Infidelidad en el chat.

Infidelidad en el chat.

Alguien dijo: “infidelidad no es sólo con quién te acuestas, sino a quien le mientes”.

Llamó tarde, muy tarde esa noche. Lloraba desconsolada. Su esposo de casi 60 años la engañaba con una desconocida. Sí, una mujer que él nunca había visto, pero de la que decía estar enamorado. Para cuando ella se percató de la situación, llevaban años manteniendo un “inocente” romance en la red.

Coincidencias iniciales que fueron forjando una amistad. Conforme pasaron los meses las confidencias mutuas los llevaron a niveles de intimidad creciente.

Ahora están él y ella, que compartiendo cada día, parecen dos extraños y, está la otra, la que ninguno de los dos conoce, pero que los llevó al enfrentamiento. – Voy a viajar para conocerla, dijo él con tono ronco, y agregó:  – Ella sólo vendría si vos ya no existieras… ¡Qué desgarradora resultó esa frase, la que en un momento se llevó más de su vida que el cáncer con el que luchó por años!

Un amigo en la red a 2.000 kilómetros de distancia. Nuestra protagonista, una mujer casada y con dos hijos, creyente desde jovencita. Tras unos meses de “enamoramiento virtual” viajó con engaños para conocerlo y pasar una semana inolvidable, dejando preocupados a sus familiares (dijo que iría a ayudar a una amiga que había sufrido un accidente). Pero como la mentira tiene patas cortas, todo terminó con una crisis matrimonial y el “otro” (el del chat) totalmente borrado porque sus expectativas eran sólo pasajeras.

Una pareja inseparable, compartían el trabajo, la intimidad, las amistades. Todo era de ambos, no había secretos aparentes. Pero después de tantas vivencias juntos, la abandonó. Es que de Centroamérica llegó ella para “conocer” al príncipe que había cautivado su corazón en el chat.  Él presentó “su novia virtual” a su esposa e hijos, y dejándolos, se fue con ella.

Como era de suponer, después de un romance fugaz, aquello se diluyó a la nada. Dos perfectos desconocidos que hicieron una elección de momento.

¿El hogar?… ¿Qué hogar? Los reproches y las peleas terminaron, en un intento de reconciliación, con el poco amor que quedó sepultado bajo una montaña de dolor, engaño y adulterio.

¿Una nueva manera de enamorarse? ¿Acaso la posibilidad de sentirse vivo y de que la pasión de la juventud surja nuevamente dando la falsa impresión de que los años no han pasado? ¿Una apuesta para evitar sentir que la vida se nos escurre sin emociones? ¿Será que tememos vernos viejos y acabados, sin ser deseados y esperados? ¿Es que no nos damos cuenta que es imposible enamorarse de alguien a quien no se conoce? (en todo caso, nos enamoramos más de nuestros propios ideales (lo que queremos creer) que de la otra persona en realidad, a la cual no conocemos) ¿Nadie imagina que esa inocente relación puede desatar una catástrofe como una bomba que estalla?

He aquí algunos peligros de las relaciones en el chat:

– Principia como un inocente juego. Un pasatiempo. Una distracción. Calma las ansiedades del día, a la vez que proporciona otra mirada a los problemas. La mejor recomendación es tener cuidado, puede convertirse en una trampa mortal. Evite las confidencias y el compartir su vida privada. No alimente ilusiones, porque aunque desconecte la computadora sus emociones seguirán enchufadas.

– No es patrimonio de jóvenes. Creer que sólo navegan los solos y solas que buscan amistad y compañía por la red es incorrecto. El chat no conoce límites de edad y permite vivir sin timidez fantasías que no serían factibles de otro modo. Podemos ser quien queramos y encontrar en el otro lo que deseamos. El chat, a veces roba tiempo al trabajo o a las actividades diarias, pero lo que es peor lo quita a la familia y al tiempo compartido con personas cercanas. Antes era sólo el televisor, ahora la competencia se ha diversificado, y los medios de comunicación nos han dejado mudos en nuestros propios hogares. ¿Está mal chatear? No, en absoluto. Pero cuando se interpone con prioridades de nuestra vida, entonces sí.

– La más de las veces, termina mal. En los casos en que hemos ministrado, cuando la relación surge entre personas casadas, esa amistad del chat, que fue cobrando dimensiones inesperadas, terminó en rupturas matrimoniales, traiciones familiares, deudas para pagar viajes de reconocimiento o cuentas telefónicas siderales. Es que nadie supuso que esas pequeñas conversaciones los llevarían a otra vida, la más de las veces, miserable y triste, con cónyuges heridos y familias destruidas.

Concluimos diciendo que construir una relación en el chat es como mirar la belleza del mar al borde de un barranco; tiene emoción, pero su riesgo es letal; pues aunque no implique un contacto físico, es un adulterio de las emociones. Recuerda, infidelidad no es sólo con quién te acuestas, sino a quien le mientes.