¿Qué significa la máxima: “no tiene dos dedos de frente”?

¿Qué significa la máxima: “no tiene dos dedos de frente”?

Este dicho popular tiene su correlato científico, aunque usted no lo crea.

Creer que con el nacimiento se conforma el desarrollo completo del cerebro es, al menos, un mito. Los estudios crecen y se multiplican develando misterios y quimeras arraigadas por la ignorancia en cuanto a las neurociencias.
Hoy los estudios muestran que los primeros años de la vida de una persona son muy importantes, pero que durante la adolescencia se produce la maduración de ciertas regiones del cerebro, entre ellas, los lóbulos prefrontales que se encargan de evaluar las situaciones, regular las decisiones, controlar los deseos y las emociones; es decir, son el epicentro que permite ‘dirigir’ las conductas, a modo de ‘director de orquesta’.

Con este solo dato puede explicarse por qué los adolescentes actúan de modo impulsivo, buscan la recompensa inmediata, tienen dificultades para integrar toda la información, buscan emociones a costa de su seguridad y les resulta difícil pensar en metas a mediano plazo; es que en ese tiempo de su vida se está produciendo la maduración de las zonas cerebrales implicadas en estos procesos.

En la adolescencia es absolutamente normal que ello ocurra porque es justamente durante este tiempo que se produce la maduración de dicha zona cerebral. Pero en esta época histórica ciertos hábitos de vida, por ejemplo el consumo excesivo de alcohol, puede interferir en los procesos normales, gestando adultos con poco desarrollo de estas capacidades, transformándolos en aquellos que no tienen ‘dos dedos de frente’.

La edad en la que los adolescentes toman contacto con el alcohol actualmente es de 12 años. Los estudios han demostrado que los adolescentes con consumo abusivo (aquellos que se embriagan esporádicamente) poseen una disminución de la corteza prefrontal, menor tamaño y asimetría del hipocampo, menor calidad en la sustancia blanca y menor flujo sanguíneo.

Generalmente, entre los adolescentes, el beber alcohol se da en los fines de semana. Son los llamados bebedores de ‘finde’. Un dato aportado por los científicos es que los adolescentes son más resistentes, presentan menos somnolencia y permanecen más tiempo despiertos que los adultos frente a similares ingestas de alcohol. Pero, cuando provoca resaca o malestar al día siguiente, es sabido que el impacto negativo sobre el cerebro ha sido importante y real. Con estos pocos datos, cómo no reflexionar al ver tantos jóvenes de ambos sexos alcoholizados a la salida de un boliche o temprano en las madrugadas de los fines de semana.

La traducción de su anómalo desarrollo sobre su conducta es sólo cuestión de tiempo. La incapacidad para regular la propia vida y tomar decisiones sabias sólo es cuestión de tiempo. Para que se manifieste todo lo malo que nunca quisiera sobre su hijo/a, sólo es cuestión de tiempo.

Festejar a los adolescentes porque toman alcohol o tomar junto con ellos para parecer padres modernos, es lo mismo que darles arsénico en cuentagotas, más bien tarde que temprano será letal.

‘No tener dos dedos de frente’ hace alusión a las personas incapaces para pensar con claridad, que no se destacan por su capacidad cognitiva, que no logran conectarse demasiado tiempo con lo que requiere pensar y procesar información, que no toman buenas decisiones y que no pueden analizar el curso de sus actos con proyección futura porque han intoxicado su cerebro hasta el punto de matar parte de su potencial.

‘No tener dos dedos de frente’, es ser un lisiado mental por propia decisión, pero que generará muchas víctimas inocentes de su propia falta de juicio.

Como padres no participemos en esta oscura empresa. No permitamos que el alcohol se robe el futuro de nuestros hijos. Ser diligentes, enseñar en la prevención, ejercer absoluto control y velar por el desarrollo de las capacidades potenciales puede resultar una difícil tarea, pero la posteridad y los logros de cada uno de ellos nos darán el merecido descanso de una buena obra en pos de las generaciones venideras.