Los Cristianos y la homofobia

Hoy día muchas leyes exigen la no discriminación por razones de género, sexo u orientación sexual. Nos sumamos al avance de los derechos personales. En una sociedad pluralista deben respetarse los derechos de cada integrante de la comunidad, pero no aceptar el comportamiento homosexual como moralmente bueno, no es homofobia, es disensión pluralista. La tolerancia debe ser en ambos sentidos. Convivimos en una sociedad que frente a cada tema tiene distintas posturas, según qué grupo o colectivo se exprese. Los que confesamos a Jesucristo como nuestro Señor, vivimos conforme a lo que dice la Biblia, ese es un derecho personal que debe ser resguardado. No debería existir problema en que expresemos nuestra opinión frente al tema de la homosexualidad. No podemos ver a la homosexualidad como una opción al matrimonio heterosexual, porque la Biblia no lo presenta de esa manera. Nosotros, al igual que cualquier otro grupo, tenemos el derecho de expresar nuestra postura, aunque los grupos pro gay disientan con la misma.
Por lo tanto, no tengas ningún temor ni permitas que te tilden de ‘discriminador’ u ‘homofóbico’ cuando digas que no estás de acuerdo con la unión de personas del mismo sexo. Es simplemente una opinión tan válida como la que tienen ellos. Si no podemos decir que, de acuerdo a los principios bíblicos, consentimos solamente en el matrimonio monogámico y heterosexual, estaríamos siendo nosotros mismos los discriminados
A continuación transcribimos un párrafo extraído del libro La Gracia de Dios y el vecino homosexual: “La homofobia es una etiqueta que se usa para burlarse de personas que no están de acuerdo con la homosexualidad. Quizá hayas sido acusado de ser homofóbico por decirle a alguien que la homosexualidad está mal. Pero la homofobia no tiene nada que ver con la perspectiva moral de la homosexualidad. Es un término psicológico que significa un temor irracional a los homosexuales. A menos que salgas corriendo por la habitación, echando espumarajos por la boca cuando ves a alguien que se comporta como un gay, temeroso de que pueda tocarte y hacerte a ti mismo gay, ¡no eres homofóbico! De hecho, cuando alguien te califica así por no estar de acuerdo con él o ella, ¡eso es presión! Te están presionando. Es intolerable cuando alguien se niega a oír tu punto de vista y, en lugar de escuchar, te pone nombre. La homofobia se usa casi siempre como una embarazosa etiqueta para hacer callar a las personas que pretenden ser políticamente correctas. No permitas que la intolerancia por parte de personas que te califican de homofóbico evite que compartas la verdad”, A. Chambers.