Cómo vencer la tentación sexual

Cómo vencer la tentación sexual

El diablo usa la sexualidad como una de sus armas más poderosas. Él quiere hacer que los puros se sientan impuros, con la esperanza de que también actúen de manera impura. Beth Moore dice: “Satanás desea socavar la obra santificadora de Cristo y sabe que todo cristiano ha sido ‘apartado’ de lo inmundo para ser limpio y de lo profano para ser santo. También sabe que cuando los cristianos actúan como la gente santa que son, Dios obra maravillas en medio de ellos (Josué 3:5). Sin pureza no hay poder. Con pureza, el poder no tiene límites. Satanás es loco, pero no tonto”.

He aquí algunos consejos prácticos:

Acepta que serás tentado, pero no cedas a la tentación. Serás tentado sexualmente alguna vez en tu vida. Acepta ese hecho; es inevitable. La Biblia dice: “Cuando sean tentados” (Santiago 1:13), no dice: “Si son tentados”. Pablo aconseja: “Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano”, 1ª Corintios 10:13 (NVI). Lo que no debes aceptar es ceder a la tentación. “Dichoso el hombre que no cede a hacer lo malo cuando es tentado, porque un día recibirá la corona de vida que Dios ha prometido a los que lo aman”, Santiago 1:12 (BAD). El diablo es el tentador, pero la tentación no está fuera de ti, sino dentro, en tu mente. Jesús dijo: “Porque de adentro, del corazón humano, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual…”, Marcos 7:21. La Biblia nos dice que hay “un ejército de malos deseos dentro de nosotros”, Santiago 4:1 (BAD).

Satanás te dirá que cumplas con esos deseos: ‘será reconfortante’; ‘será la mejor experiencia vivida’, ‘te hará sentir especial’. No lo escuches ni le creas. Aléjate de él y de sus pérfidas sugerencias.

Reconoce aquello que te tienta y prepárate. Rick Warren, en su libro Una vida con propósito, expresa: “Ciertas situaciones te hacen más vulnerables a la tentación que otras. Algunas circunstancias te harán tropezar casi de inmediato, mientras que otras no te molestarán mucho. Pregúntate: ‘¿Cuándo me siento más tentado? ¿Qué día de la semana? ¿A qué hora del día? ¿Dónde me siento más tentado? ¿En el trabajo? ¿En casa? ¿En casa de un amigo? ¿Quién está conmigo cuando soy más tentado?’. Presta atención si la tentación aparece cuando estás cansado, solo, aburrido, deprimido o bajo estrés. Debes identificar tu modelo particular de tentación y luego prepararte para evitar esas situaciones tanto como sea posible”.

No te dejes engañar. La inmoralidad es una elección. “No es algo que le ocurre a la gente. Es algo que la gente hace que le ocurra”. En otras palabras, la inmoralidad no te elige, tú la elijes a ella, o elijes evitarla. Si dependes de Dios cada día y tomas pasos deliberados y progresivos para cultivar la pureza, podrás evitar caer frente a la tentación.
Coloca freno a tus ojos. La mayoría de las tentaciones comienzan por la vista, Génesis 3:6; Josué 7:21. Cuatro palabras constituyen los peldaños en la escalera descendente al pecado: ver, codiciar, tomar y esconder. “Sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer… y envió David mensajeros y la tomó…”, 2º Samuel 11:2-4. No debes ignorar que tus ojos son órganos sexuales muy poderosos. Helen Fisher dice: “Tal vez sean los ojos y no el corazón, ni los genitales ni el cerebro, los órganos donde se inicia el romance”.

Jesús nos advirtió diciendo: “Por tanto, si tu ojo derecho te hace pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder una sola parte de tu cuerpo, y no que todo él sea arrojado al infierno”, Mateo 5:29 (NVI). Dios no te dice que andes tuerto, sino que seas drástico, tajante y radical frente a la tentación sexual.

Job tiene un buen consejo: “Hice pacto con mis ojos; ¿cómo, pues, había yo de mirar a una mujer para codiciarla?”, Job 31:1. Un pacto con los ojos es una buena decisión para evitar todo pecado sexual.

Sustituye un pensamiento por otro. Un antiguo adagio latino dice: ‘principiis obsta’ que significa ‘resiste al comienzo’. La tentación procura captar tu atención. La mejor manera de evitarla no es sólo resistir a un pensamiento malo, sino sustituirlo por uno bueno. El secreto de tu éxito radica en tu mente. “Hacer caso omiso de una tentación es más eficaz que luchar contra ella. En cuanto tu mente está en otra cosa, la tentación pierde su poder. Los pensamientos malos se derrotan pensando en algo mejor. Así que, cuando la tentación te llame por teléfono, no discutas con ella, ¡simplemente cuelga!”.

Huye de la inmoralidad. Aléjate de los sitios que te tienten a pecar. Saca la computadora de tu habitación y colócala a la vista de todos. Si es necesario, ponle una contraseña que sólo un familiar conozca. Recuerda que tu primera tarea no es resistir, sino huir. Huye de la tentación, así como también de la compañía de aquellos que pueden hacerte caer en el lazo de la seducción.

José fue un joven que enfrentó con éxito la presión sexual, Génesis 39:12.
1ª Corintios 6:18 dice: “Huyan de la inmoralidad sexual…” (NVI).
Contra el diablo, el consejo bíblico es resistir y él huirá; contra la flaqueza espiritual, Jesús nos exhortó a velar; pero contra el pecado sexual, el mandamiento es huir. De ningún otro pecado la Biblia nos manda a huir sino de la idolatría y de la fornicación, 1ª Corintios 10:14 y 6:18. En otras palabras, cuando se trata de tentaciones sexuales, dice Dios, sé un cobarde.