La orientación sexual

Nadie ha podido explicar satisfactoriamente por qué una persona tiene determinada orientación sexual. Probablemente existan muchas razones y las mismas difieran para cada persona.
La orientación sexual es involuntaria, simplemente surge. Generalmente se toma conciencia de la misma en la adolescencia.
La orientación sexual o inclinación sexual se refiere al objeto de deseo erótico de un sujeto. La orientación sexual se clasifica casi siempre en función del sexo de la persona deseada en relación con el sujeto:
Heterosexual (inclinación hacia el otro sexo).
Homosexual (inclinación hacia el mismo sexo).
Bisexual (inclinación hacia ambos sexos).
Asexual (falta de orientación y deseos sexuales).
Pansexual (inclinación hacia cualquier sexo, incluyendo inclinación por las personas con ambigüedad sexual, transexuales y hermafroditas).7

Algunas personas, frente a cualquier deseo sexual que surge, se sienten incómodas y contrariadas;  pero sería bueno que reflexionáramos: ¿por qué no puede surgir un pensamiento, sentimiento o deseo sexual? El problema no es si ‘surge’, sino que se hace con lo que viene a la mente. Cada persona es libre para elegir llevar a cabo o no los actos que siente.
Debe distinguirse entre la atracción y el comportamiento. En el caso de la homosexualidad, una cosa es sentirse atraído eróticamente por personas del mismo sexo y, otra muy diferente, acostarse con esas personas. Lo que la Biblia condena es la práctica o la actividad homosexual, no la orientación homosexual. Como cristianos estamos en desacuerdo con la práctica de la homosexualidad. En ningún lugar de la Biblia se alienta o se admite este tipo de comportamiento.
Para muchas personas, el comportamiento homosexual constituye un incidente aislado, ya que son predominantemente heterosexuales. Para otras, es la forma preferida o única de expresión sexual.
La orientación homosexual no está invariablemente determinada en todas las personas. El Dr. Robert L. Spitzer es profesor de psiquiatría y jefe de biométrica en la Universidad de Columbia en los Estados Unidos. Su interesante estudio atrajo la atención en la conferencia anual de la Asociación Psiquiátrica Americana, el 9 de mayo de 2001. “Como la mayoría de los psiquiatras, yo creía que la conducta homosexual se podía controlar, pero que en el fondo, nadie podía cambiar su orientación sexual. Ahora creo que eso no es cierto; algunas personas pueden y lo han hecho”, Robert Spitzer.
En 1973, el mencionado doctor encabezó con éxito el movimiento que eliminó a la homosexualidad de la lista de trastornos mentales de la Asociación Psiquiátrica Americana (APA). En esa época, él afirmó que la orientación homosexual no podía ser cambiada, por lo tanto, no debería someterse a terapia. Para la sorpresa de muchos, 28 años más tarde, el Dr. Spitzer cambió su dictamen y presentó sus hallazgos en la reunión anual de la APA, en Nueva Orleáns: “No hay duda de que muchos homosexuales no exitosos en su intento de cambio, se convierten en depresivos y sus vidas empeoran, no estoy discutiendo eso, lo que sí discuto es si ése es invariablemente el resultado”, y agregó: “Hay sujetos que cometieron suicidio por la razón opuesta: frente a profesionales de la salud que les decían que no había esperanza para ellos y los orientaban a que simplemente vivieran con sus sentimientos homosexuales y adoptasen ese estilo de vida”, y concluye el artículo con un llamamiento al progreso de la ciencia y con una cuestión abierta: “Al fin de cuentas, la total integración de los gay en la sociedad no requiere, a mi juicio, sostener la falsa noción de que la orientación sexual está invariablemente determinada en todas las personas”.