Tengo problemas con la pornografía. Creo que soy adicto. ¿Cómo puedo saberlo?

Tengo problemas con la pornografía. Creo que soy adicto. ¿Cómo puedo saberlo?

La adicción sexual tiene ciertas características: 1) los comportamientos sexuales se llevan a cabo en secreto, 2) el deseo sexual se torna incontrolable, 3) prometen no volver a hacerlo, sin embargo, repiten las mismas situaciones o peores, 4) sabiendo las consecuencias negativas que puedan tener, siguen adelante. Finalmente, 5) utilizan el sexo para obtener placer, disminuir la angustia y sosegarse momentáneamente.
He aquí algunas preguntas que presuponen adicción:
–¿Sientes que tu deseo sexual te domina?
–A menudo, ¿te sientes invadido por pensamientos sexuales?
–¿En algún momento te diste cuenta de que tu conducta sexual no era normal?
–¿Alguna vez tu pareja u otras personas se quejaron por tu comportamiento sexual?
–Cuando te das cuenta de que tu comportamiento sexual es inapropiado, ¿lo puedes detener?
–¿Tuviste comportamientos sexuales de riesgo?
–¿Alguna vez te sentiste mal por tu comportamiento sexual?
–¿Alguna vez tu comportamiento sexual te trajo problemas personales?
–¿Trataste de esconder tu conducta sexual?
–¿Alguna vez te preocupó que alguien pudiese descubrir tus conductas sexuales?
–¿Tus actividades sexuales están en contra de la ley o de los mandamientos de Dios?
–¿Te prometiste a ti mismo abandonar esa forma de vivir la sexualidad?
–¿Intentaste reprimir tus deseos y comportamientos? ¿Cuántas veces que tú recuerdas?
–¿Puedes reconocer que tienes períodos de mejoría y otros de crisis?
–¿Sientes furia cuando, invadido por el deseo, no logras concretar tus fantasías?
–¿Sientes remordimiento luego de tener prácticas sexuales impropias?
–¿Deseaste no volver a hacerlo?
Si abundan los sí como respuesta, es necesario que busques ayuda.

¿Qué puedo hacer para dejar de consumir pornografía?

El primer paso consiste en ‘desintoxicar’ el cerebro. Generalmente se requiere la colaboración de las personas que conviven en la misma casa a fin de eliminar las posibilidades de consumo (teléfono, Internet, películas, revistas). Se debe revisar exhaustivamente la casa. La meta inicial es alcanzar 30 días sin consumo. Si bien este paso no soluciona el problema, es un buen comienzo.
El segundo paso consiste en reemplazar el tiempo de consumo por otras actividades que resulten agradables. En principio, se prescribe la práctica de ejercicio físico durante 5 días a la semana, con una duración de 45 minutos a una hora diaria; y de ser posible, la práctica de algún deporte de alto impacto (boxeo, kindboxing) o de riesgo (paracaidismo, parapente, surf, esquí, etc). Esta idea entraña la posibilidad de intentar algo que nunca antes se haya experimentado.
El tercer paso consiste en buscar un mentor y comenzar un tiempo de apoyo y discipulado Cristocéntrico. Debemos permitir que el poder de Dios trabaje en la vida de pensamiento.
Por último, si la persona tiene antecedentes de depresión, intento de suicidio u otra patología relacionada deberá hacerse la interconsulta con un médico psiquiatra.

¡Cuidado! Algunos factores para considerar:

• Muchas personas que luchan con la pornografía, de tanto en tanto, buscan boicotear el proceso y ‘darse pequeños gustos’ o ‘permisos’ (estoy cansado, me siento estresado, me lo merezco, etc.).
• La mayoría desea que el problema se resuelva sin esfuerzo. Viven la fantasía de que una oración, una bendición o algo que otro haga lo librará a él o ella de trabajar en el proceso.
• La recaída puede ser evitada si los pensamientos sexuales que aparecen se sustituyen por otros no sexuales (promesas de la Palabra, frases se motivación, pensamientos de fe, etc.)