SESIÓN 2
Los propósitos bíblicos de la sexualidad.
TESORO DE LA SEMANA
Eclesiastés 4:12: «Uno solo puede ser vencido, dos pueden resistir. ¡La cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente!», BAD. En cada enseñanza consideraremos tres aspectos:
En cada enseñanza consideraremos tres aspectos:
La revelación que es el conocimiento espiritual de la Palabra de Dios.
La instrucción o conocimiento intelectual que permite ajustar la voluntad para obedecer.
La aplicación o conocimiento empírico que se adquiere al utilizar los nuevos recursos para experimentar una realidad diferente.
Revelación: La realidad del aposento alto
“Cuando llegaron… subieron al aposento alto… Todos se reunían… unidos en oración…”, Hechos 1:13 (RVC) y 14 (NTV). “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos juntos (unánimes) en un mismo lugar”, Hechos 2:1 (NBLH)
Dios obra en respuesta a la oración. Cuando Dios tiene la intención de bendecir a sus hijos lo primero que hace es llevarlos a la oración. La venida del Espíritu Santo sobre Cornelio y su familia fue respuesta a las oraciones. El ángel le dijo: “Dios ha escuchado tus oraciones”, Hechos 10:4 (NTV). El descenso del Espíritu Santo en Pentecostés fue el resultado de una reunión de oración. El segundo gran derramamiento del Espíritu Santo que registra la Biblia fue consecuencia de la oración: “…Todos juntos alzaron sus voces en oración a Dios… Después de esta oración… todos fueron llenos del Espíritu Santo…”, Hechos 4:24-31 (NTV).
El gran secreto del poderoso avivamiento de la primera iglesia fue la oración. La iglesia nació como resultado de una reunión de oración y recibió poder para producir un impacto significativo y de largo alcance en el imperio más poderoso del mundo como consecuencia de una reunión de oración. ¡La oración fue el secreto y sigue siéndolo cuando anhelamos la manifestación sobrenatural de Dios!
Si algo va a suceder en tu vida y en tu familia no será durante la jornada de trabajo o en una reunión de amigos, será en el aposento alto o como resultado de lo que suceda allí adentro. El impacto de Dios sobre tu futuro proviene de tus encuentros diarios y profundos en el lugar secreto.
Debemos reconocer que edificar una vida y, aún más, un matrimonio de oración te costará lágrimas. La falta de tiempo no es la principal razón por la que no oramos (aunque siempre alegamos eso). La verdadera razón por la que no oramos es porque padecemos de autosuficiencia. Consciente o inconscientemente creemos que podemos realizar el trabajo que se nos ha encomendado en nuestras propias fuerzas. Creemos que somos capaces de llevar adelante nuestra vida, matrimonio y familia independientemente de Dios. Hasta que no caigamos en la cuenta de que no podremos hacer algo trascendente y con resultados sobrenaturales en nuestras propias fuerzas no iremos a orar. Solo cuando la autosuficiencia se muera acudiremos al lugar secreto.
Dios ha usado, en nuestro caso, un problema de salud para llevarnos al arrepentimiento por el escaso tiempo de oración. No que Dios nos haya enfermado, sino que Dios se valió de un problema físico para escondernos por un tiempo. La pregunta obligada es: ¿cuál fue el propósito? Que reconozcamos que nuestra primera tarea es ministrar a Dios y que todo lo demás es secundario. Se nos ordenó escondernos como a Elías para aprender a valernos de Dios y echar por tierra esa creencia de que podemos hacer lo que Dios nos pide en nuestras propias fuerzas. En ocasiones somos llamados a detenernos y dejar de trabajar para sentarnos en silencio y escucharlo hablar.
Ha llegado la hora de edificar un aposento alto cuya prioridad sea encontrarse con Dios a través de la oración sustentada en la adoración. ¿Tienes un lugar en el que te encuentras con Dios? ¡Deberías tenerlo! Aunque muchas cosas tironeaban la agenda de los apóstoles ellos nunca dejaron de enfocarse en lo que realmente era importante y prioritario: la oración y la predicación de la Palabra, Hechos 2-4 (NTV). Jesús había modelado una vida de oración en sus discípulos con su propio ejemplo. Nunca estuvo demasiado ocupado como para no orar. “Pero Jesús siempre buscaba un lugar para estar solo y orar”, Lucas 5:16 (TLA). Su vida de oración debe haber sido tan vibrante y contagiosa que sus discípulos le pidieron que les enseñara a orar y no a predicar, echar demonios o sanar a los enfermos. ¿A cuántos pastores se les acercan las personas pidiéndoles lo mismo? Evidentemente algo tiene que cambiar.
Algunas bendiciones llegan como respuestas a oraciones que hacemos en privado, pero otras son el resultado de oraciones colectivas: bendiciones familiares como respuestas a oraciones familiares. Si orar en unidad no provocara resultados extraordinarios entonces no encontraríamos tanta resistencia. Orar, y orar en unidad, son dos verdaderos milagros.
