Como sospechar que hubo un abuso

Cuando el niño o la niña tiene:
Cambios de humor muy pronunciados.
Pérdida del entusiasmo.
Rechazo a la proximidad física, manifestación de temor y tendencia a mostrarse huidizo/a.
Retrocesos en el comportamiento, como empezar a orinarse nuevamente en la cama o a chuparse el dedo.
Pérdida del apetito o llanto excesivo.
Manchas o roturas en su ropa interior.
Lenguaje soez o sexualizado.
Juegos con muñecos que coloca en posiciones sexuales, con mucha ira.
Negativa a usar “los regalos” que le da el abusador.
Conductas muy “extrañas”: se lastima solo, muestra agresividad o aislamiento.
Miedo a estar con cierta persona, aun siendo familiar. No obligue al pequeño a quedarse pensando que es consentido. Esté alerta, quizá sea el único signo que dé.
Expresiones del abuso mediante el dibujo.

«En la ciudad de Zapala, una maestra relató que una niña de tres años dibujó una mujer y un hombre. A ninguno le dibujó los ojos, la boca o algún rasgo de la cabeza o el rostro; todo se limitaba a un círculo; pero sí le colocó al hombre un pene grande y erecto. Después de compartir las características que se relacionan con el abuso, la maestra se percató que de una niña de esa edad no puede “saber” a menos que haya estado expuesta. Decidió intervenir.»

Un profesor en la universidad solía decir: “el que no sabe es como el que no ve”, dando a entender que para poder apreciar ciertos comportamientos uno debe contar con un mínimo de información que adiestre el entendimiento.
Quiera Dios que este apartado ayude a muchos niños a escapar de las garras del abuso, al enseñar a sus padres a prevenirlo.

Cómo y qué enseñar

El objetivo es llegar antes. La mejor edad para enseñar es entre los tres y los cinco años.
Los padres deben dar información elemental sobre abuso, con pocas medidas básicas para que el niño/a pueda recordarlas y defenderse en el momento indicado.
Es esencial usar palabras sencillas. Una forma que no requiere tanto discurso es por medio del juego: se sientan alrededor de la mesa y, mientras miran revistas infantiles, se dan a la tarea de recortar varios personajes femeninos y masculinos. Luego marcan cuáles son las partes íntimas de esos personajes y se dan dos recomendaciones:
1) Que nadie intente sacarte la ropita de esos lugares.
2) No guardes el secreto de alguien que te pida eso.
Es importante decirle al niño que esto puede pasar con una persona conocida o amiga. Debemos insistir en que nadie es nadie. Nadie puede tocarlo.
No es aconsejable hablar de violación o intentar explicar qué significa. Tampoco infundir miedos que paralicen al menor. La idea debe ser ponerlo sobre aviso para que pueda defenderse, no traumarlo creando miedos y desconfianzas hacia quienes lo rodean.

Qué enseñar a decir y hacer para defenderse

“NO”, si alguien te quiere acariciar la cola.
“NO ME HAGAS ESO”, si alguien te quiere tocar tus zonas privadas o íntimas.
CORRE, HUYE, si alguien más grande te quiere tocar con el pene.
“NO” Y GRITA, si alguien te quiere tocar entre las piernas.

Por último, persuada a que cuente lo que le preocupa acerca de cualquier tema.
La mejor manera de proteger la verdadera inocencia es proveer de herramientas a cada niño/a y adolescente para que puedan defenderse frente a una probable situación de abuso. Las medidas de prevención que usted tome serán el mejor legado para las generaciones futuras.