¿Cuán pernicioso es el consumo de alcohol en los adolescentes? 1ª Parte

¿Cuán pernicioso es el consumo de alcohol en los adolescentes? 1ª Parte

El trabajo doctoral de Soledad Gil Hernández, de la Universidad Complutense de Madrid, por medio del departamento de Psicobiología aporta conocimientos que imponen, fundamentalmente a los padres, la toma de decisiones.

El patrón de consumo de alcohol en los adolescente suele darse en los tiempos de ocio, con predominio franco en los fines de semana; mientras que en el resto de la semana suelen ser abstemios.
Ese consumo, generalmente excesivo y conocido como Binge drinking o consumo intensivo de alcohol, ha probado ser altamente nocivo sobre el cerebro adolescente que, por otra parte, es más sensible al efecto tóxico neural cuando se lo compara con el cerebro de un adulto.

El 40% de los adolescentes comienza a beber antes de los 15 años. El mundo adulto suele ver este fenómeno como algo transitorio. Puede que tengan razón, pero debemos hacer hincapié que los daños que se produzcan en este tiempo de la vida serán de carácter permanente.

Los bebedores habituales que ingieren poca cantidad a lo largo de la jornada no presentarán toxicidad porque el daño se relaciona con la cantidad de alcohol y el tiempo de ingesta. A mayor cantidad en menor tiempo, más daño cerebral (cuando se presenta la resaca eso es indicativo de impacto negativo en el sistema nervioso central).

El grupo más vulnerable de sufrir secuelas cerebrales son los bebedores episódicos, es decir, los de fin de semana. Y en este punto se ha visto que independientemente del grado cultural y social del adolescente en cuestión, un gran porcentaje de ellos consumirá episódicamente alcohol en grados de toxicidad.

Otro aspecto importante es que aparece la tolerancia con el tiempo, es decir, se requiere mayor cantidad de alcohol para experimentar el mismo grado de borrachera, pero esa tolerancia no atenúa los efectos centrales, porque la toxicidad cerebral se asocia a la cantidad de alcohol en sangre y no a la percepción del sujeto (presente o no signos de embriaguez). La tolerancia genera un aumento del consumo, y por ende, de la neurotoxicidad.

Las áreas cerebrales que maduran durante la adolescencia se relacionan no sólo con la atención, memoria y aprendizaje sino con la creatividad y el mundo emocional (ansiedad y pesimismo). De ahí que esperemos ver un incremento en la cantidad de cuadros clínicos asociados con estos síntomas. Además, Grant y Dawson comprobaron que aquellos adolescentes que comenzaron a beber antes de los 15 años presentan una probabilidad cuatro veces mayor de padecer alcoholismo que el resto de la sociedad.

Con todos los datos hasta aquí aportados es ilógico que los padres permitan ‘la previa’ en el propio hogar (se conoce así a las primeras horas de la noche en las que todavía los jóvenes no salen, pero toman cerveza o vino antes de ir a bailar), como una forma de apoyarlos en este tiempo de la vida.

Decir que prefieren que tomen en la casa, estando seguros, a que corran riesgos en la calle, es lo mismo que afirmar: “prefiero que te suicides mientras te miro”.

Para pensar:

– ¿Cómo están apoyando a sus hijos en este tiempo?
– ¿Cuál sería una adecuada intervención?
– ¿Qué es lo que desean para sus hijos?