¿Puede existir yugo desigual entre creyentes?

¿Puede existir yugo desigual entre creyentes?

Amós 3:3 dice: “Cómo andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo”. No sólo es importante confesar la misma fe, sino tener proyectos de vida similares. Si él tiene un profundo llamado misionero a la India y ha comenzado a prepararse para ir a ese lugar, pero se casa con una chica creyente que, aunque está enamorada de él, por nada del mundo lo acompañaría en semejante empresa, surgirán problemas inevitablemente.

Que una persona sea creyente no es razón suficiente para que te cases con ella. Del mismo modo, el casamiento, por sí solo, no es un pasaporte a la felicidad. El matrimonio es una relación en la que ambos, además de mirarse a los ojos, deben mirar juntos hacia adelante. Cuantas más cosas en común tengan, más fuerte será la relación y más difícil será que ésta se rompa. No significa que tengan que estar de acuerdo en todo, pero sí en cosas que son trascendentales, como por ejemplo la fe y el llamado.

Si quieres un matrimonio que funcione, tómate tiempo para cultivar la amistad y conocer a fondo a esa persona. ¿Puedes charlar con tu pareja sobre temas importantes? ¿Qué cosas tienen en común? ¿Encuentras en ella un oído que te escuche? ¿Puedes hablar de ‘todo’? ¿Son amigos? Elegir con sabiduría disminuye el porcentaje de errores. Busca consejos, ponte en oración, consulta con Dios y escucha a tus líderes.

Las razones que llevan a una pareja a querer casarse suelen ser las mismas que a otras las lleva a querer evitarlo. “Las parejas se casan por convicciones, por razones religiosas o porque ideológicamente ambos creen en la institución del matrimonio. Lo importante es que nunca sea una decisión movida por una moda, por las ganas de tener un gran festejo o impulsados porque todas tus amistades ya se han casado. Tiene que ser una necesidad de los dos miembros de la pareja”. Si te casas presionado o intimidado por alguna situación, ese matrimonio ingresa en la lista de los que llevan impresa la fecha de vencimiento. Muchas personas reconocen demasiado tarde que el matrimonio no soluciona lo que está mal en el noviazgo. Por regla general, un buen noviazgo desemboca en un buen matrimonio y un mal noviazgo resulta en un matrimonio todavía peor.