Ahora bien, no es lo mismo aposento alto que carpa del encuentro. Moisés se encontraba cara a cara con Dios en la carpa del encuentro, Éxodo 33:7-9. La carpa del encuentro es el lugar privado para la oración. Jesús dijo: “Cuando ores, entra en tu aposento, y con la puerta cerrada ora a tu Padre que está en secreto, y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”, Mateo 6:6 (RVC). En cambio, en el aposento alto está la familia unida en oración. El gran error que hemos cometido fue privatizar la oración en desmedro de la oración colectiva. Sin embargo, el derramamiento del Espíritu Santo fue en el aposento alto cuando TODOS los creyentes estaban unidos en oración. Si pudiéramos entender que hay bendiciones colectivas como respuesta a oraciones colectivas, ¡oraríamos más en familia! “Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos”, Hechos 1:14 (NTV). El Espíritu Santo da testimonio de que estaban presentes María y los hermanos de Jesús. En otras palabras, la madre y sus hijos oraron juntos en el aposento alto. ¡Y la bendición alcanzó a toda la familia! Dios es un Dios de bendiciones colectivas y familiares. “Todas las familias de la tierra serán bendecidas por medio de ti”, Génesis 12:3 (NTV).
¡El propósito de Dios es bendecir familias! Pablo le dijo al carcelero: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa”, Hechos 16:31. Hay bendiciones retenidas que solo serán liberadas cuando invirtamos en el desarrollo espiritual de la familia, orando y leyendo la Biblia en unidad. A pesar de que se conoce este principio espiritual muy pocas familias viven la experiencia de la adoración conjunta. Ser una familia con algunos o todos los miembros confesando a Cristo, pero sin la práctica de la oración en unidad es como andar en un vehículo de alta velocidad pero con los pies puestos en el freno. Andamos más despacio, perdiendo tiempo y potencia porque el freno de la falta de oración en unidad detiene los propósitos de Dios y nos impide disfrutar de todo lo bueno que Él ha preparado para nosotros.
¿Quieres experimentar una manifestación sobrenatural de Dios en tu familia? ¡Necesitas orar! La oración en unidad desata bendiciones sobrenaturales. La única manera de experimentar el derramamiento de la gloria de Dios es trabajar en oración. Eso es lo que sucedió con la primera iglesia. Ellos oraron y Dios se manifestó. Dios descendió con poder y fuego. Dios convocó a la gente mediante un estruendo. Dios los convenció de pecado y Dios los salvó. ¡Todo lo hizo Dios! Pedro solo predicó un mensaje que ni siquiera había preparado. Más adelante, Pablo y Silas oraron en la cárcel y Dios se manifestó abriendo las puertas de las celdas y salvando a toda la familia del carcelero.
Ministrar a Dios es nuestra primera responsabilidad en el día. Todo lo demás es secundario. Nuestra primera cita es con Dios. Nuestro aposento alto, ese lugar donde nos encontramos como matrimonio con Dios está al fondo de nuestra casa. Un lugar acondicionado para postrarnos cada mañana en la presencia del Señor. ¡No tomes la oración como un rito religioso o un trabajo a realizar! ¡No la pongas en la lista de cosas por hacer! Debe ser tu tiempo de deleite y gozo en su presencia.
El pastor Hartley, en su libro Iglesia en fuego, comenta una visión que tuvo.1 Vio un reloj de arena. El fondo de vidrio (o la cámara inferior) representaba las grandes y abrumadoras necesidades de las personas. La parte más alta del reloj (o cámara superior) representaba los recursos infinitos de Dios, toda Su provisión redentora. “¿Qué se puede hacer para ampliar el estrangulamiento en medio del vidrio a fin de obtener los ilimitados recursos del Señor y hacerlos bajar más rápidamente y suplir las necesidades de las personas que están en el fondo? ¿Por qué la mitad del reloj está tan constreñida?”. El Señor le contestó: “¡El estrangulamiento en la mitad es la falta de oración en la iglesia!”. Si queremos que Dios fluya más rápidamente para suplir las necesidades de las personas necesitamos orar. No hay esperanza de lograr un impacto significativo y de largo alcance en nuestras vidas, ministerios y naciones a menos que experimentemos el poder sobrenatural de la presencia manifiesta de Cristo. Y eso solo sucederá como resultado de la oración. ¡La oración es vital!
Instrucción
En este apartado avanzaremos de la revelación al entendimiento, lo cual requerirá de tu obediencia. De otro modo no serás favorecido con Su presencia ni con Su bendición.
No se puede recibir la relevación sin el deseo de sujetarse a la verdad revelada. “Porque al que tiene se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo poco que tiene se le quitará”, Mateo 25:29. En otras palabras, la OBEDIENCIA de lo que ya se conoce precede a la nueva revelación.
