Cuando empezar la educación sexual

La educación sexual comienza con el nacimiento. Debemos asumir que la educación sexual principia con la entrada del bebé en el mundo, por no decir antes.
La preparación de la habitación, de la cuna y de la ropa depende del conocimiento o no del sexo de ese hijo en particular.
El rosa o el celeste; la elección del cuadro de fútbol; del nombre; de los juguetes; todo se relaciona con el hecho de si es nene o nena.

Educación sexual recibimos todos

Desde pequeños vamos absorbiendo la opinión que nuestra cultura tiene de lo sexual, a través de los medios masivos de comunicación, las conversaciones de nuestros mayores, los chistes de doble sentido, etc. Todo enseña.

Las personas no nacen ni heterosexuales ni homosexuales

La sexualidad se construye a lo largo de la vida con las elecciones personales que se van tomando.
Sexualidad implica lo que somos y cómo actuamos, incluye nuestra orientación, la identidad como hombres o mujeres, la forma de vestirnos, de relacionarnos con otras personas según la costumbre del lugar, etc. Este proceso se desarrolla a partir del nacimiento, no sobreviene en la adolescencia o después.

Qué enseñar

El contenido de la educación sexual dependerá de la edad del niño y del desarrollo que presente en particular, ya que hay diferencias evolutivas aun con la misma edad.
En el proceso de crecimiento, todo niño hace más o menos la siguiente secuencia:
En el caso del varón:
El niño se reconoce como varón.
Luego, sabe que él es varón como otros niños.
Más tarde sabe que él y su padre son varones.
Posteriormente sabe que todas las personas se dividen en varones y mujeres.
Después asume que siempre será varón.
Por último, sabe que cuando crezca va a poder ser padre como lo es su papá.

En el caso de las niñas:
La niña se reconoce como mujer.
Luego, sabe que ella es mujer como otras niñas.
Más tarde sabe que ella y su madre son mujeres.
Posteriormente sabe que todas las personas se dividen en varones y mujeres.
Después asume que siempre será mujer.
Por último, sabe que cuando crezca va a poder ser mamá como lo es la suya.

John Money subraya que, en la mayoría de las personas, el factor que más influye en la identidad de un niño no es de origen biológico, sino fruto del aprendizaje cultural.
Las pruebas, importantes en número, inducen a pensar que la programación genética prenatal y la acción de los mecanismos biológicos no son suficientes para compensar los efectos del aprendizaje postnatal. ¡Ayude a crecer a sus hijos orientándolos sanamente en todos los aspectos!