Evangelizar a homosexuales.

Evangelizar a homosexuales.

Si queremos alcanzar a los homosexuales para Cristo deberíamos cambiar la estrategia ‘golpeadora’ por una que incluya esperanza y redención. Es común escuchar a predicadores ‘dar con el látigo’ desde el púlpito denunciando abiertamente y sin piedad el pecado de la homosexualidad. Debemos llamar a las cosas por su nombre y debemos airarnos por el pecado, pero hay que hacerlo con amor. Jesús nunca ‘golpeó’ con sus palabras a los pecadores. Ofreció esperanza para los que querían cambiar sin consentir con el pecado, y siempre lo hizo con amor. Se trata de decir la verdad, pero con gracia. Se trata de gritar el pecado, pero ofrecer una alternativa al mismo tiempo. “Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Átalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón”, Proverbios 3:3. “Con misericordia y verdad se corrige el pecado…”, Proverbios 16:6. La verdad sin amor podría ser mortal. Bill Hybels dice: “Aquellos que desparraman la verdad sin amor tratan brutalmente a los demás. Logran que surja la verdad en las situaciones, es cierto, pero dejan un tendal de cuerpos en esa cruzada. Sé apasionadamente devoto de decir la verdad, pero sumerge siempre tus palabras en el espíritu de bondad, amor y gracia”.

¿Eres de los que dicen la verdad con amor o eres de los que abofetean a la gente con la verdad? ¿Acaso es lo mismo decir con enojo: “todos los homosexuales se van al infierno”, a decir: “aunque la homosexualidad no agrada a Dios, él nos ofrece una salida por medio de su hijo Jesucristo”? El primer discurso condena y genera culpa; el segundo, ofrece una opción y trae esperanza. La diferencia es tan enorme, como lo es el cielo del infierno.