Reviva su luna de miel.

Escribe José Luis: “Fueron los mejores días de mi vida. Maravillosos, monumentales, espléndidos. Estos primeros doce días de casados han sido una experiencia inigualable. Silvia es una bendición para mí…”.
Escribe Silvia: “Quisiera destacar que en esta Luna de Miel pude comprobar algo que deseaba con todo mi corazón. Hago referencia a la dulzura, amor y ternura de mi amado esposo. Es algo que nunca olvidaré. Haberme casado con Josi ha sido la mejor decisión que he tomado…”.
Estas frases han sido extraídas de nuestro Diario de La Luna de Miel. Fueron escritas el 29/12/1988 en la ciudad de Mar del Plata, lugar elegido para disfrutar de nuestra primera Luna de Miel. ¿Primera Luna de Miel? Sí, pues a lo largo de 21 años de casados hemos tenido muchas más.
¿Quién le ha hecho creer que sólo existe una Luna de Miel? Nosotros celebramos nuestra Luna de Miel cada año, como aquella primera vez en Mar del Plata. Le aconsejamos hacer lo mismo. Las relaciones sanas no evolucionan espontáneamente, más bien involucionan. Para que el amor crezca, tiene que nutrirse. Para superar la barrera del tiempo, es necesario realimentar el vínculo de manera regular. Programar una salida juntos, a un lugar distinto del habitual y por varios días, ha sido muy enriquecedor para nuestra relación. ¡Considérelo! Podría ser bueno para su matrimonio.
Permítanos insistir en esto. Para preservar el vínculo, la pareja debe disponer de momentos especiales para estar juntos, sin relegarlos al tiempo sobrante. El programar de antemano una Luna de Miel parece extraño, exige esfuerzo y demanda voluntad, tiempo y dinero, pero es una manera saludable de incluir al matrimonio entre las prioridades de la vida.

Desafío matrimonial.
“La intimidad intencional es una inversión que siempre paga buenos dividendos”, Match Temple.
He aquí algunas ideas para concretar una “Mini Luna de Miel”:
1) Agéndelo. Si no programa su Luna de Miel, nunca la tendrá.
2) Busquen sitios lindos para la ocasión. Nosotros hemos visitado distintos destinos. Lugares diferentes generan expectativas diferentes.
3) Que sean “minis”. Nuestras Lunas de Miel nunca han superado los cuatro días. Que sean cortas no significan que no sean especiales. La clave no es la cantidad de días, sino la intensidad con la que se vive cada momento.
4) Escoja un hotel agradable. Podría alquilar una cabaña, un departamento o simplemente la habitación de un lindo hotel. Priorice la calidad del encuentro por encima del precio. La experiencia de la Luna de Miel depende, y mucho, del sitio que elija, así como de las comodidades con las que disponga. En otras palabras, un lugar acogedor, limpio, arreglado y perfumado, con la privacidad necesaria, son factores que impactan en el resultado final del viaje; sobre todo en la mujer. Con el tiempo, el evocar esas experiencias gratificantes y revivir con la mente sensaciones y recuerdos de esos momentos románticos y apasionados, actuarán como el disparador de mejores encuentros en todos los planos, incluyendo el sexual.
5) Dedique tiempo para redescubrir a su pareja. Todos cambiamos, no sólo físicamente. Los gustos suelen variar, los intereses personales se modifican en cada etapa de la vida y las experiencias pueden despertar nuevos temores o ansiedades. Amar implica conocer al otro, abrir el corazón, otorgar la atención y el respeto para descubrir lo más íntimo del ser y de las emociones. Amar es atreverse a mostrar la propia vulnerabilidad; en definitiva, envolverse juntos en el deleite de ser uno solo.
6) Atrévase a ser espontáneo. Aconsejamos no programar detalladamente lo que se hará en la Luna de Miel.
7) Disfrute sin ansiedades. Diviértase, juegue y ríase mucho con su pareja. El buen humor, el espíritu sosegado y, los momentos divertidos, tienden a relajar a las personas; ambiente propicio para fortalecer la relación matrimonial.
8) Perciba que mejorar su relación matrimonial es crecer espiritualmente. “Cantar de los Cantares proclama que el designio de Dios es santificar de tal modo a los esposos que su amor los conduzca a un profundo encuentro con Dios”.10 La espiritualidad y la intimidad matrimonial (que incluye las relaciones sexuales, pero que no se limitan a las mismas) son perfectamente compatibles, es más, son verdaderamente complementarias. Quien crezca espiritualmente, se ocupará para que su matrimonio florezca. Quien se siente amado por Dios, amará a su pareja. Quien se sienta amado por su pareja, se sentirá amado por Dios.