Videojuegos: guía para los padres

Videojuegos: guía para los padres

Cuando uno habla de videojuegos, generalmente no piensa en padres sino, en hijos.
Pero el presente artículo va dirigido justamente a los padres porque hay mucho por saber y muchas decisiones importantes que tomar.

Existen buenas ventajas en el uso de los videojuegos. Por ejemplo, permite el desarrollo de habilidades diversas, aumenta la autoestima y fomenta el espíritu de superación, la expresión de emociones y sentimientos; incluso la transmisión de valores y el aprendizaje de nuevas aptitudes, además de fomentar el desarrollo del trabajo en equipo y la aparición de dotes de liderazgo. Se ha relacionado también con el incremento en la habilidad psicomotriz y de los reflejos, la estimulación de la capacidad de decisión y la mejora en la memoria visual y auditiva.

Con tantas ventajas, entonces podríamos asumir que los videojuegos son una excelente forma para que los niños y adolescentes empleen su tiempo sin restricciones. Pues bien, no es así. De la misma manera que los carbohidratos son el eslabón más cuantioso en el requerimiento calórico diario, el exceso de los mismos está asociado a la génesis de múltiples patologías. En el caso de los videojuegos, así como en el resto de las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación), el exceso es altamente perjudicial para la vida futura del niño o niña.

En el caso particular de los videojuegos, los peligros son variados y muchos: desde los generados a nivel osteomuscular por vicios posturales, trastorno del ritmo de sueño por dedicar demasiadas horas a esta actividad, irritabilidad en caso de no poder acceder al tiempo de juego, aislamiento social cuando se sustituye a todo tipo de reunión o encuentro con amigos, problemas en el rendimiento académico por el descuido de las tareas escolares; hasta los generados por escenas sexuales o violentas, habitualmente en juegos no concordantes con la edad y/o desarrollo psicoevolutivo del niño/a en cuestión.

¿Cómo educar en la era de los videojuegos?

1) Los padres deben conocer el contenido de los videojuegos que les compran a sus hijos o de aquellos que ellos reciben como regalo.

2) Es necesario considerar atentamente la edad recomendada. Algunos padres, mal informados, creen que si sus hijos juegan con videos que son para edades mayores es porque son muy inteligentes o están más desarrollados, cuando en realidad lo están exponiendo a material pernicioso por su contenido.

3) Es sumamente vital para mantener la salud de los hijos fijar un límite de tiempo (diario y semanal) y apegarse al cumplimiento del mismo en el empleo de los videojuegos, así como de todas las TIC.

4) La consola debe estar en un sitio común de la casa, no en el dormitorio del menor ni en sitios aislados del hogar. La seguridad es importante en todos los sentidos.

5) Conversar con los niños para que se puedan cumplir los tiempos prefijados para el juego, sin intentos de desobediencia con presuntas promesas de que en los siguientes días no se jugará.

Que la comodidad de los padres al contar con tiempo libre, mientras sus hijos juegan a los videojuegos, así como la alegría de los niños al ver padres permisivos con el tiempo y el contenido de los juegos, no sea la causa de que muchos futuros excelentes se anulen por displicencia en la administración del tiempo.