La revelación espiritual solo será ‘asimilable’ si permaneces sensible al obrar actual, vigente y personal del Espíritu Santo; es decir, no solo a lo que sabes de Él, lo que has conocido por enseñanza humana, lo que otros han experimentado o has leído en alguna oportunidad sino a lo que estás viviendo con el Espíritu Santo en la escuela de la oración.
¿Cuán prioritaria es la oración en tu vida? El secreto de la oración es la oración en lo secreto.
¿Cuán prioritaria es la oración en tu familia? Hay bendiciones colectivas como respuesta a oraciones colectivas.
Todos los cristianos sabemos que debemos orar y que orar debe ser nuestra máxima prioridad pero, ¿cuánto tiempo dedicamos a la oración? ¿Es tu oración profunda hasta agonizar, intensa, fervorosa y perseverante? Que el haber ofendido al Espíritu Santo viviendo independientemente de Él nos lleve al arrepentimiento genuino y nos conduzca a buscar a Dios como nunca antes lo hemos hecho.
La oración nos conecta con Dios, el cual nos transforma en su presencia.
La oración precede a toda manifestación gloriosa de su presencia.
¿Cuán prioritaria es la oración como Iglesia?
«Los grandes movimientos del Espíritu Santo fueron precedidos por grandes movimientos de oración, y duraron lo que duró el movimiento de oración que los sostuvo», Arthur Wallis.
«No oran los perezosos, sino los diligentes, los que han trabajado con verdadero empeño, para quienes sería insufrible la derrota». Jorge Santayana.
Aplicación
¿Tienes un lugar específico para orar? Si no puedes identificar un sitio en el cual te encuentras con Dios todos los días es hora de que tu rutina cambie. ¡Necesitas ‘tu monte’ o ‘tu carpa del encuentro’ hoy mismo!
Busca un lugar de tu casa en el que estés a solas, sin interrupciones y acondiciónalo para encontrarte con Dios. Procura que esté limpio, que tengas un almohadón o esterilla para arrodillarte o postrarte, una caja de pañuelos descartables, un cuaderno para anotar lo que Dios te hable, algún medio para escuchar alabanzas (desde un equipo de sonido hasta tu celular, el cual no contestarás en caso de llamadas o mensajes, sino que lo ocuparás para adorar por medio de la música) y, por supuesto, tu Biblia junto con un bolígrafo.
Intenta que sea tu primera cita del día. Haz todos los cambios que se requieran a fin de adoptar la práctica de la oración basada en la adoración.
Si hace tiempo que no oras, la ansiedad será tu enemigo y el mismo diablo su asistente, recordándote todas las cosas inconclusas en tu tiempo de oración. Anota los pendientes y preséntalos delante del Señor. Descubrirás que tu alma se serenará si persistes en buscarlo. Por otra parte, lo que puedes lograr en su presencia jamás podrías alcanzarlo si intentaras hacerlo con tus fuerzas. Dios puede tocar a tu jefe, tu cónyuge, tus hijos o a quien sea. La mentira más grande que el diablo nos hizo creer es que debemos ‘ayudar’ a Dios. Si las cosas no cambian ‘hagamos algo’. En la medida que comiences a practicar la oración verás que es sumamente poderosa, verdaderamente sobrenatural. Tú te sueltas en Él y confías y Él obra.
¿Puedes tú cambiar la forma de pensar o de reaccionar de tu esposo/a, de tus hijos o de alguien más? A veces ni las propias pasiones de tu corazón puedes cambiar sin la ayuda de Dios, ¿y quieres hacer algo más? ¡La oración sincera, fervorosa y persistente cambia las realidades!
¡No seas un ateo cristiano! Un problema muy acuciante del cristianismo del siglo XXI es el ateísmo cristiano metido en nuestras iglesias, en nuestros púlpitos y en nuestra propia mente. ¿En qué consiste? En no creer con el corazón de un niño lo que decimos creer. Veamos algunos ejemplos: Confesamos que Dios todo lo puede, pero cuando las cosas no cambian en nuestra vida recurrimos a ‘soluciones rápidas’ de cualquier fuente. Creemos que hemos sido perdonados, pero seguimos revolcándonos en la culpa de los errores idos. Creemos que Dios es nuestro sanador, pero cuando la enfermedad toca la puerta la desesperación nos invade igual que a los incrédulos. Creemos que tenemos vida eterna pero vivimos atados al miedo y al espíritu de muerte. Y podemos seguir con los ejemplos hasta mañana.
La única manera de trastornar todo y vivir de modo revolucionario es por medio de la búsqueda sincera de Dios en oración. Y eso comienza con la decisión de buscarlo que debe mantenerse en el tiempo. ¡Nuestro compromiso asegura la respuesta de su parte! Jeremías 29:13 dice: «Me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón».
¿Oras en unidad con otros creyentes? ¿Tenés un día para el “Aposento alto”?
Te animamos a incrementar los tiempos de oración en lo secreto y a orar con otros cristianos, ¡grandes bendiciones para tu vida, tu familia y ministerio te están aguardando!