación). Tampoco podía tocar los gajos de malvón que se plantaban, porque se secaban. ¡Vaya poder de la menstruación! Hoy día se sabe que todo eso es mentira, pero en nuestra mente asociamos algunas cosas como desagradables, sin ser conscientes de ello. Claro, en mi infancia era mejor que en el medioevo. En aquel tiempo histórico, las mujeres que estaban menstruando no podían siquiera entrar en la iglesia.

No permita que el miedo le gane la partida

No tenga miedo de abordar el tema de la sexualidad, pero no sea un desinformado. Por favor, tome tiempo para aprender, lea, instrúyase. Hay padres que se niegan a aprender de sexualidad porque creen que saben todo. Grave error.

Lo peor que puede pasarnos como padres y líderes de la próxima generación es no reconocer que necesitamos seguir aprendiendo. Tenga presente que sus hijos no son como usted, ellos viven otra época. Usted se crió en una sociedad muy diferente; pudo haber sido mejor o peor, pero ya pasó. No trate de revivir su propia historia en la vida de sus hijos. Esté abierto a comprender la vida desde la óptica de ellos, haga su mejor esfuerzo para mostrar respeto e interés en aquellas cosas que no entiende o que le parecen irrelevantes. Escuchar siempre es una gran forma de amar.